viernes, 29 de mayo de 2015

Player 1 vs. Player 2: Pulp Rol Fiction


Player 1: ¿Sabes cómo llaman en París al Dungeons & Dragons?
Player 2: ¿No lo llaman D&D?
Player 1: No tío, son franceses... ellos lo llaman Donjons et Dragons.
Player 2: Donjons et Dragons... ¿y cómo llaman al Runequest?
Player 1:  El Runequest es el Runequest... pero ellos lo llaman Le Runequest.

jueves, 28 de mayo de 2015

Cuchillo, Machete, Tomahawk: Armas cuerpo a cuerpo en la guerra moderna

Las armas cuerpo a cuerpo parecen haber pasado a un segundo plano en el campo de batalla de nuestros días. El soldado confía en su potencia de fuego para salir airoso de cualquier situación, ya sea asaltar un nido de ametralladoras o limpiar un edificio habitación por habitación. La mejor muestra de esta filosofía es que el cuchillo que se entrega a las tropas se designa a menudo como "herramienta" y sólo las unidades de las fuerzas especiales reciben un entrenamiento concreto en su uso.

Cabría esperar que a la larga incluso esa modesta hoja afilada desaparezca del equipo básico del soldado. Al fin y al cabo, en pleno siglo XXI no se espera que alguien cale su bayoneta y cargue contra el enemigo ¿o sí? Al igual que los soldados de la I Guerra Mundial, la primera "guerra moderna", se vieron en la necesidad de improvisar armas brutales para combatir en las trincheras, puede que la naturaleza cambiante e impredecible de los enfrentamientos actuales provoque el resurgimiento de viejos conocidos.

Cuchillo/Bayoneta
La bayoneta M9 que distribuye el ejército americano tiene un diseño simple y efectivo, se trata básicamente de un cuchillo de 30 cm de largo que cubre las necesidades más típicas del soldado: cortar cables, abrir latas, o llegado el caso, defenderse. Las bayonetas proporcionadas por el resto de países no difieren mucho de ésta.

Su mayor ventaja es que es equipo estándar, ligera y fácil llevar/ocultar. Los cuchillos han acompañado a los soldados desde el inicio de los tiempos, lo que significa que las técnicas de combate con ellos han tenido tiempo de depurarse y es fácil encontrar instructores en su uso, sea básico o avanzado. En un arma ideal para luchar en espacios reducidos como habitaciones, túneles o trincheras, donde no se pueda maniobrar con soltura. Su menor tamaño es un punto fuerte pero también un hándicap, ya que comparada con otras armas de esta lista, la bayoneta requiere mayor cercanía con el objetivo, con el riesgo que ello conlleva.

Machete
El machete es otro ejemplo de arma derivada de una herramienta de trabajo y se lleva empleando desde hace cientos de años, en infinidad de variantes, en los campos de batalla de todo el mundo. Sin embargo la versión "de jungla" que a todos nos viene a la mente no sería la idónea para incluir en el equipo básico de un soldado, principalmente debido a sus dimensiones. Un machete similar al kukri empleado por los gurkhas nepalís, con una longitud que puede superar los 40 cm pero menos de 1 kg, sería más adecuado. Su diseño recuerda a una falcata y su uso por tanto es muy diferente al de un cuchillo (requiere más espacio para maniobrar, por ejemplo). Su mayor superficie de corte, sumada a su peso, compensan este inconveniente.

Tomahawk
Este hacha ligera se ha vuelto popular en los últimos años (se ha visto en manos de soldados desplegados en Irak y Afganistán) y multitud de fabricantes ofrecen versiones de "tácticas" destinadas al sector militar. Entre sus ventajas está su versatilidad, puede usarse en combate pero también para cortar ramas, despejar obstáculos o derribar puertas. La mayoría de modelos rondan los 40-50cm de longitud, una distancia extra que puede resultar decisiva en un combate. El diseño de su cabeza proporciona mayor penetración que un cuchillo o un machete y por si fuera poco también se puede utilizar como arma arrojadiza. Existe además el factor psicológico de ver a un enemigo empuñando uno, como también ocurre con el machete.

Entre sus desventajas están que requiere de un entrenamiento especializado en combate cuerpo a cuerpo -y por tanto un instructor competente- para aprovechar todo su potencial. Pesa menos que un machete pero también tiene una superficie de impacto menor, lo que exige más precisión al golpear.


jueves, 21 de mayo de 2015

Tentetsutou, la katana forjada de un meteorito


El famoso espadero japonés Yoshindo Yoshiwara ha forjado una katana usando fragmentos de hierro de un meteorito denominado Gibeon, que cayó en Namibia hace 450 millones de años. El nombre de la espada: Tentetsutou, la Espada del Cielo. (Fuente)

Nada que ver, suponemos, con...


domingo, 17 de mayo de 2015

Juegos de Tablero: Post-apocalipsis motorizado, ayer y hoy



Con el estreno de la cuarta entrega de Mad Max, era inevitable echar la vista atrás y tratar de averiguar qué juegos de tablero se han propuesto acercarnos al post-apocalipsis sobre ruedas a lo largo de los años. Es imposible hacer un listado exhaustivo (Car Wars es el primero que vendrá a la cabeza a los más veteranos), pero esta selección incluye como mínimo algunos de los más relevantes. Como extra, un juego de rol con la misma ambientación, Atomic Highway.

