sábado, 28 de marzo de 2009

"Basilea" es el nombre coloquial con el que los ocultistas llaman a uno de los artefactos más extraños jamás construidos por manos humanas: la Ciudad Mecánica de Baal-zef.

Descripción
A primera vista parece una pequeña caja fuerte o cajón metálico plateado de unos 3o cm de alto por 20 de ancho y 10 de fondo. Su superficie está cubierta de grabados que representan la silueta de una ciudad bajo la luna y las estrellas, todo realizado con un detalle exquisito. Tiene un asa en la parte superior, se apoya en unas pequeñas patas y su parte frontal se abre dividiéndose en dos para aquel que tenga la llave de la cerradura.

La caja contiene la maqueta de una ciudad de estilo medieval con una peculiar estructura escalonada. Realizada en metal, no falta nada en ella: hay edificios, plazas, templos e incluso diminutos transeuntes en sus calles. En su parte inferior, un mecanismo de relojería permite darle cuerda (con otra llave, diferente a la de la cerradura) y ponerla en marcha. Durante unos minutos el espectador podrá observar la danza de autómata de sus pequeños habitantes, entrando y saliendo de sus casas o realizando sus tareas diarias. A la vez sonará una música repetitiva y de ecos metálicos. Sin embargo, si se conocen las palabras adecuadas puede activarse su verdadero poder... y ser trasladado a su interior.

La ciudad real
Oculta mágicamente se encuentra la verdadera Basilea, la ciudad franca en la que siempre es de noche, refugio de todo tipo de criaturas sobrenaturales. Nadie entra ni sale de ella, a no ser que se conozca alguna de las siete palabras que abren las puertas de los siete niveles en los que está dividida, desde el mercado, en su parte más baja, al palacio del Demiurgo en su cúspide. Intentar cruzar sin permiso a cualquiera de ellos atraerá la ira de los Hierofantes, sacerdotes guardianes que adoptan formas muy diferentes, pero todas mortales.

Su estatus de lugar neutral convierte a Basilea en la ubicación perfecta para que ángeles, demonios, monstruos y semidioses se reunan, negocien o discutan. En los palacetes, los santuarios o en sus avenidas de adoquines de color gris plateado, pueden codearse enemigos acérrimos sin atreverse a levantar la mano uno contra el otro. Para las criaturas inferiores, y los humanos entran en esta categoría, es una oportunidad de comerciar, exiliarse o eludir una persecución (los conjuros de rastreo no alcanzan a esta ciudad).

Aunque ésta es sólo la teoría, porque de vez en cuando alguien atrevido o inexperto rompe las reglas y comete un robo o un asesinato, confiando en escapar a su plano de procedencia antes de ser capturado. La pena por saltarse el pacto de no agresión puede ir desde la expulsión a la ejecución pública, dependiendo de lo grave de la ofensa. El Demiurgo ostenta poderes cuasi-divinos y su decisión no puede ser discutida, ni dentro ni fuera de los muros. Aquel que pisa sus calles sabe que se atiene a su implacable justicia. Uno de sus castigos preferidos es llevar al infractor a un nivel superior, del que desconozca la palabra de paso, y dejarle allí a su suerte, a veces sólo humillado y otras esclavizado durante cientos de años.

Rasgos especiales
Entre las características excepcionales de Basilea está su aislamiento de la energía mágica. Incluso los brujos más poderosos se ven limitados a usar los trucos más simples, mientras que otros simplemente ven anuladas sus habilidades. Esto supone un grado de seguridad adicional para los visitantes, aunque también una mayor vulnerabilidad para aquellos que confíen sobre todo en las defensas mágicas para su supervivencia.

Sólo durante el tiempo en el que las puertas de la caja están abiertas y dura la cuerda del mecanismo, exactamente 17 minutos, fluye hacia el interior la energía mágica. Los objetos se recargan, los hechizos recuperan parte de su fuerza original y las criaturas que se alimentan de poder arcano viven un efímero esplendor. Esos momentos son señalados por una media Luna en cuarto creciente que aparece en el cielo. Lo cierto es que pueden pasar siglos entre una apertura y otra, así que esa energía es atesorada y no se desperdicia en alardes inútiles.

Por otra parte, el tiempo pasa de forma diferente tras los muros de la ciudad. Los inmortales casi no lo notan, pero para los humanos el ritmo de envejecimiento, aunque no se detiene, se vuelve muy lento.

Finalmente, aunque en nuestra dimensión la entrada a la Basilea está ligada a la caja de metal, la salida no depende de ella. En cualquiera de las siete puertas se puede elegir dar el "salto" al exterior, en vez de cruzar a otro nivel. El viajero aparecerá en una puerta cualquiera de su mundo, resguardado de miradas indiscretas. A veces es una manera algo incómoda de viajar ya que si no se es el dueño actual de la caja, la puerta de salida es aleatoria, y puede ir desde la giratoria de unos grandes almacenes a la de unas ruinas perdidas en el desierto del Gobi.

(Continuará)

5 comentarios:

  1. Muy interesante, desde luego un alarde de imaginación, espero la segunda parte impaciente :D

    ResponderEliminar
  2. Por norma general los artefactos que sacan son ideales como mcguffin para cualquier aventura. Sin embargo este aparte de ser el mcguffin podria ser un escenario fantastico en el que desarrollar una aventura.
    Intentar pasar a otro de los 7 niveles, las criaturas sobrenaturales en terreno neutral, escapar de Basilea... Tiene infinidad de posiblidades.
    Espero con ganas la segunda parte yo tambien XD

    ResponderEliminar
  3. Eso eso. Me uno a la espera en impaciencia de la segunda parte.
    xD

    ResponderEliminar
  4. Ummm si muy interesante, tomare la idea presatada para alguna partida futura, te has basado en algún mito real??

    ResponderEliminar
  5. Me alegro de que os resulte interesante. Mi intención es publicar una pequeña relación de lugares y personajes importantes, y finalmente ideas para aventuras en Basilea.

    Mithrae, no sabría decir si hay algún mito o cuento que hable de algo parecido, aunque la idea de una ciudad dentro de un objeto, sea en una cáscara de nuez o en una botella, no es nueva.

    Un saludo a todos.

    ResponderEliminar