opinión

El lado oscuro del mecenazgo


Hace unos días se publicó en el Diario de Sevilla una noticia sobre Heroquest 25 Aniversario y el procesamiento por estafa de su promotor, en un capítulo más de lo que ya es la historia de una continua decepción, con cinco años de espera, más de 5000 afectados y un fraude que supera ampliamente el medio millón de euros. Es difícil saber si los mecenas que colaboraron en el proyecto con toda su ilusión recuperarán algún día su dinero, pero sí que hace reflexionar sobre la parte que no se ve del mundo del crowdfunding.

Según las estadísticas oficiales de Kickstarter, sólo el 37% de los proyectos llegan a ser financiados. De ellos, aproximadamente uno de cada diez fracasará y nunca enviará a los patrocinadores lo que habían prometido, que perderán sus aportes la mayoría de las veces.

En general siempre he sido escéptico con los mecenazgos, aunque reconozco que son una forma de sacar adelante ideas que de otra forma no tendrían manera de financiarse. Las fases de diseño y desarrollo de juegos son muy costosas, porque solo hay dos opciones, hacerlo todo en tus ratos libres, con las limitaciones que eso supone, o meter horas como en un trabajo de jornada completa para lograr un resultado profesional. La calidad requiere dedicación, y la dedicación hay que pagarla. Son pocos los autores independientes que se atreven a apostar por un éxito futuro, dejan su empleo "normal" en una oficina y se meten en el garaje a perseguir sus sueños, pagando las facturas de su bolsillo mientras tanto. Tienes que creer mucho en tu producto para pedir un préstamo o vaciar tu cuenta de ahorros, esperando ser el protagonista del próximo bombazo.

La realidad es que muchos juegos tienen éxito por pura suerte, por salir en el momento justo, tener la publicidad adecuada o caer en gracia a los fans. Es una ruleta rusa que no tiene que ver con la calidad o la innovación de lo que estés presentando, al menos no tanto como cabría esperar. Los factores clave muchas veces son ajenos: tener amigos o contactos en los lugares adecuados, viralizarse en redes sociales, usar el tirón de un título "nostálgico"... o directamente ser una empresa ya consolidada, no necesitar el crowdfunding pero hacerlo como un pre-pedido encubierto, para asegurar la tirada. También parece bastante habitual invertir mucho en el arte conceptual o los prototipos, y aprovechando que lo visual vende, hacer caja. Luego podrán pasar una eternidad desarrollando el contenido real, pero esa será otra historia.

Me han propuesto más de una vez organizar mecenazgos para los juegos que tenemos en desarrollo en la Sociedad del Dado Cornudo, pero es un tipo de compromiso que no quiero adquirir. Prefiero tener el juego en las manos y organizar una venta online tradicional, o como mucho aceptar pedidos cuando ya estemos en la fase de mandar a imprenta, con todo terminado, maquetado y listo. Como se hizo en su día con Embelyon... ¡hace ya diez años!. Lo demás me parece jugar con las expectativas de la gente, personas que en el fondo son como yo. Y si a mí me duele que usen mi afición para aprovecharse, jamás querría hacérselo a otros.

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