domingo, 9 de octubre de 2005

La historia está ambientada en la Nueva Orleáns de nuestros días, concretamente en el mundillo de los clubes de jazz de la ciudad. La acción se centra en el “Everybody comes to Rick’s”, uno de los más conocidos de la zona, famoso por sus actuaciones en vivo todas las noches. Aunque muchos artistas visitan su escenario, el grupo oficial es el quinteto “They Play On”.

“They Play On” está compuesto por Jim Oakland, saxofonista y líder del grupo, Cecil Warner como pianista, Peter Stainton al contrabajo, Jack Green en la batería y Frankie Goodwin como trompetista.

Jim Oakland nació y se crió en Nueva Orleáns y tras perder a sus padres en un accidente de tráfico quedó al cuidado de su hermano Michael (sólo él le llamaba Mike). Las diferencias de carácter entre los dos han hecho que ya casi no hablen y sus relaciones estén tirantes, pero nunca han olvidado que cuentan el uno con el otro. Discuten a menudo por la adicción a la heroína de Jim y su hermano le reprocha su espíritu alocado y su amor por el riesgo, que ya le han traído más de un problema. Otra de sus grandes aficiones es estar rodeado de mujeres, cosa que no le resulta demasiado difícil ya que es un seductor nato. Jim vive en un apartamento alquilado sobre el “Everybody comes to Rick’s” y su posesión más preciada es su saxofón, al que quiere con toda su alma.


Hace un par de meses las cosas cambiaron. Al Rick’s llegó una cantante nueva, Katie Wilson, para cubrir una vacante los viernes. Jim no tardó en fijarse en ella y se convirtió espectador fijo de sus actuaciones. Leo Rudling, su camello habitual, le advirtió de que la chica estaba protegida por peces gordos, nada menos que por el Sr. Dupuy, propietario de la mayoría de los clubes de la ciudad. Sus negocios menos legales incluían las apuestas clandestinas, la prostitución y la extorsión. Había sido Dupuy quien había conseguido el puesto de cantante a Katie, aunque contaba con méritos propios, y no convenía mezclarse con ella. A pesar de todo, Jim se empeñó en seguir yendo a verla. Inevitablemente se conocieron y entablaron una relación a escondidas que duró un par de meses.

Una noche, por sorpresa, varios matones entraron en la habitación de Jim y se lo llevaron. Alguien había dado el chivatazo a Dupuy. En teoría sólo debían darle una lección, así que le llevaron a un campo de maíz y le obligaron a correr esposado, huyendo de un par de perros de caza. Cuando finalmente le alcanzaron le rompieron los dedos de ambas manos, para que no pudiese volver a tocar, y le dispararon en las piernas. La mala suerte hizo que una de las balas perforase la arteria femoral, y para cuando sus amigos le encontraron, Jim ya había muerto desangrado. Sólo pudieron recoger su cuerpo y avisar a su hermano Michael.

Michael Oakland siempre tuvo claro que lo primero era su hermano. Abandonó sus estudios para cuidar de él a la muerte de sus padres, y nunca se arrepintió. La adicción de Jim a la heroína y sus costumbres bohemias y despreocupadas le han preocupado desde siempre, como si fuesen responsabilidad suya. No sabe si podría haberlo evitado educándole de forma más estricta, o al contrario, dándole más libertad. Aunque hubiese preferido que se dedicase a otra cosa y no a la música, en secreto admira su talento con el saxofón, y va a verle a menudo. Él se dedicó a la mecánica por obligación, para ganar dinero, y se alegra de que al menos Jim consiga sus sueños. Quizá el cariño por su hermano es la única cosa que se mantiene en pie en su mundo, ahora que está divorciado y su mujer le impide ver a su hija. Ha empezado a beber para olvidarse un poco de todo. Si no fuese por Jim puede que se hubiese pegado un tiro hace tiempo.


La noticia de la muerte de su hermano golpeó a Michael como un tren de mercancías. Sus amigos no le pudieron decir demasiado sobre las circunstancias, pero era evidente que se trataba de un ajuste de cuentas. La policía de Nueva Orleáns abrió y cerró el caso rápidamente, casi antes de que el ataúd descansase en el cementerio junto con el de sus padres. A partir de ese momento Michael tuvo claro que su único objetivo sería aclarar la muerte de su hermano y hacer justicia. Descubriría quién le mató y por qué.

Y la historia sigue...
A partir de ese momento Michael comenzará un viaje a los bajos fondos de Nueva Orleáns, un lugar que siempre ha evitado, excepto para ver a su hermano. Sus compañeros del quinteto se ofrecerán a ayudarle. Juntos buscarán a Leo, el traficante, considerándole en parte responsable de al muerte de Jim. Él les hablará de Katie Wilson, la cantante, y de Dupuy. Las cosas se irán aclarando. La incógnita entonces será quién dio el soplo de que Jim y Katie estaban juntos, y por la discreción con la que llevaron su relación todo indica a que fue alguien cercano. Para averiguarlo tendrán que llegar hasta los círculos más altos de la mafia de la ciudad. En el camino Michael encontrará a los matones que torturaron a su hermano y conocerá a Katie en persona. Pero Dupuy es un personaje en la sombra que parece existir sólo en los rumores de la gente. Localizarle y hablar con él será una tarea casi imposible, pero todos están convencido de que si lo logran, aclararán la muerte de Jim y pondrán las cosas en su sitio.

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