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Retroreseña: Golden Axe / Golden Axe: The Revenge of Death Adder



Hubo un tiempo en el que mi mayor entretenimiento era visitar la bolera de mi barrio (por algún motivo misterioso la llamábamos “bolera” aunque lo único que había eran billares y futbolines). Allí hacía un recorrido por las máquinas recreativas, buscando aquellas que me permitiesen aprovechar al máximo los veinte duros que solía llevar en el bolsillo. Había que rentabilizar cada moneda, porque si no la alternativa era mirar por encima del hombro a otros jugadores para ver cómo avanzaban por fases a las que tú no habías llegado. En cierta forma, aquello ya vaticinaba el éxito de los e-sports y el streaming. Y es que, sí, era divertido ver jugar a otros.

De entre todos los géneros posibles, mis máquinas favoritas eran los beat ‘em up, o dicho en nuestro idioma, aquellas en las que llevabas un personaje y repartías golpes o tiros como si no hubiese un mañana. Podría mencionar muchos títulos de entre mis favoritos, como The King of Dragons, Captain Commando, Final Fight, Knights of the Round o Cowboys of Moo Mesa, pero ya que esta es mi primera retroreseña, he elegido un clásico: Golden Axe.

Golden Axe es un beat ‘em up de 1989 en el que encarnamos a un bárbaro, una amazona o un enano, recorriendo un escenario medieval fantástico más bien espartano por lo escaso de sus detalles. Nuestra misión es abrirnos paso entre hordas de enemigos para llegar hasta el auténtico villano: Death Adder. Para lograrlo dependeremos de nuestra espada (o nuestra hacha si llevamos al enano) y de una serie de poderes mágicos que podremos activar si reunimos una serie de vasijas azules. Cada personaje domina un elemento diferente y el resultado al reunir el máximo de vasijas e invocar su poder también varía.


El éxito de este juego radicaba en su sencillez. Había un número limitado de tipos de ataque, usando combinaciones de salto y movimientos del mando, y los enemigos seguían patrones parecidos, pero podíamos enfrentarnos a ellos de maneras diferentes. Se podía reservar la magia para los momentos críticos o intentar desmontar a un jinete de su cabalgadura y utilizarla en su contra. Los dragones, con su aliento de fuego, eran especialmente letales. Quizá el apartado gráfico parezca muy simplón hoy en día, pero permitía momentos épicos, como la espectacular aparición de la cabeza de un dragón arrasándolo todo cuando la amazona invocaba su poder final. Para redondear el conjunto estaba, obviamente, la posibilidad de afrontar la aventura codo con codo con un amigo.

Pasaron los años y cuando ya había gastado todas las monedas de cinco duros posibles en ese Golden Axe, descubrí en un bar perdido de la mano de dios la recreativa con la que más me he divertido y en la que más horas he invertido: Golden Axe: The Revenge of Death Adder. Esa ha sido siempre para mí Golden Axe II, aunque sé que existe un título anterior oficial con ese nombre, así que esta estrictamente sería la tercera entrega de la saga.




Mi primera impresión fue tremenda, era 1992 y los gráficos habían mejorado en calidad y tamaño, el escenario era variado y colorido, había rutas alternativas, una especie de camino en pseudo-3D por el que se podía subir y combatir, nuevas monturas como mantis religiosas o escorpiones de aguijón eléctrico... El número de personajes posibles se había incrementado a cuatro, incluyendo un bárbaro, un gigante controlado por un enano subido sobre sus hombros (probablemente un homenaje a Maestro-Golpeador de Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno), una centaura y un chico con tridente. Quizá ese sea el detalle que más me impactó, porque no he vuelto a encontrarme nada similar. ¿En qué juego de rol, incluso a día de hoy, puedes encarnar a un elenco tan original?


Por lo demás, las mecánicas seguían siendo las mismas, avanzar de izquierda a derecha, combatir con enemigos, usar la magia en los momentos adecuados, saber manejar las nuevas monturas. Cada nueva fase era una sorpresa en cuanto a ambientación y enemigos, todo un lujo (pixelado) para la vista. Y por supuesto, la lucha final con Death Adder, ahora enorme y terrorífico, sigue grabada en mi memoria.

¿Qué podemos aprender como roleros de la saga de Golden Axe? En primer lugar que unos pocos elementos bien usados son suficientes. The King of Dragons, por ejemplo, tenía más personajes y más mecánicas roleras, pero sus combates no eran tan variados, o al menos no lo parecían. Las máquinas arcade de Dungeons & Dragons, Tower of Doom y Shadow over Mystara, son gráficamente superiores pero dan la sensación de menos fluidas. Un nuevo caso de “menos es más”, sabiendo qué ofrecer a tu público, analizar en qué acertaste la última vez, ampliarlo y mejorarlo.

Ahora echo de menos bajar a la bolera.




2 comentarios:

  1. Recuerdo la aparición del Golden Axe. Lo que más me alucinaba, además de poder jugar dos a la vez, y creo que fue uno de sus puntos fuertes, fue precisamente la posibilidad de desmontar a los jinetes y usar sus monturas con sus habilidades, aquello era fascinante. También lo del lanzamiento del poder (pateando enanos con sacos para que soltasen su preciada carga de jarras azules) pero sobre todo creo que funcionaba muy bien, muy suave (para la época) quizás por la sencillez de los fondos. La verdad que yo era muy malo jugando y mis veinticinco pesetas aguantaban poco. La escenas que relatas ocurrián, gente arremolinándose en una máquina, admirando al tipo que con cinco duros se pasaba toda la historia.
    Una máquina que me fascinaba por su pseudo 3D se llamada Xibots.
    Y lo de la "bolera", también me pasó, efectivamente había habido maquinas de bolos (no se si las llegaste a ver), nada de a ras de suelo, eran máquinas en alto, como gigantescos pinball de unos pocos metros de largo con unos pequeños bolos y una bola del tamaño de un melón pequeño. Supongo que la idea no cuajó y las retiraron de todos los sitios.

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  2. La bolera, el mítico antro con humo, billares y recreativas donde el malhumorado dependiente abría el futbolín para desatascar una bola perdida. Lo genial de esa recreativa eran las monturas que le añadían una diferencia respecto a dragón King, que recuerdos!

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