8 ago. 2019


Se conoce como "whale fall" al descenso de un cadáver de ballena hasta el fondo marino, concretamente a la zona abisal, a más de 2000 metros de profundidad. A diferencia de las zonas costeras o de aguas cálidas, en las que un animal muerto es consumido con rapidez por los carroñeros de la superficie, en aguas frías de mar abierto puede ocurrir que, tras un tiempo a merced de aves y tiburones, las enormes restos acaben sumergiéndose para encontrar su descanso final en las profundidades. Una vez allí, una multitud de criaturas harán su hogar entre las excepcionales e inesperadas toneladas de materia orgánica, e incluso sus huesos serán aprovechados por todo tipo de especies. El impacto de un "whale fall" en el ecosistema puede extenderse durante décadas.

Un suceso similar a este puede ser adaptado como fuente de inspiración para multitud de historias, ya sean de  fantasía medieval o ciencia ficción. Imaginemos las repercusiones de la muerte de un ser colosal, cuyo cadáver quede tendido entre las montañas o flotando en el espacio. Quizá sus restos sean especialmente valiosos, una materia prima única que sólo sea posible obtener cuando uno de estos gigantes fallece. Los fragmentos pueden tener propiedades mágicas, ser más resistentes, hermosos como joyas, ser usados en medicinas, o dependiendo de la parte del cuerpo –piel, carne, órganos internos, cuernos, huesos, dientes– cualquiera de estos rasgos combinados.

Un ejemplo reciente de algo similar a esto se puede ver en la película Guardianes de la Galaxia. En ella los protagonistas visitan Knowhere, la gigantesca cabeza de un Celestial decapitado, que sirve de estación espacial y base para multitud de negocios, y es minada para obtener materia orgánica que se vende en el mercado negro.

Algunas posibilidades de aventura podrían ser las siguientes, dependiendo del tamaño de la criatura fallecida:

El Último Vuelo del Dragón: Un inmenso dragón anciano surca el cielo en busca de su último lugar de reposo. Quizá se dirija al legendario cementerio de su especie, o simplemente busque un espacio tranquilo entre las montañas donde exhalar su último aliento. Los cuerpos de los dragones son muy codiciados, ya que tanto su carne como sus huesos y escamas pueden utilizarse para fabricar armas y objetos mágicos. Por ese motivo la carrera para llegar primero a este punto enfrentará a varios grupos de aventureros y destacamentos de los reinos cercanos, que se atacarán, sabotearán y recurrirán a todo tipo de trampas para librarse de los demás. Quizá alguien haya planeado incluso alzar al dragón de entre los muertos para llevárselo de una pieza…

La Ballena Estelar: El cadáver de una enorme criatura similar a una ballena azul, que viajaba por el espacio junto con otros de su especie, ha quedado atrapado en el pozo gravitatorio de una estrella. Si nada cambia, se precipitará hacia ella y se consumirá en unos pocos años. Mientras esto ocurre, grupos de salteadores, contrabandistas y piratas se han establecido en el colosal cuerpo, que tiene el tamaño de un asteroide, para saquear sus recursos. Puede haber luchas, pactos o comercio entre facciones, ataques de otras criaturas del vacío que se alimenten del cadáver y que hay que repeler, e incluso expediciones hacia sus laberínticas entrañas, donde se encuentran los elementos más preciados, que el ser tragó en sus viajes. Pero quizá también nuevos peligros, como monstruosos parásitos u otros exploradores, enviados por la Federación Estelar para recuperar algo perdido hace mucho…

El Titán Caído: Tras un enfrentamiento épico que decidió el destino de nuestro mundo, un inmenso guerrero enviado por los dioses, tan colosal que su cabeza rozaba las nubes, se desplomó herido de muerte provocando un cataclismo. Su cuerpo se transformó en roca al morir y ahora su cadáver petrificado tiene el tamaño de una montaña, la cual ha sido elegida como emplazamiento para una nueva ciudad. Esta es una idea para una campaña larga y puede jugarse en varias épocas: al inicio, cuando los primeros pioneros llegan al lugar y exploran los recovecos, expulsando a los clanes de monstruos que han tenido la misma idea; en la mitad de la vida de ciudad, cuando la población ya está establecida y debe su prosperidad al comercio con las diferentes variedades de rocas mágicas que se extraen de las entrañas, con facciones de mercaderes y casas nobles que tratan de alzarse unos sobre otros, usando mercenarios y comprando políticos si es necesario; o hacia el final, cuando el poder y el dinero han corrompido a los habitantes, y fantasmas y espectros de batallas antiguas rondan por las calles, maldiciendo a aquellos que han perforado demasiado, descubriendo secretos peligrosos al acercarse al corazón fosilizado del titán.


La imagen que encabeza este artículo pertenece a Flavio Gasperini.
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2 comentarios:

  1. Buenas ideas de aventuras. Gracias por compartirlas.

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  2. El cadáver gigantesco en el que los humanos nos buscamos la vida como gorgojos de mosca siempre ha sido muy inspirador.

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