lunes, 25 de julio de 2005

A finales de la II Guerra Mundial, cuando la Alemania nazi ya se encontraba acorralada y la derrota era inminente, Hitler todavía tenía la esperanza de contar con un "arma secreta" que le permitiese si no dar un vuelco a la contienda, sí al menos forzar unas condiciones de rendición mejores. Su intención era dar un golpe a los Estados Unidos en su propio suelo, donde más les doliese: el objetivo era Nueva York, y el nombre en clave, "Projekt Amerika".

A grandes rasgos el plan era enviar un bombardero transcontinental que pudiese lanzar una bomba sobre la ciudad y regresar. El golpe a la moral de los estadounidenses sería terrible, ya que dejarían de sentirse seguros en su propia casa. La amenaza de futuros ataques podría impulsar al presidente Roosevelt, o más tarde Truman, a pactar una rendición del Tercer Reich que no fuese incondicional.

Para llevar a cabo este proyecto había varios condicionantes: la gran distancia a recorrer requería una gran cantidad de combustible así que el arma elegida para dar el golpe de efecto debía ser pequeña pero de gran poder, al menos psicológico. Se eligió una bomba radioactiva, pero no atómica, lo que hoy se conoce como una "bomba sucia". Sería una carcasa llena de explosivos y rodeada de arena o sílice que emanase radiación. Detonada a 3000 metros de altura, lanzaría una nube tóxica sobre toda la ciudad de Nueva York, que no mataría a mucha gente pero podría hacer enfermar a miles.

En aquella época en Alemania no existían aviones capaces de realizar un trayecto tan largo sin repostar, así que se optó por medios no convencionales. La tarea de diseñar el "bombardero Amerika" se asignó a ingenieros que trabajaban en campos muy diferentes: los hermanos Horten, Werner Von Braun y Eugen Sänger.

Los hermanos Horten diseñaban aeronaves desde hacía años y su propuesta fue la más convencional. Crearían un "ala volante" con seis reactores que alcanzaría la costa americana gracias a su menor resistencia al aire, que le proporcionaba mayor velocidad y autonomía. Los Horten llegaron a fabricar una versión reducida del avión en configuración de caza (su intención original), pero tras realizar varios vuelos de pruebas un fallo en uno de los motores provocó que se estrellase y el final de la guerra hizo imposible crear otro prototipo.

Von Braun ya trabajaba en los cohetes V2 en la factoría de Peenemunde cuando recibió el encargo de crear el bombardero transcontinental. Ni siquiera se planteó crear una nave nueva, aprovecharía los componentes de los que disponía y fabricaría un "misil tripulado" de dos etapas, que volaría casi en órbita y caería sobre la ciudad de Nueva York con su carga mortal. Sería una misión suicida, pero él estaba seguro de que eso no importaría demasiado a los dirigentes nazis si lograba su objetivo. Se llegaron a realizar algunas pruebas con versiones modificadas de V2, lo que luego en teoría derivaría en el llamado "A9/A10", pero la escasez de medios, el sabotaje y por último el final de la guerra como en el caso de los Horten, impidió que se avanzase más.

Por último Sänger, el más visionario de los tres, concibió un tipo de vehículo inspiraría muchos desarrollos actuales en el campo de la exploración espacial. Se trataba de un bombardero orbital, de forma larga y estilizada, que sería lanzado desde una plataforma horizontal. En un primer momento sería impulsado por un cohete adosado a un monorraíl, del que se separaría al alcanzar la velocidad necesaria para emprender el vuelo y encender sus propios propulsores, que lo llevarían a 22.000 km/h. Alcanzaría así la órbita deseada a 145 km. de altura y tras descender a una zona de aire más denso, viajaría la distancia requerida para dejar caer el proyectil sobre el blanco. Luego continuaría hasta perder impulso y aterrizar de vuelta en Alemania como un avión convencional. Algunos prototipos a escala real comenzaron a construirse, pero su propio creador comentaría más adelante que faltaban muchos años antes de poder hacerlo realidad.

Analizándolo fríamente, fue la falta de medios o de tecnología adecuada lo que hizo fracasar el "Projekt Amerika", se trataba de una carrera que los ingenieros no tenían recursos para ganar. Las fábricas habían sido arrasadas por los bombarderos estadounidenses, la ofensiva aliada en todos los frentes cortó las fuentes de suministros vitales, no sólo para éste sino para cualquier tipo de esfuerzo bélico. ¿Pero... qué habría pasado si la orden de poner en marcha el proyecto se hubiese dado cinco años antes, con la maquinaria de guerra nazi intacta? ¿Habría podido Hitler cambiar el curso de la guerra? La pregunta queda en el aire para aquellos a los que les guste imaginar.

Ideas para aventuras
En juegos con ambientación histórica o realista, pueden crearse aventuras en las que los personajes reciban el encargo de averiguar qué ocurre realmente, sabotear alguno de los prototipos del bombardero o incluso robar sus planos. En ambientaciones del tipo "La Llamada de Cthulhu" o de terror se le puede dar un toque más tenebroso, por así decirlo, y quizá los investigadores descubran que las aeronaves se están desarrollando con tecnología que no es de este mundo... o que la carga que se va a soltar sobre Nueva York no es una bomba, sino algo mucho peor.

2 comentarios:

  1. Hay un libro, del que ahora no recuerdo el título, donde se lleva al extremo la idea del "arma definitiva" y la "bomba sucia". En teoria, Hitler ha podido desarrollar una especie de virus que carga en misiles llamados V3 y que lanza sobre Londres. Los efectos son catastróficos: la mayor parte de la gente muere. Unos pocos supervivientes ven como cada día se les va espesando más la sangre y son más lentos y estúpidos (el virus pretende matar mediante embolías). Sólo han quedado sanos, sin que se sepa por qué, las personas con un Tipo Sanguineo Negativo (que no son muchas).
    Se podría utilizar esta ambientación, para una partida algo distinta de Zombie: AFMBE, con unos jugadores que POR FIN tienen una razón para haber sobrevivido (tener el tipo sanguíneo negativo) perseguidos por unos zombies "distintos": los supervivientes que quieren su sangre para seguir viviendo. Y que siguen siendo personas, sin capacidades especiales. Pero en un gran número. Y todo eso por un Londres devastado por la guerra y que no ha podido ser reconstruído.

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  2. Increible.... ya no se que es pelicula y que es real... La II GM fue terrible, pero grande para la creatividad... los humanos son sublimes en la destrucción.

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