sábado, 21 de enero de 2006

Inspirado en El Nombre de la Rosa (libro y película) y el videojuego La Abadía del Crimen, he empezado el desarrollo de Monasterio , un juego de tablero con una estructura muy sencilla que intenta capturar todo el ambiente de intriga y amenaza de la historia de Umberto Eco, dándole además un toque de humor negro.

En Monasterio, que a muchos les recordará a El Misterio de la Abadía de Days of Wonder, habrá una diferencia importante: en lugar de interpretar a investigadores que intentan resolver el crimen que ha tenido lugar entre sus muros, los jugadores serán monjes que intentan realizar una serie de asesinatos y escapar impunes.

El tablero será una combinación de pasillos y habitaciones como la biblioteca, la iglesia, el comedor, el claustro o las celdas, dispuestas de forma diferente en cada sesión de juego para darle variedad. Por ese tablero dividido en cuadrados se moverán los jugadores haciendo una tirada de dado de seis caras en cada turno. También cada turno se moverán otro tipo de fichas: monjes, novicios (la diferencia entre estos dos tipos es la rapidez con la que se desplazan), abad e inquisidor. Estas dos últimas serán figuras individuales con características especiales.

Habrá cartas de "Secreto Inconfesable", que contendrán las misiones a realizar, cartas de objetos, cartas de eventos y cartas de armas. También marcadores de cadáver, víctima o testigo.

Al comienzo de la partida cada jugador sacará del mazo una carta de secreto inconfesable, que explicará el motivo del asesinato y a quién debe asesinar. No podrá enseñarla al resto de jugadores y permanecerá en secreto hasta que la víctima sea revelada sobre el tablero. El jugador sacará también una carta de objeto, que le dará una habilidad especial que podrá usar una única vez, y una carta de evento que le permitirá influir de alguna forma en la vida del monasterio, también sólo una vez. Un ejemplo de estas cartas pueden ser el objeto "Cristales de Aumento", que podrán usarse para descubrir el nombre de un monje, o el evento "Llamada a Comer" que reunirá a los monjes cercanos en el refectorio durante un turno.

Cuando un jugador alcance con su ficha a un monje podrá descubrir su nombre (porque al principio todos serán anónimos) y saber si es la víctima que se indica en su secreto inconfesable o no. Si lo es, podrá intentar asesinarlo siempre y cuando tenga en su poder una carta de arma (por ejemplo cuchillo de cocina o rosario estrangulador, todas de un solo uso). Si no es así deberá buscar una por las diferentes habitaciones. Se puede optar por asesinar a la víctima de otro jugador para forzarle a sacar una nueva carta de secreto inconfesable y cambiar así sus planes. Si otro monje se encuentra en la misma habitación cuando ocurra el asesinato, se convierte automáticamente en testigo, se le colocará un marcador y se moverá alejándose. Cualquier otra ficha que toque se convertirá en testigo también y el jugador deberá eliminarlas a todas si no quiere ser descubierto.

El abad y el inquisidor son figuras especiales. Si el abad entra en contacto con la ficha de un jugador o la de un testigo de su crimen, le hará perder la carta de arma que lleve encima (si lleva alguna). El inquisidor tendrá el mismo efecto pero además mandará al jugador durante un turno retenido a su celda. Si lo hace en tres ocasiones, ese jugador quedará eliminado de la partida.

A grandes rasgos, esa es la mecánica. Otros modos de juego posibles pueden consistir en competir por ver quién acaba con el mayor número de monjes antes de ser atrapado, quién elimina al abad o al resto de jugadores.

Las reglas del juego completo serán publicadas aquí en breve en formato PDF, para quien desee descargarlas.

8 comentarios:

  1. ¿Las muertes serán automáticas? O sea, si llevas el arma y dices, "lo mato", ¿se muere? ¿O la víctima tendrá la oportunidad de defenderse, gritar, etc.?

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  2. Si la ficha del jugador entra en contacto con la víctima por la espalda, la muerte sería instantánea. Si fuese desde otra dirección, la víctima se defendería y sólo moriría si el jugador saca 4, 5 o 6 en 1d6.

    Si sobrevive podría huir (y un monje huyendo es más rápido), aunque está claro que el jugador iría tras él para evitar que alerte al resto.

