domingo, 17 de abril de 2005

Las películas de M. Night Shyamalan tienen un toque muy especial. Son historias bien estructuradas y bien narradas, con imágenes impactantes y un final sorprendente que se ha convertido en "marca de la casa". El Sexto Sentido sigue siendo mi preferida, pero El Bosque también me ha gustado mucho, tanto por los personajes como por la fotografía y ese aire "de cuento" que tiene todo.

Si algo hay que destacar es la capacidad del director para transformar elementos cotidianos en algo terrorífico, aprovechando miedos que todos llevamos dentro. Nos resulta natural que el rojo sea el color prohibido, o que algo tenebroso se esconda en el bosque y no se pueda hablar de ello. Son cosas que nos remiten a supersticiones que ya no compartimos, pero que entendemos perfectamente.

Por muy racional que se vuelva nuestro mundo, siempre habrá criaturas moviéndose en la oscuridad, esas que percibimos por el rabillo del ojo pero desaparecen si las miramos directamente. Los buenos creadores de historias de terror lo saben y lo utilizan para hacernos estremecer.

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