Continuamos con nuestra sección de armas mágicas con nombre y apellidos, hoy con una espada cuyas habilidades excepcionales no son para el combate...

SUELTALENGUAS, espada ropera

Descripción: Una elegante espada de duelo, decorada con oro en su guardamanos en cruz. Las marcas sobre la hoja y la pátina del pomo indican que ha vivido mejores tiempos.

Poderes: Esta espada no proporciona al que la empuña ninguna ventaja en combate, se trata de un arma convencional en todos los aspectos. Es al finalizar el duelo cuando se manifiestan sus habilidades. Si su dueño ha resultado victorioso, podrá realizar una única pregunta al derrotado, y este se verá obligado a responder siempre con la verdad.

(La única limitación es que el sujeto esté bajo alguna maldición o conjuro que le impida hablar. Queda a discreción del máster decidir si la espada se impone, si la información es fragmentaria, o si el intento de "soltar la lengua" al objetivo fracasa).

Historia: Las crónicas reales mencionan la aparición de esta espada, sin citarla aún por su nombre, en el juicio por traición de los burgueses de la ciudad de Kaldan. El alguacil del caso ofreció un juicio por combate al líder de los conspiradores, que aceptó sin saber lo que le esperaba. Tras ser derrotado, tuvo que responder afirmativamente a la cuestión de si había financiado o no la conjura para asesinar al monarca en su visita a la ciudad. Sin embargo, sería un propietario posterior, el caballero errante Valente Valdenebro, el que la bautizaría como Sueltalenguas y la haría famosa en todo el continente. Recorriendo los caminos a pie, envuelto en su capa y cubierto por su enorme sombrero negro, Valdenebro tenía un especial talento para aparecer allí donde amenazaba con cometerse una injusticia. Duelista consumado, era sumamente certero arrancando confesiones y esclareciendo incluso los asuntos más turbios.

Concepto: Es difícil que los protagonistas se topen por casualidad con la espada y descubran su secreto. Resulta más interesante para la trama que conozcan su poder, o que alguien les hable de ella, mientras se encuentren inmersos en la investigación de un crimen que requiera que los testigos reciban un "empujón" para confesar. Quizá ellos mismos sean los acusados y Sueltalenguas sea su último recurso para limpiar su nombre. Buscar la espada, o al mismo Valdenebro, será una aventura en sí misma. Por otra parte, si acaba finalmente en poder del grupo, surgirán otros dilemas. El personaje que la empuñe puede verse impulsado a ser la voz de la verdad y la justicia allá por donde vaya... o aprovechar su poder para beneficiarse y enriquecerse. Al fin y al cabo, no solo puede servir para obtener información incriminatoria, sino también para obligar a alguien a decir dónde ha escondido sus tesoros.


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