martes, 29 de julio de 2014

¡Arrodillémonos ante el Altar Mutante!


Altar Mutante, el nuevo fanzine en el que participa Álvaro López y que será presentado en el Viñetas Desde el Atlántico de este año. ¡Horror putrefacto y ciencia ficción sangrienta en 56 páginas que os devorarán el cerebro!

sábado, 26 de julio de 2014

La nueva ley de propiedad intelectual: oír, ver y callar

Fuente: Christopher Dombres

No sé de qué nos extrañamos. Lo raro sería que nuestro gobierno redactase una ley que se preocupase por la mayoría de los ciudadanos y no por las empresas. Que priorizase el bien común y no el beneficio de unos pocos. Que estuviese acorde con los tiempos, mirando al futuro, y no que remitiese a lo más retrógrado y conservador. La nueva ley de propiedad intelectual, ambigua y tramposa a propósito, ha salido de las plumas de los mismos que llevan ya años poniendo alfombras rojas a los directivos y zancadillas a la gente de la calle. Reconozcámoslo, es lo que cabría esperar.

El ingenio para hacer daño no se les puede negar, han creado una herramienta que sirve a la vez para censurar, recaudar y atemorizar. Es evidente que les molestaba demasiado tener un medio de comunicación imposible de controlar y se han esforzado en ponerle grilletes. La excusa de proteger la propiedad intelectual les ha venido bien.

Publicar en internet es sinónimo de escribir, opinar, colgarlo para que otros lo vean, enlazar y ser enlazado, un proceso que a partir de ahora cualquiera que tenga un blog, foro o página oficial tendrá que pensarse mucho. ¿Tengo a alguien que no debo en mis listas de webs recomendadas? ¿Y si es así, eso hará dudar a otros sobre referenciar mi contenido? ¿Dejo los comentarios abiertos o los cierro para evitar que un lector -con buena o mala intención- ponga links a contenidos protegidos (como ya ha ocurrido en alguna ocasión)?

Podemos irnos más lejos, pensar peor todavía, ¿hago reseñas de libros y películas con total libertad, o aprovecharán para denunciarme si no les gusta lo que digo? ¿Qué impide ahora que alguien considere como competencia tus juegos gratuitos y trate de tirar tu web con las artimañas que permite esta ley? ¿Qué pasará con los módulos no oficiales o la fan-fiction?

Hasta hace poco pensaba que tener un blog sin publicidad y sin ánimo de lucro era suficiente para que te dejasen en paz, pero me equivocaba. Ha quedado claro que si nos salimos del rebaño, todos podemos convertirnos en objetivos.

A este gobierno, internet sólo le gusta para oír, ver y callar. Quieren que los usuarios retomen su papel de consumidores mudos, que se sienten frente a esta especie de “televisión moderna” -porque así parecen entenderla ellos- y soporten en silencio el bombardeo de publicidad, medido, controlado y a menudo camuflado como información. Sin opiniones, sin voces discrepantes o minoritarias, sin nada que se salga de lo que ellos y aquellos a los que sirven, hayan diseñado.


Artículos relacionados:
España desconectada, de Antonio Delgado
La Ley de Propiedad Intelectual y Alfred Hitchcock, de Carlos Sánchez Almeida

viernes, 18 de julio de 2014

Player 1 vs. Player 2: Roleros de vacaciones

Player 1: Es fácil reconocer a un rolero de vacaciones.
Player 2: ¿Y eso por qué?
Player 1: Es el único que lleva el plano de la ciudad dividido por hexágonos con los costes de movimiento según el terreno...
Fuente: Hindsight

viernes, 11 de julio de 2014

Grita. Salta. Juega.

"Grita. Salta. Juega. Deja atrás a esos hijos de puta. Ellos nunca vivirán como tú. Anda, hazlo. (...) 
De modo que coleccioné comics, me enamoré de las ferias ambulantes y las ferias universales y empecé a escribir. ¿Y qué se aprende escribiendo?, preguntarán ustedes. 
Primero y principal, uno recuerda que está vivo y que eso es un privilegio, no un derecho. Una vez que nos han dado la vida, tenemos que ganárnosla. La vida nos favorece animándonos y pide recompensas. 
Así que si el arte no nos salva, como desearíamos, de las guerras, las privaciones, la envidia, la codicia, la vejez ni la muerte, puede en cambio revitalizarnos en medio de todo. 
Segundo, escribir es una forma de supervivencia. Cualquier arte, cualquier trabajo bien hecho lo es, por supuesto. 
No escribir, para muchos de nosotros, es morir. 
Debemos alzar las armas cada día, sin excepción, sabiendo quizá que la batalla no se puede ganar del todo, y que debemos librar aunque más no sea un flojo combate. Al final de cada jornada el menor esfuerzo significa una especie de victoria. Acuérdense del pianista que dijo que si no practicaba un día, lo advertiría él; si no practicaba durante dos, lo advertirían los críticos, y que al cabo de tres días se percataría la audiencia. 
Hay de esto una variante válida para los escritores. No es que en esos pocos días se vaya a fundir el estilo, sea lo que fuere. Pero el mundo le daría alcance a uno, e intentaría asquearlo. Si no escribiese todos los días, uno acumularía veneno y empezaría a morir, o desquiciarse, o las dos cosas. 
Uno tiene que mantenerse borracho de escritura para que la realidad no lo destruya."

