viernes, 4 de febrero de 2011

Se conocen como "películas perdidas" a aquellas de las que hay referencias bibliográficas, fotografías o testimonios, ya sean de espectadores o de los propios creadores, pero de las que no queda ninguna copia que pueda ser visionada. Surge entonces una especie de extraño fantasma: una obra de arte que sólo puede ser conocida de forma indirecta y que nunca más nadie admirará al completo.

A diferencia de otras formas artísticas desaparecidas, como por ejemplo el famoso libro segundo de la Poética de Aristóteles, la pérdida de una película tiene connotaciones inesperadas. En el mundo moderno estamos acostumbrados a que las obras audiovisuales estén accesibles y se nos bombardee con ellas una y otra vez. El cine no es algo secreto sino un elemento de ocio que satura los medios de comunicación. Resulta una sorpresa descubrir referencias a un título no ya censurado, sino borrado totalmente de la existencia. Actores cuyas interpretaciones serán una incógnita permanente, una banda sonora muda para siempre, un argumento que sólo tendremos el recurso de imaginar.

Las razones para que todas las copias de una película se pierdan son muy diversas. En sus primeros años el cine se consideraba una forma de entretenimiento efímera y nadie tenía interés en gastar tiempo, dinero o espacio en almacenar y mantener un material tan delicado. El celuloide era altamente inflamable, otro punto en contra de su supervivencia. Almacenes enteros de las compañías más importantes de Hollywood se perdieron en sucesivos incendios, eliminando de un plumazo décadas de historia del séptimo arte. La censura total o la destrucción voluntaria son otras formas, menos habituales, de que una película se "pierda".

Pero no siempre está todo en contra de los historiadores cinéfilos: de cuando en cuando aparece algún coleccionista, un familiar de un miembro del reparto o un anticuario con un título que se creía imposible rescatar. Se han encontrado piezas únicas en subastas de jardín o enterradas entre montones de recuerdos de un actor o actriz fallecidos. En una variante más moderna, hay quien busca cintas VHS de emisiones en televisión que nunca se repitieron.

En el juego
La búsqueda de una película perdida puede ser una buena semilla de aventuras: en la serie Masters of Horror, el capítulo Cigarette Burns, dirigido por John Carpenter, trata sobre un encargo de este tipo: el protagonista intenta encontrar La Fin Absolue du Monde, una película que lleva asociada una larga lista de crímenes y que según se cuenta fue destruida después de que su primera proyección degenerase en una orgía de violencia.

La novela Imágenes Malditas de Ramsey Campbell, sigue la misma premisa, pero en esta ocasión es una película interpretada por Boris Karloff y Bela Lugosi, La Torre del Miedo, la que nunca ha sido vista.

Es fácil adaptar este argumento a una partida de investigación/horror sobrenatural. El centro del enigma será saber si el celuloide es simplemente eso, el capricho de un coleccionista con dinero para movilizar un grupo de búsqueda, o esconde algo más. ¿Un corto de cine mudo que muestra como escenario unas extrañas ruinas, ahora ilocalizables, que van cambiando ligeramente en cada proyección? ¿Un documental sobre ritos ancestrales de las islas de la Polinesia que sume en trance zombi al que lo ve? ¿Una película de terror de los años 50 en la que las muertes y los rituales son perturbadoramente reales e implican a conocidas personalidades?

Los fotogramas pueden ser el objetivo o una pieza más hacia el descubrimiento de un secreto mayor. Los protagonistas tendrán en su contra a otros buscadores, historiadores, puede que fanáticos e incluso poderes sobrenaturales que no quieren que se desate el terror encerrado en esas latas plateadas. ¿Podría alguien grabar el rostro de un grotesco dios primigenio y esconderlo subliminalmente? ¿Cuál sería su efecto en los espectadores? ¿Qué pasaría si todo aquel que viese unos minutos del metraje se transformase en un loco furioso? ¿O si la distribución y proyección a escala mundial fuese en realidad una forma de invocación?

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Antes que nada, felicidades por el blog. Me encanta.
    El artículo es genial, pero aun se le puede dar una vuelta de tuerca más y es que en lugar de buscar la película la partida sea la filmación de ella. Un poco al estilo de la peli "La sombra del vampiro".
    ¿Quien esta detrás del ritual, intento de mostrar a un primigenio, letania zombificadora etc de la peli? ¿El director? ¿el guinista?, ¿el productor? Los pjs podrían estar involucrados en el rodaje y acabar este como el rosario de la aurora y si uno de ellos sobrevive, años más tarde al salir del manicomio contrata a un grupo de gente para recuperarla/destruirla...

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  3. Buenas,

    Me ha encantado el artículo, una excelente idea. La vuelta de tuerca que le ha dado Athal Bert, me ha recordado bastante al argumento de la novela "La Sombra del Viento". En cuanto al artículo de JKeats, puedes sacarle brillo si le echas un vistazo a una película maldita española llamada "Ataudes de Luz". (Basado en un aparente hecho real de 1974, Nacho Cerdá hizo una película en 2002).

    Un saludo,
    Mercks.

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  4. Gran artículo, sí señor. Ando yo pensando en escribir uno sobre la película-nunca-dirigida / fake de Conan... así que me ha gustado el post :)

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