2 feb. 2020


Las casas están vivas, es algo que todos sabemos. Nos lo dicen nuestras terminaciones nerviosas. Si guardamos silencio, si escuchamos, podemos oír cómo las casas respiran. A veces, en la oscuridad de la noche, las oímos gemir. Parece que tuvieran pesadillas.

Una casa buena nos mece y nos consuela. Pero si es mala, nos llena de un desasosiego instintivo. Las casas malas nos detestan y nos atraen con engaños. A ese odio ciego hacia nosotros es a lo que nos referimos cuando hablamos de una casa encantada.

Rose Red es una miniserie para televisión de tres episodios, escrita por Stephen King en su particular acercamiento al género de las casas malditas. En origen se concibió como un remake de The Haunting of Hill House, pero antes de que el proyecto pudiese concretarse, se estrenó otro que obligó al autor a replantear la historia. Rose Red toma mucho de esa película, pero también de la leyenda de la casa Winchester y de La casa infernal, de Richard Matheson. Parece mentira que con esa mezcla se pueda obtener algo interesante, pero por algo King ostenta el título de maestro del terror.

La premisa es muy simple, y casi parece hecha a la medida de una partida de rol: la doctora Joyce Reardon investiga fenómenos paranormales y está obsesionada con la legendaria mansión Rose Red, donde desde hace casi un siglo se han sucedido las muertes y desapariciones. Ahora está abandonada, pero el último heredero ha accedido a abrirla para ella. Para intentar obtener mediciones científicas con los que convencer a sus colegas de la universidad, Reardon ha reunido a un grupo de personas con distintos poderes psíquicos y les ha ofrecido cinco mil dólares a cada uno por pasar un fin de semana recabando datos. La casa lleva muchos años cerrada y cualquier peligro que acechase en ella debería haberse desvanecido... o quizá no.

Lo más interesante de esta serie es que presenta un grupo de personajes muy dispares, no solo en cuanto a sus habilidades, sino también a sus motivaciones y miedos. Es una lástima que no podamos ahondar más en los antecedentes de todos. Hay un par de biografías que sí que están desarrolladas, pero con el resto tenemos que conformarnos con pinceladas, quizá debido a limitaciones de tiempo. Teniendo en cuenta lo mucho que disfruta Stephen King llenando páginas y páginas, no creo que tuviese problema en narrar hasta el último detalle de sus vidas anteriores. Ese secreto se quedará en el guión, me temo.



A pesar de todo, Rose Red se disfruta más que la típica película "terror en la casa" porque se toma su tiempo en presentar a los incautos exploradores, a sus antagonistas, y sobre todo, al gran personaje: la propia mansión victoriana que se alimenta de personas y no para de crecer. Su trasfondo es interesante, las habitaciones ofrecen siempre una nueva sorpresa y no hay un momento para bajar al guardia. Como curiosidad, se publicó una precuela en forma de novela, El diario de Ellen Rimbauer, que se convertiría en película para televisión un año después de esta y que se extiende más sobre su pasado.

No todo puede ser perfecto y habrá quien le saque pegas, por un lado, por su ritmo algo irregular, achacable seguramente al formato televisivo. Lo mismo ocurre con la introducción, porque en la mayoría de los títulos de este género la llegada a la casa es casi inmediata, mientras que aquí se demora bastante. Por último, se nota la mano de King y sus tics habituales sobre niños, poderes y demás. Es algo que puede repeler a algunos espectadores, mientras que otros lo adorarán. Cuestión de gustos.

En un futuro cercano me gustaría escribir un módulo completo para Horrorama basado en esta miniserie, a ser posible dibujando unos planos detallados de la casa, recopilando toda la información posible sobre ella e incluyendo fichas de los protagonistas. Hace un par de años ya le hice mi particular homenaje en la mini-aventura "El hotel del acantilado", que puede leerse aquí: Tres aventuras de terror para Halloween. La inspiración está clara.

En conclusión, muy recomendable para los fans de Stephen King y el género de terror a los que no les asuste pasar 4 horas delante de la pantalla.



0 comentarios:

Publicar un comentario