- Ray Bradbury. Zen en el Arte de Escribir

martes, 8 de julio de 2014

Post-ciberpunk para el presente futuro


El futuro nos alcanzó sin que nos diésemos cuenta. Estábamos esperando brazos biónicos y aerodeslizadores pero lo que tuvimos fue un entramado de información global, conexiones omnipresentes, ordenadores en nuestros bolsillos, ocio virtual. El shock tecnológico llegó sin luces de neón. Las megacorporaciones no se dieron tanta prisa en controlarnos y espiarnos como nuestros propios gobiernos, que a la menor oportunidad llenaron las ciudades de cámaras y pincharon las comunicaciones. En otros aspectos nadie vio necesidad de cambiar: a pesar de internet, los satélites y los drones, las guerras siguieron librándose en los mismos países casi de la misma manera. Los titulares de los periódicos de hoy podrían intercambiarse con los de los años 80 sin que nadie notase la diferencia: movimientos de tropas rusas en la frontera de Ucrania, guerra en Afganistán, revueltas en los países árabes, hambrunas y golpes de Estado en África. Desde las alturas, las mismas botas descendieron para aplastar los mismos rostros contra el barro, una vez más.

Si alguien se decidiese a escribir un juego de rol sobre el 2020 que nos espera, tendría poco que ver con la exageración kitsch del ciberpunk y más con una pesadilla noir tecnificada. Personajes corrientes, explotados, alienados y deshumanizados por el sistema, tratando de escapar al ojo que todo lo ve para sobrevivir trapicheando en la periferia de un mundo mejor. Y puede que soñando con asaltarlo un día. En el horizonte se elevarán rascacielos diferentes pero a pie de calle se vivirá y morirá como siempre.

“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano – eternamente.” George Orwell

miércoles, 18 de junio de 2014

Libros para escritores


Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury
Este libro es una colección de ensayos publicados por el autor a lo largo de casi 20 años, quizá por eso parezca más un conjunto de reflexiones personales sobre la escritura que un manual al uso. El cómo y el porqué de este oficio, de la mano de uno de los maestros del terror, el fantástico y la ciencia ficción. Especialmente interesante en lo tocante a de dónde surge la inspiración y cómo aprovecharla.



El libro del guión, de Syd Field
Un clásico para todos aquellos que quieren escribir para cine, alabado y denostado a partes iguales. A Field se le acusa de ser demasiado formulaico y enseñar sólo a producir guiones "vendibles", dejando de lado la creatividad. A pesar de todo sus consejos no dejan de ser útiles. Desde la estructura narrativa en tres actos al desarrollo de personajes, todo está aquí.



Para ser novelista, de John Gardner
El mejor libro que he leído sobre este tema. Ameno, conciso y para colmo, escrito por el profesor de escritura creativa de Raymond Carver. De nuevo incorpora cierta carga autobiográfica, pero no por ello se hace pesado, sino todo lo contrario. La edición de tapa azul que se ve aquí estaba a precio de saldo en las tiendas de segunda mano hace unos años, una joya por un par de euros, si podéis encontrarlo.



Mientras escribo, de Stephen King
King no necesita presentación. Mitad recopilación de consejos para escritores, mitad biografía, este libro podría ser la versión gamberra y pasada de rosca del de Bradbury. La vida cotidiana de un escritor, sus trucos, manías e incluso sus momentos mas oscuros, expuestos para que aprendamos de ellos.



Storytelling. La máquina de fabricar historias y formatear las mentes, de Christian Salmon
Ya hice una reseña de esta obra hace tiempo y de ahí extraigo la frase que mejor la resume: "Storytelling" habla más sobre formas de persuasión y los peligros que encierran, pero sus reflexiones pueden servir a cualquier narrador, en el medio que sea, a darse cuenta del poder bruto de su obra, y de lo ansiosos que estamos los seres humanos de conocer, experimentar o incluso "ser" algo digno de ser escuchado.



Cómo no escribir una novela, de Howard Mittelmark y Sandra Newman
Desde un punto de vista humorístico, en este "anti-manual" los autores hacen un repaso a los errores típicos del novelista amateur. Se lee con facilidad y quizá su única pega sea que resultará demasiado básico a aquellos que ya tengan cierta experiencia. No está de más echarle un vistazo, para cerciorarse de que no pecamos de exceso de confianza.

jueves, 12 de junio de 2014

Rik Mayall, 1958-2014


"Neil, el baño está libre. A diferencia del país, bajo la junta Thatcherista." - Rick, poeta del pueblo