martes, 18 de agosto de 2015


El 10 de julio de 2010 llegó al puerto de Génova un contenedor rojo con el número 307703. Oficialmente transportaba inofensivos fragmentos de chatarra destinados a ser reciclados. Sin embargo, cuando el inspector Enzo Montagna se aproximó a él con su medidor de radiación, descubrió que emitía una cantidad cientos de veces superior a la permitida. Algo en su interior volvía aquella zona más peligrosa que Chernobyl o Fukushima.

El contenedor fue aislado en una zona apartada y se improvisó una barrera a su alrededor. Incluso una breve exposición podía resultar mortal. Se barajó la posibilidad de que contuviese un dispositivo nuclear, quizá una bomba sucia. Se estimó que el origen de la radiación, tremendamente intensa, debía ser una pieza relativamente pequeña de Cobalto-60. Se rastreó su origen: un almacén de chatarra de Arabia Saudí. Sin embargo la mercancía declarada era cobre y radiadores triturados, nada radioactivo.

Al cabo de un año de gestiones infructuosas y sin poder devolver la carga a su origen, las autoridades italianas decidieron que era el momento de abrir el contenedor 307703. La tarea de localizar el fragmento letal la llevaría a cabo un robot. Tras varios días de búsqueda a través de una montaña de metal, la pinza del aparato dio con la aguja en el pajar: un objeto de veinte centímetros de largo y menos de uno de grosor, probablemente proveniente de equipamiento médico o maquinaria de esterilización alimentaria. Nunca llegaría a saberse. Encerrado en un cofre especial de plomo y acero, sería enviado a Alemania para que una empresa especializada buscase un número de serie, si lo había, y finalmente lo reciclase.

En el juego
La historia de cómo un desecho radioactivo acabó por descuido o por mala fe en un contenedor de carga no parece muy interesante, a priori. Sin embargo puede usarse como base para un thriller de espionaje e incluso con algunos cambios puede servir como punto de partida para aventuras de investigación sobrenatural.

La imagen de un contenedor al que nadie puede acercarse porque resulta mortal es muy potente narrativamente. ¿Qué ocurriría si las autoridades enviasen un robot y el origen de la radiación fuese un objeto maldito en vez de una pieza de equipamiento médico? Mejor aún, ¿y si el origen de su letalidad no pudiese concretarse? Puede que no sea radiación o un virus, pero que aun así haga que cualquiera que esté a veinte metros o menos caiga al suelo sin vida.

El gobierno implicado puede intentar ocultar el suceso y controlarlo, construyendo una zona de cuarentena. O verse desbordado ante el goteo de rumores y tratar de evitar el pánico de la población, creando una historia sobre un accidente industrial como cortina de humo y evacuando la zona. Los PJs pueden adoptar el papel de expertos (científicos o investigadores de lo oculto) llamados para esclarecer los hechos, militares que eviten intromisiones externas, espías que rastreen la procedencia del contenedor y su carga, o periodistas que traten documentarlo todo y sacarlo a la luz.

Éstas son algunas de las posibles tramas a desarrollar:

  • El Puzzle (Espionaje/Thriller): La aparición del contenedor 307703 ha disparado las alarmas en todas las agencias de espionaje del mundo. Los PJs pertenecen a un equipo internacional enviado a Arabia Saudí para descubrir el origen del peculiar fragmento de Cobalto-60. Una vez allí seguirán las pistas y descubrirán que no se trata de un error al manejar descuidadamente restos de equipos médicos, sino que el suceso forma parte de una conspiración terrorista a gran escala. Un número indeterminado de contenedores ha sido enviado desde diversas partes del mundo con piezas y componentes camuflados entre mercancía inofensiva. El plan es reunirlas en el puerto de Nueva York y montar allí una bomba de cobalto, que detonaría cubriendo la ciudad con una nube de polvo radioactivo. Con el tiempo corriendo en su contra, deberán hallar a la persona que posee la lista completa de los envíos o los nombres de los encargados de preparar el atentado.
  • El Puerto Abandonado (Horror Sobrenatural): El Gobierno o un contratista privado convoca a los PJs para que investiguen lo que está ocurriendo en Bongao, un pequeño puerto del sudeste asiático, parada habitual de los barcos portacontenedores. Según las últimas noticias, algo ha provocado el pánico entre los operarios, que han huido de la zona junto con los habitantes de la ciudad vecina. El motivo parece ser un contenedor que ha causado la muerte a todo aquel que lo ha tocado desde que fue descargado. Para empeorar las cosas se avecina una fuerte tormenta y hay que apresurarse antes de que las olas puedan barrer la carga y hacer que se pierda en el mar. El contenedor está protegido por varias maldiciones para evitar que el objeto de su interior, un ídolo de basalto negro rescatado de una excavación en el desierto, caiga en malas manos. Un grupo enviado por la secta que selló la carga llegará a la ciudad al mismo tiempo que los personajes, mientras arrecia el monzón, para intentar arrebatárselo.
  • El Portacontenedores Fantasma (Horror Sobrenatural): Un contacto en el submundo ocultista ofrece un trabajo a los PJs en nombre de un mando del MI6 que prefiere permanecer en la sombra. Se trata de abordar un portacontenedores que avanza, en apariencia sin nadie al timón, en dirección al puerto de Londres. Las autoridades no pueden tomar cartas en el asunto porque todavía se encuentra en aguas internacionales y alguien en las altas esferas, quizá el propio Primer Ministro, está bloqueando cualquier plan para detenerlo.

    Cuando los personajes lleguen al barco descubrirán que toda su tripulación está muerta y una poderosa radiación maligna lo envuelve, extendiéndose más y más a cada hora que pasa. El origen es un contenedor situado en el centro de la cubierta de carga inferior. En su interior se encuentra una criatura fósil hallada en una prospección minera submarina en las Islas Marianas, un horror tentaculado de varios metros de largo que no se parece a ningún organismo de nuestro planeta. Cualquiera que permanezca junto al extraño ser tendrá alucinaciones, se debilitará y se consumirá hasta morir. Si el portacontenedores llega a Londres y la población cae bajo su influjo, el ente tendrá poder suficiente como para salir de su cascarón pétreo y adoptar su verdadera forma. Si los PJs tratan de destruirlo tendrán que enfrentarse a los cuerpos muertos de los marineros, controlados psíquicamente, y a un equipo del SAS enviado por quienquiera que esté manejando los hilos desde el Gobierno.

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