Enlaces relacionados:

jueves, 14 de mayo de 2015

La Ciudad Perdida de Z


En 1925 el explorador inglés Percy Harrison Fawcett, su hijo y un amigo desaparecieron en la selva de Brasil mientras iban en busca de una misteriosa ciudad perdida, bautizada por el propio Fawcett como "Z". Desde entonces otras muchas expediciones han intentado averiguar qué fue de ellos y localizar sus restos, sin éxito. Tampoco se ha encontrado rastro alguno de la ciudad, quizá porque siempre perteneció al brumoso territorio de la leyenda.

A finales el siglo XIX y principios del XX el mundo aún era un lugar misterioso. Se viajaba en condiciones precarias, con mapas imprecisos y sin saber qué escondería el siguiente desfiladero o el siguiente recodo en la jungla. Desde Angkor Wat a Machu Picchu, pasando por el Gran Zimbaue, vestigios de antiguas civilizaciones eran descubiertos en los cinco continentes y desafiaban lo que los historiadores creían saber.

Percy Fawcett no era un aficionado, ni mucho menos. Miembro de la Royal Geographical Society, coronel de artillería, cartógrafo, arqueólogo, su amigo Arthur Conan Doyle se inspiró en sus increíbles narraciones sobre sus hallazgos en Bolivia para escribir su novela El Mundo Perdido. Para cuando emprendió la búsqueda de Z ya llevaba a sus espaldas siete expediciones a lo largo y ancho de Sudamérica. Es probable que fuese en alguno de esos viajes cuando entró en contacto con las historias locales sobre ruinas ciclópeas ocultas en la selva. Se dice que fue H. Rider Haggard, también íntimo suyo, el que encendió definitivamente su curiosidad al regalarle una estatuilla negra con extrañas inscripciones procedente de Brasil.

Las palabras de los nativos y algunas vagas menciones en textos de la Biblioteca Nacional de Rio de Janeiro fueron suficientes para alimentar la obsesión de Fawcett durante casi veinte años. Sólo el estallido de la I Guerra Mundial, en la que combatió, supondría un breve paréntesis en su búsqueda. Sería en 1925 cuando finalmente decidiría internarse en el Mato Grosso, acompañado por su hijo mayor Jack y un amigo de éste. El pequeño grupo se enfrentaría a un terreno a menudo impracticable, enfermedades, insectos y tribus hostiles. Las cartas que enviaba por medio de mensajeros nativos a su mujer y a los periódicos que le financiaban fueron su único contacto con el exterior hasta que tras un esperanzador último mensaje ("no debes temer ningún fracaso") su pista se desvaneció.

Con el tiempo muchos siguieron los pasos de Fawcett, haciendo caso omiso de su expresa voluntad de que nadie fuese a buscarle. Hubo rumores que le situaron como prisionero de los indios, casado con una princesa local o muerto y con sus huesos convertidos en poderosos fetiches. Las tradiciones orales de las tribus de la zona del Río Xingú hablan de los tres hombres blancos que partieron hacia el oeste y nunca regresaron. Entrando ya en el terreno de lo fantástico, la afición del explorador por el ocultismo ha llevado a algunos a especular con que encontrase lo que buscaba en realidad: una milenaria ciudad, en un valle escondido o tras un acceso secreto a la Tierra Hueca, quizá todavía habitada por descendientes de los atlantes, y decidiese quedarse allí para siempre. Nunca lo sabremos.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Reseña: Salva al gato, de Blake Snyder


Blake Snyder posee el dudoso honor de ser el autor del guión de ¡Alto! O mi madre dispara. Si hacemos caso de su biografía, lo vendió en su día por 500.000 dólares, así que al menos para él la película fue un éxito. Al margen de lo anterior, Snyder también era (falleció en 2009) uno de los guionistas más reconocidos de Hollywood, profesor de seminarios sobre la materia con varios libros a sus espaldas. El que hoy nos ocupa es su obra más conocida y éxito de ventas en Amazon.

Salva al gato es un título que sigue la estela de los manuales Syd Field y está dirigido a aquellos guionistas que buscan adaptarse a la fórmula imperante en Hollywood. De forma amena y con abundantes ejemplos, Snyder salta a lo largo de sus 250 páginas por los temas clave a la hora de enfrentarse a la escritura para la gran pantalla. Al final la conclusión que podemos extraer es que Salva al gato es un resumen de lo mejor y lo peor del cine de hoy.

