sábado, 1 de noviembre de 2014


Por dondequiera que fui,
la razón atropellé
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.

Ni reconocí sagrado, 
ni hubo razón ni lugar 
por mi audacia respetado; 
ni en distinguir me he parado 
al clérigo del seglar. 
A quien quise provoqué, 
con quien quiso me batí, 
y nunca consideré 
que pudo matarme a mí 
aquel a quien yo maté. 

(…)

Clamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo.

Don Juan Tenorio - José Zorrilla (1844)

Fuente: Don Juan Tenorio : drama religioso-fantástico en dos partes / por José Zorrilla; edición de Joaquín Juan Penalva (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)

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