    Un saludo.

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  3. Veo que habrá una saludable paranoia entre los jugadores para cualquiera que se te quiera acercar por la espalda ;-)

    Muy buena idea.

    ¿Y todas las armas matarán igual? ¿O alguna facilitará/dificultará la muerte? No veo igual de fácil apuñalar que ahogar.

    ¿Los monjes tendrán que cumplir las horas de rezo/comer/dormir como en la Abadia del Crimen? Era verdaderamente todo una aventura realizar cualquier acción y luego ir corriendo para llegar al refectorio a tiempo...

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  4. En principio había pensado que todas las armas tuviesen el mismo efecto, pero me gusta la idea de que unas tengan ventajas sobre otras, así los jugadores podrían competir por encontrar la mejor y sería un reto adicional. Lo añadiré a las reglas, es un cambio sencillo.

    Respecto a las horas de actividades en el monasterio, me gustaría que afectasen de alguna manera al juego, pero todavía no tengo claro cómo. La forma más interesante es como tú dices, haciendo que todos, tanto jugadores como el resto de monjes, tengan que cumplir la rutina diaria, porque obliga a hacer los planes de asesinato de una forma determinada.

    El problema es que eso condiciona un poco el tamaño del mapa y la forma de movimiento (ya no sería una especie de "circuito" de pasillos y habitaciones, sino más bien un edificio, cuadrado e interconectado), habría que hacerlo todo más "compacto" para que con una tirada de un dado de seis caras, o un par de ellas, puedas acceder a todos los lugares a tiempo. O como mínimo dar un margen de turnos suficiente para preparar esas coartadas.

    A raiz de eso se puede establecer que una falta injustificada ponga al inquisidor en busca del jugador infractor, y que tres lo manden directamente a su celda por un turno.

    Una alternativa es que sólo los monjes estuviesen sujetos al horario y los jugadores no, de forma que pudiesen preparar cosas como "espero a Fray Lorenzo en su celda cuando vuelva de misa".

    La primera opción es la más compleja a nivel de reglamento pero también la más interesante y será probablemente sobre la que trabaje.

    Muchas gracias por los comentarios y sugerencias, creo que ayudan a mejorar mucho el juego.

    Un saludo.

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  5. Pues muy interesantes los cambios.

    Especialmente de noche tiene que ser muy divertido, porque como un monje no puede salir de su celda, cualquiera que lo pillaran, tendría que ser castigado más severamente.

    Y sobre el tablero, es verdad que se ha de hacer más cuadrado si se quiere llegar a los sitios... claro que sólo se tiene que acudir puntualmente a los rezos y a las comidas, el resto del tiempo dependerá de su trabajo.

    Y los monjes más mayores estarán dispensados de algunos rezos (como los de las horas más frías), los peregrinos que se alojen en el monasterio sólo tienen que ir a los rezos que deseen...

    No sé, la verdad es que quizás mejor hacer algo simple, como tenías previsto.

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  6. La verdad es que no tenía pensados más tipos de monjes, sólo los "normales" y los novicios, que se moverían más rápido (ventajas de la edad).

    Pero no descarto otros añadidos en futuras expansiones de reglas. ;)

    De nuevo gracias por todo.

    Un saludo.

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  7. Me ha gustado mucho la idea... Promete, además me encanta "El nombre de la rosa" y creo que coge ese espíritu, estaré atento a cuando lo cuelgues.

    Hay que ver que malos son los hombres de dios.

    Un saludo.

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  8. Mira! yo tengo hecho un juego muy simple el cual jugamos con mi familia, con una mecanica muy parecida, solo que en el mio todos los personajes eran los parientes o relacionados con el "tio Pedro", y asesinaban al resto por la herencia (su mansion). El juego es simple pero divertido: hay varias habitaciones y habia que buscar tanto armas, como trampas y por supuesto el testamento (si matabas a todos sin el testamento, no ganaba nadie :P). Las armas eran para matar de espalda, y las trampas para poner en las habitaciones, si alguien buscaba en ellas, se activaban. Pasamos horas de diversion con algo muy simple.
    Dale para adelante, parece muy divertido, cuando lo subas me lo bajo y te comento que tal resulto.
    Saludos

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