lunes, 19 de marzo de 2007

Titulada aquí Zombies Party (por alguna razón extraña), esta es una película difícil de definir... pero para partirse de risa. A primera vista parece una Scary Movie o un Aterriza Como Puedas con zombis, pero realmente se acerca más a Mr. Bean que a la sucesión de bromas descerebradas de esas sagas. Con un humor típicamente inglés y unos protagonistas deternillantes, Shaun of the Dead homenajea a George Romero y se ríe de todos los tics del género, mientras juega con elementos de comedia romántica.

Shaun es vendedor en una tienda de electrodomésticos, asiduo visitante del pub de su localidad, tiene problemas con su novia, un amigo apalancado en su casa y una familia peculiar, por decir algo. Parece que nada puede ir peor hasta que un día un virus convierte a sus vecinos en zombis agresivos. Será entonces cuando Shaun deberá tomar la iniciativa y recuperar las riendas de su vida... o ser devorado.

La verdad es que es el arranque lo que me hizo soltar más carcajadas, cuando todavía los muertos vivientes no campan a sus anchas y vemos el desastre que es la vida del protagonista: torpe, despistado y con mala suerte. No hay misterio en que los zombis vayan a aparecer, pero la manera en la que lo hacen y cómo se dan cuenta Shaun y su compañero de aventuras, merecen un Oscar. Los planes, las armas improvisadas (¡un bate de cricket!), los diálogos, todo es surrealista.

Por desgracia no hay nada perfecto y la película tiene altibajos, con momentos de melodrama que hacen que parezca tomarse demasiado en serio. Supongo que el director no quería que las bromas existiesen porque sí, sino darles un fondo con sentido. Pero llegados hasta cierto punto (después de atacar a los zombis lanzándoles discos de vinilo, por ejemplo) debería darle igual.

En definitiva, es buena, no es ninguna obra maestra, pero sirve para pasar un buen rato. Y cualquier cosa que tenga muertos vivientes merece que se le eche un vistazo ¿o no?

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