jueves, 20 de enero de 2011

Experimento: Sherlock Holmes y el Imperio de los Vampiros

La criatura atravesó la puerta de un puñetazo, lanzando astillas en todas direcciones. Su mano, de uñas largas y amarillentas, sujetó la manga del doctor Watson, tirando de él con fuerza sobrehumana. A través de la grieta se escuchaba un coro de gruñidos, risas maníacas y aullidos que parecieron aumentar de volumen al percibir la cercanía de una presa. Otras garras aporreaban y tiraban de los listones para abrirse paso. Trató de usar el peso de su cuerpo para zafarse pero aquella tenaza monstruosa le arrastraba inexorablemente. La boca del ser era una colección de fétidos dientes afilados. Holmes apareció de improviso a su lado y descargó un terrible golpe con su sable, seccionando limpiamente el antebrazo del vampiro. El miembro cortado cayó al suelo, consumiéndose hasta quedar reducido a un despojo retorcido y negro como el carbón. Se oyó un gañido animal, agónico y desesperado. La horda infernal quedó en silencio por primera vez... .

En los últimos años ha surgido una moda en la literatura fantástica que consiste en tomar personajes históricos o de ficción y reescribir sus andanzas incluyendo en ellas criaturas sobrenaturales, generalmente zombis o vampiros. Como ejemplos tenemos Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros, Lazarillo Z o la recién presentada Sherlock Holmes y los zombis de Camford de Alberto López Aroca. Hay otros muchos, desde Tom Sawyer y Huckleberry Finn a la Reina Victoria, pasando por Dorothy de El Mago de Oz. Algunas tienen más mérito que otras, pero todas estas obras tienen algo en común, aprovecharse de la mitomanía.

En mi opinión es perfectamente válido usar un personaje histórico o de otro autor como protagonista en nuestros relatos, siempre que se haga con cierta seriedad, conociendo su mundo y tratando de expandirlo de forma lógica. Hay nombres muy poderosos: Sherlock Holmes, por ejemplo, tiene una personalidad muy definida y tan solo con mencionarlo nos vienen a la cabeza una ambientación y un cúmulo de referencias. Si lo combinamos con vampiros al estilo de Soy Leyenda, como en el fragmento que encabeza este post, ya tenemos media novela hecha... pero eso no significa que sea algo "holmesiano" ni que respete su espíritu. En realidad podríamos haber usado casi cualquier otro "gran nombre" y el efecto habría sido parecido.

Una cosa es el homenaje y otra tomar un atajo fácil en el camino hacia la publicación. Un protagonista llamativo y reconocible ahorra trabajo de desarrollo de personajes, ayuda a captar a los lectores y hace más digerible cualquier historia, pero es como ponerle muletas a la creación. Incluso puede ayudar a que la editorial elija un manuscrito entre otros, ahora que está de moda el género. La fórmula de "famoso + monstruo" es un recurso barato pero que vende, es la solución del autor con poco tiempo o pocas ganas de arriesgarse con una creación original.

Quizá porque el mayor reto siempre es ese, escribir algo nuevo, personal, que no parezca una copia de una copia y no necesite de "trucos" para cobrar vida.

Como conclusión y final del experimento, veamos lo que ocurre si en el texto del principio reemplazamos el nombre del archiconocido detective y su compañero por otros originales. El efecto es interesante:

La criatura atravesó la puerta de un puñetazo, lanzando astillas en todas direcciones. Su mano, de uñas largas y amarillentas, sujetó la manga de Duvall, tirando de él con fuerza sobrehumana. A través de la grieta se escuchaba un coro de gruñidos, risas maníacas y aullidos que parecieron aumentar de volumen al percibir la cercanía de una presa. Otras garras aporreaban y tiraban de los listones para abrirse paso. Trató de usar el peso de su cuerpo para zafarse pero aquella tenaza monstruosa le arrastraba inexorablemente. La boca del ser era una colección de fétidos dientes afilados. Blackburn apareció de improviso a su lado y descargó un terrible golpe con su sable, seccionando limpiamente el antebrazo del vampiro. El miembro cortado cayó al suelo, consumiéndose hasta quedar reducido a un despojo retorcido y negro como el carbón. Se oyó un gañido animal, agónico y desesperado. La horda infernal quedó en silencio por primera vez... .

1 comentario:

  1. La verdad es que he leído un par de ellos y creo que en breve mandaré alguna reseña a alguno de los blogs frikis de la red. La verdad es que no están mal, són pasables y normalmente de lectura rápida y amena, es decir que enganchan.
    Os aconsejo que os mireis alguno!!

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