miércoles, 10 de febrero de 2010

"Hauteville House" es un cómic del que no sabía nada hasta que lo vi en la estantería de la tienda de libros de segunda mano que visito regularmente. Reconozco que no estoy al día en cuanto al material europeo, y visto lo visto es un error que debería enmendar cuanto antes. Tres álbumes en tapa dura por un precio bastante asequible que ya desde la portada hacían una declaración de intenciones: estamos ante una saga steampunk con todas las letras.

A mediados del siglo XIX, Napoleón III se ha alzado con el poder en una Francia ucrónica y Victor Hugo ha tenido que exiliarse a la isla de Guernsey. Desde su residencia, Hauteville House, organiza una operación de espionaje y resistencia contra el Imperio, que alcanza su punto álgido cuando sus enemigos liberan algo que ha estado dormido durante cientos de años entre las ruinas de un templo de México. Para frustrar sus planes deberá enviar a su mejor hombre, el ex-soldado, maestro del robo y artista del disfraz conocido como Gavroche.

En lo que respecta a la trama, una historia pulp de acción y aventuras en un pasado alternativo, hay que decir que engancha y está bien construida, con recursos como flashbacks y saltos de tiempo y lugar que impiden que el lector se aburra. No hay muchos momentos de respiro, siempre está ocurriendo algo o hay algo que ver. Los personajes, sobre todo Gavroche, son bastante arquetípicos (tanto ellos como sus relaciones), pero cumplen su papel y se hacen simpáticos y familiares al primer vistazo. Los autores manejan con mucha solvencia los clichés del género de espionaje, además de los recursos habituales del steampunk: quien espere máquinas de guerra gigantes, tanto acuáticas como terrestres o voladoras, no quedará decepcionado. Hay incluso aspectos sobrenaturales y extraños rituales con dioses ancestrales, una combinación ganadora, sin duda.

A nivel puramente artístico "Hauteville House" está dibujado de forma meticulosa y con un acabado al que no puede sacársele muchas pegas, pero que por algún motivo no termina de parecerme "redondo". Quizá el problema sean más mis gustos personales que deficiencias reales del cómic. Para empezar es muy colorista y luminoso para lo que cabría esperar de una ucronía steampunk. Por otro lado el trazo es mucho más preciso y detallista en las máquinas y los fondos que en los personajes, su mayor punto débil. Gavroche y los demás tienen un diseño excesivamente simple o desaliñado por momentos, contrastando con fuerza con el entorno en el que se mueven. Esta irregularidad se compensa bastante con el enfoque cinematográfico con el que se abordan las secuencias, que les aporta un dinamismo y fuerza narrativa que les hacía falta.

Al conjunto en general yo le daría un notable, y teniendo en cuenta la escasez de títulos de este estilo que vivimos, no es algo como para dejarlo pasar. Es una lástima que en castellano IO Ediciones sólo haya publicado, que yo sepa, los tomos 1 a 3. Ya tienen unos años, lo que permite comprarlos a buen precio (menos de 20 € los tres, en mi caso), pero quien se quede con ganas de conocer la resolución de la historia tendrá una única alternativa: buscar el 4 y 5 en su edición francesa.

1 comentarios:

  1. Muy interesante!

    Precisamente ando desarrollando un juego que tiene algunos puntos en común con lo que comentas así que lo buscaré a ver si me sirve como inspiración.

    Selenio.

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