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Frontera Mustang: Magia y ciencia se encuentran en una fantasía retrofuturista


En un momento indeterminado del futuro ¿o quizá del pasado?, dos mundos coexisten sin saberlo: el nuestro, mecánico y tecnológico pero anclado en la estética y las formas del siglo XIX, y un mundo similar pero en el que todo está impulsado por la magia. A causa de la fricción entre ambos planos el tejido de la realidad se ha fragmentado, creando una sucesión de grietas irregulares, invisibles al ojo humano, denominadas Frontera Mustang. La localización exacta de las grietas y la forma de viajar por ellas es un secreto compartido por unos pocos, mercaderes, buhoneros y aventureros que se atreven a cruzar al otro lado en busca de fortuna.

En nuestro mundo la ciencia ha mecanizado la vida cotidiana, ha creado autómatas semi-inteligentes y ha lanzado al hombre al espacio en naves de madera y metal de varios puentes. Los exploradores de renombre ya no buscan la fama únicamente en África o en el Polo, sino también trazando mapas de las ruinas de la Luna, los canales y las ciudades subterráneas de Marte o las junglas de Venus. Los más modestos se conforman con conquistar el Oeste, todavía salvaje. En las ciudades, los ricos terratenientes y magnates industriales se reúnen para beber coñac y fumar sus caros puros mientras en el exterior se gana cada palmo de terreno a fuerza de revolver y pólvora.

En Raert, el mundo paralelo a este, la cosas son sorprendentemente parecidas social y estéticamente, salvo por el hecho de que en vez de máquinas es la magia la que realiza la mayoría de las tareas. Todas las criaturas, humanas o no, poseen el talento innato para usar poderes arcanos, aunque algunas en mayor medida que otras, y buscan emplearse en un trabajo acorde a sus capacidades. Existe una nobleza de sangre mágica poderosa, capaz de dominar varios aspectos del arte a la vez.

Se dan algunas peculiaridades: los mágicos llaman a los humanos "cifras", porque son capaces de leer, sumar y restar (además de inventar y realizar obras de ingeniería), algo innecesario en un mundo en el que el poder fluye sin esfuerzo de la punta de los dedos. Muy pocos habitantes del reino mágico saben leer o escribir y no existen tratados sobre magia. A pesar de todo, la maquinaria y los artefactos son una moneda de cambio muy apreciada en Raert y no es raro ver cómo un rifle Winchester se cambia en el mercado por una pequeña fortuna. Lo mismo podría decirse de los objetos mágicos, creados de manera artesanal y con los que se trafica abiertamente.

Los mágicos no son los únicos habitantes de Raert, existen varias razas inteligentes, la mayoría con rasgos animales, que tienen sus propias sociedades, lenguas y poderes. Una raza de hombres-perro, por ejemplo, tiene el don de la clarividencia, que invocan a través de pinturas (Ejemplo de personaje: Buhonero que viaja con su perro por el Oeste, realizando cuadros con los que predice el futuro. En realidad es el perro, una criatura mágica, el que pinta lo que va a ocurrir).

Aunque oficialmente son los gobiernos de los diferentes países los que ostentan el poder en el mundo humano, en realidad son dos hermanas gemelas las que controlan desde las sombras todo lo que ocurre a lo largo de la Frontera Mustang.

Las grietas que forman la Frontera Mustang son mucho más abundantes en la Tierra que en el espacio, sin embargo las que se encuentran en otros planetas son extremadamente valiosas ya que conducen a zonas de Raert donde la magia es más poderosa, aunque incontrolable.


(Frontera Mustang es el prototipo de una ambientación en desarrollo).



Photo by Zoltan Tasi on Unsplash

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