martes, 26 de julio de 2005

El simbolismo de las "puertas" ha sido siempre muy fuerte en todas las culturas. Atravesar una es una metáfora de viajar, descubrir nuevos mundos, dar un paso hacia lo desconocido, por eso en muchas historias tradicionales el límite entre un reino y otro, el de lo real y el mágico, lo terrenal y lo sobrenatural, está representada por un umbral, a menudo custodiado por un vigilante también mítico, que exige un precio para pasar.

En la mitología griega, el barquero Caronte llevaba a las almas a través de la laguna Estigia hacia el infierno, después de haberle pagado una moneda y ya allí era el monstruoso perro Cerbero el guardián del inframundo. Estos personajes y las reglas o retos que llevan asociados, como el troll del río que nos lanza un acertijo para permitirnos pasar por su puente, de lo que hablan en realidad es de que uno debe ser apto para que acceder a determinados lugares. Y esa aptitud no se demuestra normalmente con nada físico, sino con conocimiento.

En las leyendas esos puntos fronterizos pueden ser desde los círculos de las hadas, formados por simples setas (en las que los campesinos evitaban entrar para no desaparecer), hasta agujeros en tocones de árbol, cuevas, pozos, lagos... . Alicia cruzaba primero una madriguera de conejo y luego un espejo para llegar a su País de las Maravillas, algo parecido a lo que le sucedía a Dorothy con el tornado que la dejaba en el mundo de Oz. Atravesar una puerta de este tipo es siempre un viaje de iniciación, en el que uno aprende más sobre si mismo que sobre el lugar al que es trasladado, por eso los niños son los protagonistas elegidos para este tipo de historias.

La ciencia ficción ha adoptado y modernizado la idea de los "portales" como medio de viaje interestelar, convirtiéndolos en protagonistas indiscutibles en películas y series de televisión como "Stargate", novelas como la saga "Hyperion" o juegos de rol como "Fading Suns". Normalmente son construidos por inteligencias superiores a la humana, que los colocan entre los hombres con propósitos mas o menos ocultos, una metáfora velada de lo que antes hacían dioses, magos o espíritus.

Es fácil escribir aventuras en torno a las "puertas" porque encierran historias en sí mismas, igual que objetos mágicos como Excalibur o el Santo Grial. Tienen un creador, una función definida (que suele ir más allá de lo evidente) y una trascendencia para el entorno que los rodea.

Dos ejemplos del uso que yo les di a estas ideas:

  • A nivel sencillo, para un juego de horror contemporáneo, creé un conjuro llamado Puerta de Sombras, que permitía al lanzador abrir un portal dimensional a través del cual podía cruzar a otro punto prefijado previamente. La única condición era que ambos lugares estuviesen en absoluta oscuridad y se inscribiesen las runas apropiadas en la entrada y la salida. El riesgo venía si el lugar de destino se iluminaba o el círculo rúnico se rompía, lo que podía dejar al viajero atrapado en el Limbo o enviarlo a un lugar desconocido.

  • En el proceso de creación de la ambientación de la ciudad de Midnord (de la que ya he hablado aquí alguna vez), imaginé que en el continente donde se asienta podrían encontrarse antiguas reliquias en forma de enormes puertas de piedra, que teletransportarían a los viajeros que las cruzasen hasta otras similares. Para algunos pueblos serían una encrucijada comercial indispensable, habría mapas que indicarían cómo hacer el tránsito de unas a otras y se construirían ciudades enteras a su alrededor. Para otros serían objetos malditos y tabú, por lo que no sería raro encontrar una en medio de la estepa, solitaria y abandonada, esperando que alguien con valor decidiese correr el riesgo para averiguar su destino.

1 comentarios:

  1. Da´cord, que diria un amigo mio. Pero sobre puertsa tengo otra historia que puede servir y que es buen ejemplo.
    Tuve un master que para bajarnos los humos, menudo nivel teniamos nos llevo via dungeon a dos puertas "Adventum" "Inventum", al futuro y al pasado. El viajar al futuro hizo que nos dieran para el pelo y volvieramos a la partida de forma mas humilde. Es una forma mas...

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