sábado, 19 de noviembre de 2005

Cuenta la leyenda que en un pasado lejano Gurang era una próspera isla situada en los mares cálidos del Sur. Su posición privilegiada en medio del océano, en la intersección de varias rutas de navegación, la convertían en parada obligada para barcos cargados de especias, cereales, fino mármol de Ilicia, pieles de Sarcadia, obras de arte de todos los puntos del globo. Desde lo más sencillo a lo más lujoso, todo pasaba por sus muelles. Gurang se enriqueció de tal forma que las casas comerciales la eligieron como su sede permanente, edificando en cada metro de su superficie almacenes, astilleros, palacios, tabernas y casas de juego. No eran necesarios faros para marcar su posición ya que sus luces se divisaban perfectamente en la oscuridad y se decía que las risas y la música de las fiestas podían escucharse a cientos de kilómetros mar adentro.

Día y noche sus calles eran un bullir de gente y de productos, marineros de todas las razas, embajadores de lejanos reinos, armadores, tenderos, contrabandistas y piratas tratando de ganarse la vida. A lo largo de su historia fue asaltada, quemada, reconstruida y vuelta a derruir, fue declarada capital de un reino al que inmediatamente otros tantos declararon la guerra por tamaña osadía. Fue comprada y vendida, pero pese a todo siguió brillando como una joya sobre el mar azul... hasta que inesperadamente, un día, desapareció.

Un amanecer como cualquier otro, un barco mercante llegó al lugar en el que Gurang debería estar y se encontró con la nada más absoluta. Pensando que habría fallado en sus cálculos el capitán consultó sus mapas, en los que todo parecía estar correcto. Al poco tiempo otro mercante se unió a él, luego una galera... a lo largo del día el punto se convirtió en una reunión de atónitos navegantes que no se explicaban qué podría haber ocurrido. Finalmente tuvieron que renunciar a entenderlo y reemprender sus caminos. Nunca más se volvería a saber de aquella próspera isla, y otras tuvieron que ser elegidas como lugares de aprovisionamiento en los largos viajes comerciales. Ninguna llegaría a rivalizar en importancia con la desaparecida "Perla del Sur".

Con el paso del tiempo empezaron a llegar a los puertos rumores extraños. Marineros arribados de travesías a puntos muy distantes entre sí hablaban de lo mismo: luces en el horizonte, en lugares en los que no debería haber nada. La mayoría no se atrevían a acercarse a ellas, pero los que lo hacían describían formas como de altos edificios surgiendo entre una niebla espesa, con ventanas iluminadas tras las que parecían moverse figuras encapuchadas.

Luego las historias fueron haciéndose más siniestras, cuando náufragos rescatados de las corrientes relataban cómo sus barcos habían intentado alcanzar la extraña isla, logrando tan solo ser despedazados por rompientes invisibles y escuchar a sus compañeros supervivientes gritar antes de ser tragados por las aguas. Uno de aquellos hombres, enloquecido, decía haber hecho pie en una playa sombría en la que creía una vegetación de aspecto negruzco y gomoso. Antes de tirarse al mar, aterrorizado por varias siluetas que le observaban a lo lejos, alcanzó a distinguir construcciones que dijo sólo podían ser de la antigua Gurang, que había visitado de niño. Así se formó la leyenda de la ciudad sumergida, que de cuando en cuando se deja ver entre las olas y por la que todavía caminan sus habitantes convertidos en criaturas cubiertas de algas y limo.

Continuará...

3 comentarios:

  1. Eso, que continue... A mí me ha encantado y me has recordado a los relatos de Lovecraft como La Nave Blanca, Celephais y tantos otros.

    ResponderEliminar
  2. Felicidades un articulo realmente interesante, muy en la linea Howardiana ;) Por curiosidad ¿Te has insipirado en alguna leyenda real para el articulo o es todo cosa tuya?

    ResponderEliminar
  3. Gracias a vosotros, Jonathan y Artemis2. La historia es mía pero la inspiración viene de las leyendas clásicas sobre islas que aparecen y desaparecen en el mar que creo son comunes a muchas culturas. Hay una en concreto situada (se supone) frente a las costas canarias.

    La continuación, que escribiré en breve, está basada en el desarrollo que hice de esa idea para una sesión de juego.

    Saludos.

    ResponderEliminar