lunes, 18 de julio de 2005

Dentro de los futuros post-apocalípticos, uno de los elementos más habituales es el de la escasez de algo que ahora derrochamos: el petróleo. "Mad Max 2" y "Waterworld" tocan este tema, presentando sociedades de guerreros de la carretera que se organizan en torno a lo poco que queda de este preciado recurso. Para no repetir conceptos y buscar algo más o menos original, mi idea es imaginar la situación extrema que se vivió antes de llegar a ese punto. Sería como echar un vistazo a lo que podría ocurrirnos a nosotros mismos dentro de 20, 30 o 40 años.

Hoy en día ya tenemos ejemplos claros de lo que el oro negro, o el "excremento del Diablo", como se le llama algunas veces, puede llegar a provocar... sólo guerra. Si consideramos que las reservas naturales son finitas y los requerimientos de las industrias cada vez mayores, sólo hay que hacer un pequeño ejercicio de política-ficción para averiguar qué ocurrirá, o quizá qué está ya ocurriendo.

En primer lugar la escasez dará lugar a que se exploten zonas que hasta ahora estaban vedadas, como Alaska. Cualquier yacimiento se volverá valioso y las consideraciones ecologistas quedarán en segundo plano. A medida que el precio por barril se incremente, los paises productores estarán en una mejor posición para negociar, pero también se convertirán en blancos perfectos para las superpotencias. En aras de la estabilidad económica comenzarán guerras para destituir gobiernos no simpatizantes.

Esto facilitará la división del mundo en polos enfrentados, que se disputarán zonas de influencia petrolífera. Estados Unidos invadirá paises sudamericanos, Europa a los africanos y China lo intentará con Rusia y las repúblicas ex-soviéticas. Una posible zona de choque será el rico Oriente Medio, al que nadie querrá renunciar. Cuando se pase de simples escaramuzas con paises de reducido poderío militar a choques entre potencias atómicas (el frente Chino-Ruso, por ejemplo), el riesgo de una escalada nuclear será enorme.

Es en este punto en el que la situación puede volverse del estilo "Mad Max" o más probablemente algo similar a lo que presenta el juego "Twilight 2000". Países enteros serán arrasados mientras otros intentan que sus sociedades no se colapsen. Los ejércitos se desmembrarán e imperará la ley del más fuerte.

Si se resiste la tentación de usar armas atómicas, la situación puede estabilizarse por un tiempo, hasta llegar a una segunda Guerra Fría, esta vez entre chinos y americanos. Hay que tener en cuenta que aunque las reservas petrolíferas se repartan de forma diferente, seguirá siendo un recurso que se extinguirá a corto o medio plazo. Las energías renovables o las centrales nucleares no conseguirán reducir las necesidades de la industria, sólo nos darán un pequeño respiro. No hay que olvidar que la gran mayoría de nuestros bienes de consumo se fabrican con derivados del petróleo. Así que después de unos pocos años de calma tensa, el enfrentamiento volverá a producirse, y cuando ocurra no habrá una vez más, o si la hay, como decía Einstein, será con palos y piedras.

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