jueves, 28 de mayo de 2015

Las armas cuerpo a cuerpo parecen haber pasado a un segundo plano en el campo de batalla de nuestros días. El soldado confía en su potencia de fuego para salir airoso de cualquier situación, ya sea asaltar un nido de ametralladoras o limpiar un edificio habitación por habitación. La mejor muestra de esta filosofía es que el cuchillo que se entrega a las tropas se designa a menudo como "herramienta" y sólo las unidades de las fuerzas especiales reciben un entrenamiento concreto en su uso.

Cabría esperar que a la larga incluso esa modesta hoja afilada desaparezca del equipo básico del soldado. Al fin y al cabo, en pleno siglo XXI no se espera que alguien cale su bayoneta y cargue contra el enemigo ¿o sí? Al igual que los soldados de la I Guerra Mundial, la primera "guerra moderna", se vieron en la necesidad de improvisar armas brutales para combatir en las trincheras, puede que la naturaleza cambiante e impredecible de los enfrentamientos actuales provoque el resurgimiento de viejos conocidos.

Cuchillo/Bayoneta
La bayoneta M9 que distribuye el ejército americano tiene un diseño simple y efectivo, se trata básicamente de un cuchillo de 30 cm de largo que cubre las necesidades más típicas del soldado: cortar cables, abrir latas, o llegado el caso, defenderse. Las bayonetas proporcionadas por el resto de países no difieren mucho de ésta.

Su mayor ventaja es que es equipo estándar, ligera y fácil llevar/ocultar. Los cuchillos han acompañado a los soldados desde el inicio de los tiempos, lo que significa que las técnicas de combate con ellos han tenido tiempo de depurarse y es fácil encontrar instructores en su uso, sea básico o avanzado. En un arma ideal para luchar en espacios reducidos como habitaciones, túneles o trincheras, donde no se pueda maniobrar con soltura. Su menor tamaño es un punto fuerte pero también un hándicap, ya que comparada con otras armas de esta lista, la bayoneta requiere mayor cercanía con el objetivo, con el riesgo que ello conlleva.

Machete
El machete es otro ejemplo de arma derivada de una herramienta de trabajo y se lleva empleando desde hace cientos de años, en infinidad de variantes, en los campos de batalla de todo el mundo. Sin embargo la versión "de jungla" que a todos nos viene a la mente no sería la idónea para incluir en el equipo básico de un soldado, principalmente debido a sus dimensiones. Un machete similar al kukri empleado por los gurkhas nepalís, con una longitud que puede superar los 40 cm pero menos de 1 kg, sería más adecuado. Su diseño recuerda a una falcata y su uso por tanto es muy diferente al de un cuchillo (requiere más espacio para maniobrar, por ejemplo). Su mayor superficie de corte, sumada a su peso, compensan este inconveniente.

Tomahawk
Este hacha ligera se ha vuelto popular en los últimos años (se ha visto en manos de soldados desplegados en Irak y Afganistán) y multitud de fabricantes ofrecen versiones de "tácticas" destinadas al sector militar. Entre sus ventajas está su versatilidad, puede usarse en combate pero también para cortar ramas, despejar obstáculos o derribar puertas. La mayoría de modelos rondan los 40-50cm de longitud, una distancia extra que puede resultar decisiva en un combate. El diseño de su cabeza proporciona mayor penetración que un cuchillo o un machete y por si fuera poco también se puede utilizar como arma arrojadiza. Existe además el factor psicológico de ver a un enemigo empuñando uno, como también ocurre con el machete.

Entre sus desventajas están que requiere de un entrenamiento especializado en combate cuerpo a cuerpo -y por tanto un instructor competente- para aprovechar todo su potencial. Pesa menos que un machete pero también tiene una superficie de impacto menor, lo que exige más precisión al golpear.


1 comentarios:

  1. A mi siempre me ha gustado una pala afilada. Es la hija bastarda de un hacha y un pico.

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