domingo, 3 de julio de 2011

Mas que un documental, Tales from the script es una charla entre amigos que se dedican al cine, una larga colección de anécdotas y consejos, historias de éxitos y desengaños destinados a poner en situación a todo aquel que por un motivo u otro se haya planteado dedicarse a la, a menudo ingrata, labor de guionista. La diferencia es que aquí los amigos son de la talla de Frank Darabont, John Carpenter o Paul Schrader y sus comentarios han madurado a lo largo de décadas en la meca del cine.

También nos encontraremos con guionistas más "asequibles", aquellos que nunca verán su nombre en gigantescos carteles en presentaciones con alfombra roja, los que luchan día tras día para ver aceptado su siguiente trabajo y tienen que enfrentarse a la implacable trituradora que son los grandes estudios. Como ellos mismos dicen, no es que el guionista esté en el puesto más bajo del escalafón, sino que está a un nivel incluso inferior, en un punto en el que todavía no ha empezado la escalera.

Quizá uno de los mejores aspectos de este documental es descubrir a todos estos escritores, legendarios y modestos, como personas normales, gente corriente que aborda su labor cotidiana con las mismas inseguridades que cualquiera. Porque en Hollywood haber colaborado en taquillazos millonarios o en la redacción de frases que ya son parte de la historia del cine no garantiza ningún trato de favor. Varios de ellos usan el mismo símil, empujar constantemente una pared en busca de las grietas por las que colarse en el negocio... tratando a la vez de no caer al vacío.

Ésta no es una guía sobre cómo escribir o de dónde sacar la inspiración. Se da por supuesto que todo aquel al que le interese tendrá sus propios recursos. Tales from the script habla más sobre el mundo que rodea al guionista, el proceso de tratar con productores y directores, soportando que pidan una y otra vez reescrituras del material, que sus páginas pasen por una docena de manos y que hasta el más inexperto en el campo dé su opinión (y sea escuchado). La leyenda negra de los ejecutivos que sueltan sugerencias absurdas -¿no sería mejor cambiar al niño por un perro?- en las reuniones de desarrollo queda aquí totalmente confirmada.

"Nadie sabe nada", así resume William Goldman, autor de títulos como Dos hombres y un destino, Marathon Man o La princesa prometida mucha de su experiencia. Nadie conoce la fórmula perfecta para conseguir un éxito en taquilla y a esa incertidumbre se une el hecho de que rodar una película es siempre una apuesta en la que pone mucho dinero, cada vez más. Después de que todo el mundo opine tratando de dar su visión, el actor protagonista se queje de sus líneas y el director trate de imprimir su visión, nuestra obra maestra puede haberse convertido en un pastiche irreconocible. Y hay que asumirlo.

A nivel práctico y desde un punto de vista profesional, es probable que los testimonios sean válidos exclusivamente para la industria americana, un medio en el que suena viable mudarse a Hollywood y vivir en el apartamento de un amigo mientras se espera colocar nuestro guión en un golpe de suerte. Si lo bajamos a nuestra escala, con un cine español tan endogámico y cerrado sobre sí mismo, pasto de vacas sagradas, no creo que sea aplicable. Quizá se acerque, de forma lejana, a lo que se vive en el círculo de los guionistas de televisión.

Lo mejor que se puede extraer del documental es el mensaje de fondo: ser guionista (o escritor en definitiva) es duro, un trabajo de artesanos en un medio hostil, en el que se invierten largas horas y se terminan decenas de originales que no irán a ninguna parte. Los pocos que pasen la criba serán mal pagados y la maquinaria del cine los procesará hasta convertirlos en algo que puede que aborrezcamos. Aun así, merece la pena. Para el que quiere expresarse y contar algo más, escribir es adictivo y sólo unos pocos lo cambiarían por un trabajo más estable con horario y sueldo fijo.

4 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, si señor.

    ¿Sabes si ha sido editado en español?

    Un saludo!!

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  2. Por ahora creo que sólo puede encontrarse subtitulado.

    Un saludo.

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  3. Bein, bien. Habrá que hacerse con el documental entonces.

    Un saludo.

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  4. Bueno, creo que hay dos tipos de escritores, los profesionales, escriben para vender y los que lo hacen porque les apetece (aunque en el fondo a todos nos gustaria ser famosos y ganar pasta) El tema es que el cine es una obra "coral", en la que el director, y el actor principal se comen -injustamente- el 95% de los elogios, y ahí nadie tiene el control al 100%. Si quieres que tu obra sea respetada, cine noruego, Afgano, y del Bajo-altiplano, pero si lo que quieres ganar pasta, alguien tendrá que dártela primero, y eso es como un pacto con el diablo.
    Yo no sería capaz de ser un mercenario escritor, creo que no soportaría que Jack Black, me dijese "¡¡a esta escena le faltan pedos!!"

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