viernes, 19 de septiembre de 2014

Me gustaría decir que vi el nuevo manual de Star Wars: Al Filo del Imperio, con entusiasmo y curiosidad... pero mentiría. Mis pensamientos al descubrirlo en la estantería de mi librería habitual fueron básicamente dos, que es un libro enorme, y al darle la vuelta para saber su precio, que el rol se ha vuelto muy caro desde que yo era un chaval (luego me enteré de que para poder jugar con un jedi hay que esperar al tercer tomo, pero eso prefiero obviarlo, como lo de los dados específicos).

Siendo justos, un juego de rol que cueste 60 euros no está muy lejos del importe del videojuego del momento, y puede ofrecer más diversión durante mucho más tiempo. Tampoco hay que olvidar que se trata de un tomo de casi 450 páginas, en tapa dura y bien ilustrado. Y hablamos de la Guerra de las Galaxias, lo que debería ser un punto a su favor... ¿o no?

Si Dungeons & Dragons se vuelve a vender cada cierto tiempo renovado y vitaminado, parece razonable que ocurra algo parecido con Star Wars, una franquicia que no ha parado de generar dinero desde hace casi 40 años y que cada vez está en mejor forma. Nuevas películas, series de televisión, merchandising por toneladas... ¿qué hay de malo en ofrecer más de lo mismo? Al fin y al cabo, mientras el público no se queje y siga rascándose el bolsillo...

Ironías aparte, es una lástima que se invierta tanto en el reciclaje de ideas antiguas y tan poco en material nuevo y original. No nos engañemos, todo es un negocio, más hoy en día. Se apuesta a lo seguro, que el contenido sea una copia-de-una-copia es lo de menos. Reconocerlo resulta especialmente penoso en un universo como Star Wars, que al menos en mi infancia era sinónimo de aventura y ahora se ha vuelto un producto de marketing, omnipresente y cargante. Es triste tener que evitar como un zumbido molesto lo que antes simbolizaba acción y fantasía en estado puro.

Haciendo un inciso, ya que antes he mencionado las películas... que los actores originales regresen a sus papeles en las futuras entregas, curtidos y entrados en años, ¿no es un contrasentido? ¿Los héroes no deberían ser símbolos, arquetipos inmortales y atemporales? Han Solo, el contrabandista caradura, debería pervivir sin envejecer... porque por algo es imaginario ¿no?

Volviendo a nuestra afición, podemos considerarnos afortunados, porque ni el contenido ni los sistemas de los juegos de rol clásicos se vuelven obsoletos. Viendo cómo se ha degradado la “línea oficial” diseñada por Lucas, hasta podríamos decir que son un reducto de originalidad. Alegrémonos de contar con tanto material y que nada nos obligue a pasar por caja una vez más. Sea con el D6 de siempre o con el Saga, dediquémonos a divertirnos y olvidemos el resto.

2 comentarios:

  1. Para mi hace mucho que lo "nuevo" de Star Wars me sabe a poliespan, para mi hace tiempo que los jedi me saben a karatekas-gogo con sus atrezos luminosos para destacar en la oscuridad al ritmo de sus cabriolas. Algo murió cuando Schindler saco su Texas Instrument y le hizo una punción a un risueño Darth Vader de pelo dorado y le midió los putos midiclorianos, que eran casi tan enormes como los del propio Lucas.

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  2. Yo juego al open d6 y tengo el de Devir sistema d20 que le aprovecho para documentación, así como las carpetas coleccionaba que en su día salieron. Y de ahí no paso. Me quedo con lo que tengo que es mucho y muy bueno. La Nueva edición es preciosa, se la compre a un colega para su cumple, aun no lo hemos estrenado pero yo me quedo en d6 no hay nada mejor para Star wars

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