domingo, 14 de agosto de 2005

(Argumento un tanto atípico para una partida con ambientación medieval fantástica).

Hace miles de años, una guerra en la que se usaron terribles medios arcanos devastó el planeta Ursia hasta hacerlo pedazos, que salieron despedidos en todas direcciones por el espacio. De esos fragmentos, el más grande recibió el nombre de Urel. Con los mares y continentes de su superficie arrasados, los supervivientes se refugiaron bajo tierra, cavando túneles en el escaso espacio disponible. Enanos y goblins, más acostumbrados a los territorios subterráneos, no tardaron en crear amplios reinos, marginando a otras razas que tuvieron que conformarse con pequeños reductos para establecer sus comunidades.

Mientras tanto en el exterior lleno de cráteres, Varek Negem, el único hechicero huido de la batalla que destruyó Ursia también ponía en marcha sus planes. Usando sus poderes mágicos y la ayuda de sirvientes construidos por él mismo, levantó varias cúpulas acristaladas para establecerse. Junto a ellas comenzó la fabricación de cadenas rúnicas indestructibles. Cuando estuvieron terminadas invocó a media docena de gigantescos elementales del vacío y los ató a la superficie de Urel. Enfurecidas, las criaturas se resistieron pero finalmente fueron dominadas. El hechicero les ordenó que impulsasen el asteroide de vuelta a su origen, con la esperanza de encontrar por la zona otros supervivientes de la catástrofe viajando en rocas similares. En los reinos subterráneos de todo esto nada se supo, aunque hubo rumores sobre actividad en el exterior, donde nadie que se haya atrevido a salir a explorar ha vuelto para contarlo.

Ahora algo extraño está sucediendo: el asteroide tiembla y se estremece con frecuentes terremotos que aumentan de intensidad con el paso de los días. Antes de que sea demasiado tarde alguien debe averiguar qué ocurre.

La realidad es que uno de los elementales del vacío se ha liberado inexplicablemente de una de sus cadenas y está desviando la trayectoria de Urel con sus sacudidas en la otra. El hechicero está demasiado viejo y débil como para someterlo de nuevo, pero si un grupo de aventureros fuese lo suficientemente valiente como para salir a la superficie y llegar a las bóvedas de cristal, quizá podrían ayudarle.

Por el camino deberán enfrentarse a los temibles golems de basalto que vigilan los cráteres y a las fuerzas del Khan Goblin, verdadero artífice del sabotaje. El Khan descubrió por casualidad el plan del hechicero y no desea que Urel se reunifique con el resto de fragmentos de Ursia porque teme perder su poder. Ya que las cadenas rúnicas de los elementales son indestructibles, decidió excavar bajo sus soportes en la roca hasta que cedieron, sin darse cuenta de que al liberar al elemental ponía en peligro a todo el asteroide.

Esta es una aventura con varias particularidades. Transcurre mitad en entornos subterráneos y mitad en la superficie. Los reinos bajo tierra son tan esplendorosos como lo eran antaño pero construidos en túneles y bóvedas. Los recursos son limitados así que se vive en un estado de guerra por territorios permanente. En la superficie solo hay polvo y cráteres, casi no se puede respirar y hay golems y seres invocados para proteger los domos cristalinos donde reside el hechicero. Las razas predominantes son los enanos y los goblins en todas sus variantes. Hay un marcado racismo respecto del resto de seres, ya sean humanos, gnomos, elfos, etc. En este “mundo” no existe la magia, excepto en forma de antiguos y valiosísimos objetos que pasan de generación en generación.

El esquema narrativo es el siguiente: los jugadores no sabrán que se encuentran en un asteroide hasta que lleven un tiempo investigando y salgan a la superficie. Entonces se darán cuenta de que viajan por el espacio en el fragmento de un planeta más grande, un secreto prohibido que guardan los más ancianos y que podría costarles la vida si tratan del divulgarlo. Cada paso será un nuevo descubrimiento hasta que finalmente entiendan el plan del hechicero para reconstruir el planeta Ursia. Cómo encadenen de nuevo al elemental del vacío es cosa suya.

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