martes, 11 de mayo de 2010

Si tuviese que elegir la película que para mí retrata de forma más digna y creíble lo que representa un superhéroe, sería "Iron Man". En 2008, el mismo año en el que "El Caballero Oscuro" arrasaba las taquillas, Robert Downey Jr. daba una lección de interpretación que seguramente hizo palidecer a Christian Bale. La cinta de Christopher Nolan es considerada superior de forma casi unánime, pero para mí fue Jon Favreau el que logró con más éxito la titánica tarea de adaptar un cómic a la gran pantalla. "Iron Man" tiene personajes, historia y ritmo narrativo, explica el cómo y el porqué y nos deja un Tony Stark irrepetible.

Quizá el problema haya sido tener ese listón tan alto, porque como corresponde a cualquier segunda parte que se precie, "Iron Man 2" no ha logrado mantener el tipo en ninguno de esos aspectos.

Mientras Tony Stark es presionado por el gobierno americano para que comparta los secretos de su tecnología, un enemigo heredado del pasado surge para retarle, poniendo en peligro el delicado equilibrio de poder conseguido con Iron Man. Bajo la sombra de su padre y aquejado por una extraña enfermedad, Tony tendrá que hacer frente a amenazas más cercanas de lo que podría esperar.

"Iron Man 2" es una película entretenida que sufre de varios inconvenientes graves. El primero de ellos un guión endeble que intenta contar muchas cosas pero no logra centrarse en ninguna y pierde fuelle a medida que pasan los minutos. Por sí solas las escenas funcionan muy bien -el "juicio", por ejemplo, define muy bien al protagonista principal- pero fallan cuando tratan de integrarse en una trama global: hay demasiados frentes abiertos, personajes que no terminan de cuajar y una falta general de emoción.

A falta de un villano, tenemos dos, un Justin Hammer risible y un Ivan Vanko que arranca muy bien pero acaba desaprovechado; si antes había una chica en la vida de Tony, ahora hay otra más, ni más ni menos que la Viuda Negra; el amigo y camarada Rhodey cede también su puesto a un nuevo mejor compañero de andanzas, Happy Hogan. Hablando de Rhodey, echo de menos a Terrence Howard, no sólo porque le veo más expresivo, sino porque ciertos momentos habrían sido más impactantes con él a bordo. El director, el productor o quien fuera que decidiese el cambio desperdició todo lo que había logrado el actor con el peronaje en la primera entrega. Sobre esta sucesión de actores secundarios, es muy revelador contar las líneas de diálogo que tiene cada uno para ver su escasísima importancia relativa en la historia.

Como vemos el universo de Iron Man se amplía y el metraje no da para todo, quizá por eso los momentos estelares duran unos pocos minutos, los combates y la acción, la gran asignatura pendiente de Jon Favreau, son tan rápidos que uno se queda mirando la pantalla y pensando ¿ya está? Siendo justos, no se puede negar que por momentos lo hace muy bien. Imágenes como la de los coches volando en el circuito de Mónaco son espectaculares y ponen los pelos de punta. Es una pena que el resto no esté al mismo nivel.

Personalmente creo que habría valido más la pena centrarse en la manera en la que Tony trata de seguir los pasos de su padre, por una parte, mientras se enfrenta a nuevas amenazas, ya sean Whiplash, Crimson Dynamo o cualquier otro. Dedicar el tiempo necesario a resolver los conflictos y a preparar el enfrentamiento final, que llegase en el punto más álgido de la película y no como algo que pasa casi por casualidad. El espectador tendría que llegar a ese momento expectante, no como mero testigo de una serie de episodios que se resuelven sin demasiada intervención de los protagonistas.


Quizá sea el ansia de rizar el rizo y superar a la primera parte lo que ha estropeado el resultado final. Favreau ha intentado darnos más cuando con seguir la línea de la primera habría sido suficiente. ¿La conclusión? Un notable raspado.

4 comentarios:

  1. Coincido contigo en el análisis de la 1º parte de Iron Man. En la segunda, una película muy entretenida y con algunos "momentos", lo que peor me supo fue la gran cantidad de personajes secundarios, y coincido contigo que cambiar al actor que hace de Rhodes en la primera peli no fue un acierto, y eso que don Cheadle me encanta, pero no en este papel.

    El humor de este guión me pareció bastante mejor que en la primera peli, y el personaje que interpreta el mismo Jon Favreau me pareció muy divertido sin resultar pesado o grosero.

    Una gran peli de acción, pero poco más. Ahora sólo hay que esperar que no acabe como la saga de Spiderman, Dios no lo quiera¡¡¡¡

    Un saludete¡¡

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  2. Yo viendo la peli pensaba "con al cantidad de personajes secundarios sacados del tebeo que hay, el único que tiene personalidad es precisamente el que se inventaron".

    Y ese es Stane, no se si el hijo, el primo o el yerno, el caso es que no es el Stane viejo de los comics y tampoco es el hijo psicopata de estos ultimos años, ¿quien ese ese Stane alguien lo sabe?

    Aun asi, es el actor que mas me gusto en su papel, incluso mas que el prota (siempre sin pretender que hizo una obra maestra, ya me entendeis, pero me gustó).

    Sobre la peli, que decir... Que despues de 20 años acumulando tebeos de iron man verlo desfilar por la pantalla me pone palote, aunque sea verdad, que esta segunda parte fue mucho mas floja.

    Saludos!

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  3. ... -_-u

    ahora lo pillo, es hammer, no stane.

    bueno justin hammer en el comic es un tio viejo y muy malo, por eso no lo identificaba

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  4. Pues le has puesto un notable...

    Ya la veré y te diré. Aunque en algo si estoy de acuerdo: A la primera yo la pondría en el podio de las películas de superhéroes, mientras que a otras del mismo género que nos han puesto por las nubes... Yo en el mejor de los casos les concedo dignidad, que no es poco en estos tiempos que corren.

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