miércoles, 15 de junio de 2005

Llega un momento en el que uno se cansa de ambientaciones medievales fantásticas o de ciencia ficción y le apetece cambiar el escenario a uno más realista. El campo es tan ámplio que hay para todos los gustos. Mis periodos históricos preferidos son la II Guerra Mundial y la época del Imperio Romano, el primero está más explotado que el segundo pero ambos son igual de interesantes.

La base de toda partida histórica es la documentación. No sólo debemos investigar para situar correctamente la trama que preparemos, sino también para que el "escenario" no tenga detalles anacrónicos. Los arquetipos de personajes deben ajustarse a la realidad, al igual que el entorno religioso, político y social, lo que supone bastante más trabajo que una partida corriente.

En AD&D 2ª edición se publicaron varios suplementos históricos, algo no muy habitual. Yo tuve la suerte de poder hojear dos, uno sobre los vikingos y otro sobre Roma. Para el que los pueda conseguir son muy prácticos ya que sintetizan en pocas páginas toda la información que se pueda necesitar.

Normalmente querer ser realista supone también tener que hacer cambios en algunas reglas o eliminar capítulos enteros. Los más afectados suelen ser los referentes al combate y evidentemente el de magia, que desaparece por completo. Otros aspectos quedan a discreción del Master, por ejemplo el papel de la mujer. Si se trata de forma fiel puede ser imposible jugar con un personaje femenino en determinados periodos. La mayor parte de las veces será mejor flexibilizarlo, a no ser que se desee ser estricto y plantearlo como un reto de interpretación para la jugadora (o jugador) que lo elija.

Para aquellos que no deseen pasar tanto tiempo entre enciclopedias, una alternativa es situar la acción en la "pseudo-historia", inspirándose por ejemplo en novelas como "Los Tres Mosqueteros" o "El Capitán Alatriste", que se toman ciertas libertades con los hechos pero dan una impresión suficientemente convincente. Otra opción es jugar aventuras sueltas centradas en un único episodio, batalla o conspiración. Al ser algo de alcance más reducido que una campaña, requiere menos esfuerzo de recopilación de datos.

Una aventura que tengo pendiente y espero publicar aquí tiene como protagonistas a legionarios romanos y pictos (hablaré de ellos en otro comentario) enfrentados en el Muro de Adriano (el que haya visto "El Rey Arturo" se hará una idea). Los jugadores podrían interpretar a unos o a otros.

Piratas en el Caribe, saqueadores de tumbas egipcios, soldados de trinchera en la I Guerra Mundial... la verdad es que las posibilidades son infinitas.

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