Un exorcismo es el ritual por el que se intenta expulsar a un demonio de una persona, lugar o cosa y ha logrado su sitio en la cultura popular gracias a la película El exorcista de 1973 y, más recientemente, a la saga de The Conjuring o a series de televisión como Sobrenatural. Mientras que la primera está basada en un suceso real ocurrido en 1949 y sigue el "protocolo" tradicional, películas y series modernas se toman muchas más libertades tanto con el texto como con el procedimiento.

La iglesia católica establece una serie de condiciones para permitir que se lleve a cabo un exorcismo. En primer lugar se realiza una investigación oficial para determinar si la persona está realmente bajo la influencia de un ente diabólico o se trata de un caso psiquiátrico que deba ser derivado a un médico especialista. Solo si la persona está mentalmente sana se sigue considerando la posesión como una posibilidad. Otro de los aspectos que se tienen en cuenta es si el sujeto demuestra capacidades sobrenaturales, las más habituales son: hablar en lenguas extrañas, conocer datos imposibles (ser vidente) o demostrar fuerza sobrehumana. La aversión a todo lo religioso, incluyendo símbolos e imágenes sagradas, también cuenta. A partir de ahí será el sacerdote implicado el que pida autorización al obispo, y solo entonces el exorcista capacitado y nombrado por el Vaticano se encargará de la tarea.

Por desgracia todo lo anterior es teoría. En la práctica es fácil encontrar testimonios de exorcistas de todo el mundo que describen su trabajo como algo común y corriente, que ocurre cada semana. Mientras que algunos sacerdotes afirman que no han visto un solo caso de posesión en cincuenta años, otros se topan con ellos a docenas, si debemos hacer caso de sus palabras. Da la sensación de que cualquier comportamiento fuera de la norma, especialmente en jóvenes, puede ser etiquetado como posesión por un cura de barrio especialmente suspicaz. Por si fuera poco, no solo el cuándo, sino también el quién puede exorcizar se toma bastante a la ligera. Las directrices oficiales son muy concretas en que solo los autorizados tiene potestad para llevar a cabo el ritual, y solo cuando el obispo da el visto bueno, pero por todas partes parecen surgir personas, ordenadas o no, que se ven capacitadas para ello. Solo hay que buscar "personas muertas durante exorcismo" en Google para comprobar que las consecuencias en muchas ocasiones han sido trágicas, pero no por la intervención del ningún demonio.

Incluso hay un debate sobre el texto a emplear. El original del Rituale Romanum  fue modernizado en 1999 y sufrió cambios sustanciales, que desagradaron a los exorcistas más tradicionales, que la veían como un "rezo" más que como una "orden de expulsión". Actualmente se da la posibilidad de utilizar la edición de los años sesenta ("más efectiva"), que es la que suele verse, con variaciones, en el cine y la televisión.

A continuación, por curiosidad, una de las oraciones utilizadas en Sobrenatural y la fórmula del Rituale Romanum en la que probablemente se inspira, mucho más larga y menos cinematográfica.

Exorcizamus te, omnis immundus spiritus
omnis satanica potestas, omnis incursio
infernalis adversarii, omnis legio,
omnis congregatio et secta diabolica.
Ergo draco maledicte
et omnis legio diabolica
adjuramus te.
Cessa decipere humanas creaturas,
eisque aeternae Perditionis venenum propinare.

Vade, Satana, inventor et magister
omnis fallaciae, hostis humanae salutis.
Humiliare sub potenti manu dei,
contremisce et effuge, invocato a
nobis sancto et terribili nomine,
quem inferi tremunt.

Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine.
Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire
te rogamus, audi nos.
Ut inimicos sanctae Ecclesiae humiliare digneris,
te rogamus, audi nos.

Terribilis Deus de sanctuario suo.
Deus Israhel ipse truderit virtutem
et fortitudinem plebi Suae.
Benedictus deus. Gloria patri.






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