martes, 6 de enero de 2015

D is for... Danbos with Dice, por Nomadic Lass

En mi primer año de universidad organicé una partida para un grupo de amigos que sabían poco o nada sobre juegos de rol. Nos habíamos conocido en las interminables horas de autobús de regreso a casa y con tanto tiempo para hablar el tema acabó surgiendo sin más. Supongo que les picó la curiosidad y me propusieron quedar para saber qué era aquello que yo describía con tanto entusiasmo. La partida fue improvisada y no sabría decir qué sistema empleamos, pero sí que recuerdo la trama: interpretaron a un grupo de mosqueteros en la Francia de Luis XIV que se topaban con la conspiración del Hombre de la Máscara de Hierro. Imagino que me pareció un tema más accesible que orcos y elfos, para tratarse de la primera vez. No hizo falta mucho para que se metiesen en la historia, hubo emoción, duelos a espada y las horas se pasaron volando. Pura diversión.

La sensación que queda cuando le ofreces a alguien una aventura inesperada es incomparable. Durante un breve espacio de tiempo le trasladas a otra época y lugar, le conviertes en otra persona y le das la libertad para hacer lo que quiera. Si alguna vez soñó con ser algo más que un estudiante, un oficinista o un profesor de instituto, ahora tiene la oportunidad de hacerlo. Es algo increíble y nosotros tenemos la capacidad de lograrlo. Es un regalo, y deberíamos ofrecerlo mucho más. Hoy, por qué no, es el mejor día para proponérnoslo.

Ya sea en las jornadas de nuestra ciudad, en una tarde muerta con unos amigos o con una única persona que quiera saber "qué es eso del rol", por foros, hangouts o whatsapp, las oportunidades surgirán. Demos el paso y hagamos el regalo.

Si lo pensamos bien, los "no-fans" no son los únicos que pueden beneficiarse de este presente en forma de one-shot. ¿Para cuándo esa partida de Star Wars? Es una frase que se escucha a menudo en nuestro grupo de rol. El enunciado y los interlocutores pueden cambiar: ya sea Star Trek, La Llamada de Cthulhu o aquella campaña de hace años en la que tan bien nos lo pasamos y de la que todavía conservamos los personajes. Todos tenemos una partida soñada pendiente, ya sea para dirigir o jugar. Pongámosle fecha de una vez.

Regalar una partida de rol es regalar imaginación, aventura, un buen rato con los amigos, unas cuantas horas viviendo una experiencia que no se parece a ninguna otra. Tenemos el don, aprovechémoslo.

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