En la parte positiva nos encontramos con consejos muy válidos sobre definir el tema, dar entidad al personaje y orientar el desarrollo de la trama. También hay trucos útiles (a menudo con nombres desternillantes) para reconocer y corregir los puntos flacos de nuestra obra. Todo ello tratado con un enfoque práctico y el número justo de tecnicismos. Son estos capítulos los que hacen que el libro merezca la pena y pueda convertirse en un material de referencia recomendable.

Por desgracia el libro también tiene un lado oscuro, las secciones dedicadas a estructura y planificación de escenas, la infame hoja de tiempos y el tablero de trabajo. Snyder reconoce que lo que le interesa es escribir películas que funcionen bien en taquilla (mejor Miss Agente Especial que Memento, según él) por tanto es lógico que lo que nos ofrezca sea una fórmula a seguir, a ser posible página a página y minuto a minuto. Hay un lugar para cada giro argumental y cada cambio de ritmo, y mejor no salirse de ahí. Esta filosofía, quizá una versión exagerada de la que hace años defendía Field, en El libro del guión, podría parecernos muy limitada y reñida con la libertad narrativa. Sin embargo, si echamos un vistazo a la cartelera de las últimas décadas, comprobaremos que es una forma de pensar muy extendida.

Es tentador culpar a Blake Snyder y su gato de la avalancha de películas (y series) clónicas a la que nos enfrentamos, con sus tramas predecibles, sus personajes de cartón y sus crisis que ocurren siempre en el mismo minuto. Sin embargo él sólo nos ofrece las herramientas, es decisión de cada uno usarlas de forma creativa o no. Lo realmente preocupante es que la industria se haya convencido a sí misma de que las cosas sólo se pueden contar de una manera y haya que plegarse a ello para poder comer.

En cualquier caso, a pesar de todo sigue siendo una lectura interesante para cualquier que se dedique a esto.

lunes, 4 de mayo de 2015

Francisco Torres Oliver y la labor de traducción

Centrándonos en la propia labor de traducción, ¿cómo acomete un autor o una obra nuevos?
Hay algunos a los que ya conozco y por tanto sé por dónde van. Si no, entro despacito, de tal manera que en el primer capítulo voy tanteando. Conforme me adentro, tomo conciencia del conjunto. Entonces vuelvo al principio y compruebo que está en sintonía con todo lo que he hecho después.

¿Se puede llegar a establecer una relación íntima con un autor que vivió siglos atrás?
Pues sí. Porque el traductor, por su propia labor, va conociendo al traducido en una dimensión profunda que al lector se le puede escapar. Esto sucede porque cuando te sumerges a fondo en un texto, lo desmontas y lo desmenuzas, salen a relucir cosas que en una lectura rápida y lineal permanecen ocultas.

(...)

¿Cuesta volcar la voz de un autor de un idioma a otro?

De eso se trata, ¿no? Para conseguir esa voz, ese timbre propio, tienes que lograr cierta familiaridad con el autor. Y en eso el lenguaje escrito funciona de manera distinta al oral. Tanto la forma como el contenido son determinantes: si usa frases largas o cortas, la entonación, la extensión de los párrafos, la manera de enfocar la narración, cómo te está dosificando la información…

¿Y cómo se traslada el ritmo del inglés al español?
Con mucha dificultad. Sudando. Hay frases que son muy complicadas, no por lo que dicen, que eso tú lo sabes, sino porque no hay manera de pasarlas al castellano respetando su, digamos, espíritu. Entonces tienes que darle vueltas, ponerlas del revés, hasta conseguir que expresen lo mismo que en el idioma original.


Enlace a la entrevista completa (eldiario.es): “Cuando empecé a traducir terror en los años sesenta, no imaginaba la difusión que el género iba a alcanzar”

martes, 28 de abril de 2015

Taller de Escritura: Cómo trabaja James Ellroy, por Javier Meléndez Martín

Un interesante artículo que nos acerca al proceso creativo de uno de los grandes del género negro de nuestros días: Cómo trabaja James Ellroy, por Javier Meléndez Martín.

El párrafo final, que reproduzco aquí, nos habla de una de las claves, el trabajo preliminar, la verdadera base de la novela tras la documentación:

EL MÉTODO DE ELLROY

El proceso de Ellroy es sencillo (no muy diferente al que seguimos muchos guionistas):
  1. Junta notas sobre los personajes: hasta 50 páginas con el pasado, los gustos y las creencias.
  2. Escribe un resumen de la novela a modo de borrador: hasta 200 páginas. Aquí no importa el estilo: quiere saber dónde empieza la trama, como sigue y cómo acaba.
  3. Piensa en el punto de vista adecuado a la historia (en tercera persona omnisciente, un narrador en primera persona o con varios narradores).
  4. Escribe la novela.