domingo, 18 de mayo de 2008

De la ola de adaptaciones de cómics que nos venía (y nos viene todavía) no es que "Iron Man" fuese una de las que más me atraían. Las andanzas de Tony Stark como superhéroe acorazado nunca me engancharon en formato de papel (debo ser uno de los pocos que prefieren a Máquina de Guerra). Por lo menos el trasfondo se alejaba algo de lo convencional, porque aquí no encontraríamos como protagonistas a mutantes inadaptados, adolescentes con dudas existenciales o víctimas de experimentos científicos que no pueden controlar sus poderes.

El director y los guionistas lo entendieron igual y Tony Stark y su personalidad son el punto fuerte de esta película. Aunque podría recordar a Bruce Wayne en algunos aspectos superficiales, como ese aire de playboy ligón que está de vuelta de todo, en el fondo no pueden ser más diferentes. A Stark le mueve el afán de justicia y un patriotismo a prueba de bomba, nunca mejor dicho. Pero para llegar a tomar la decisión de convertirse en Iron Man, primero debe experimentar por sí mismo el infierno que ha contribuido a crear como cabeza de la empresa de armamento Industrias Stark. Robert Downey Jr. retrata de forma magistral esa evolución y hace muy creíble el paso de multimillonario desenfadado con afición al alcohol y las mujeres, a hombre con una misión El propio actor declaró que le resultó laborioso lograr que el público viese un héroe en alguien así, aparentemente tan egocéntrico y autosuficiente.

Si el protagonista da el nivel, el resto tampoco se queda lejos: los personajes, la trama de fondo con la lucha de poder por la empresa, los aspectos técnicos... no hay "licencias creativas" (recordemos al infame Kingpin negro), cabos sueltos ni inconsistencias, lo cual es de agradecer. Incluso el aspecto físico de todos es el que cabría esperar. No sólo Stark parecía Stark, sino que Jim Rhodes también era "él". El diseño de la armadura en todas sus versiones ya era conocido hace meses, pero me gustó descubrir que las caras encajaban igualmente.

Mención especial merecen esos robots asistentes del garaje-taller, el mejor recurso cómico de toda la cinta.

Lo único que eché de menos fueron algunas escenas más de acción. Iron Man se luce en el laboratorio, volando... pero lo que se dice combatir, combate poco. Tendremos que esperar a futuras entregas para verle a plena potencia. Según se dice Tony Stark realiza un cameo en el remake de Hulk, pero no habrá enfrentamiento directo ¿quizá dentro de unos años?

En conclusión, la película merece la pena y es parada obligada para los fans en general. "X-Men 2" me sigue pareciendo la mejor adaptación de un cómic de la Marvel, pero ésta es un buen comienzo para una saga, funciona por sí sola aunque no hayas leído ningún cómic y no parece hecha para aprovechar un nombre, sino que se toma en serio tanto al personaje como al universo. No es casualidad, sino un paso lógico ahora que la Marvel ha tomado el control absoluto del paso al cine de sus títulos más conocidos. Supongo que se habrán cansado de que algo que en los kioskos ha sido rentable durante decenas de años se agote en trilogías insulsas (Spiderman, X-Men) o adaptaciones cutres. Si se cumplen las expectativas, de aquí al 2011 iremos viendo la presentación de los diferentes miembros que formarán Los Vengadores... y lo que nos queda.

Por cierto, cuando terminan los títulos de crédito hay una última escena con un invitado muy especial. A estas alturas todo el mundo lo sabrá, pero nunca está de más decirlo. Quedaos hasta el final.

1 comentarios:

  1. A mi es que iron man nunca me ha motivado especialmente..... Asi todo tengo que verla, es de obligado visionado, ya que todo el mundo habla maravillas de ella.

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