miércoles, 21 de marzo de 2007

Aunque últimamente ya no comento las partidas de mi grupo (más que nada por falta de tiempo), la de ayer merece una mención especial por lo original de su planteamiento. El juego elegido fue Castillo de Falkenstein y la idea era hacer una sesión one-shot para pasar la tarde. Lo que no nos había dicho nuestra anfitriona era que tenía algo especial en mente.

Después de crear los personajes y una breve introducción transcurrió la primera escena, por llamarla así, en la que nos conocimos y nos pusimos en situación, haciendo planes para visitar un teatro en el que tendría lugar una reunión secreta. La trama también me pareció muy interesante pero de eso hablaré otro día. Lo importante es que ese momento, al final de la escena, nuestra master paró la acción y nos dijo que puntuasemos de mayor a menor la interpretación de nuestros compañeros (y la nuestra). A todos nos extrañó, porque eso suele ser algo que se hace al final para la experiencia, pero obedecimos y nos dimos puntos los unos a los otros.

Lo siguiente que nos dijo nuestra anfitriona es que el que más puntos hubiese recibido debería elegir qué personaje de los otros quería ser, pudiendo elegir también ser el master. El siguiente haría lo mismo con los personajes restantes y así hasta el final. Aquí nos quedamos todos con los ojos como platos. ¡No sólo podíamos cambiar nuestra hoja por la de otro jugador y tratar de llevarlo como él, sino que también podíamos retomar la historia y conducirla donde nos apeteciese! Tras recuperarnos de la sorpresa, el jugador mejor puntuado eligió la hoja de su compañero de enfrente, yo me adjudiqué el papel de master y el último decidió interpretar al mío (un excéntrico inventor). La anfitriona, por descarte, se quedó con el último PJ.

Me resultó extraño inventar una continuación de la historia sobre la marcha, sin más referencias que las de mi imaginación. Todas las posibilidades estaban abiertas, no hacía falta que me preocupase por ser coherente con la escena anterior (aunque era lo mejor, claro). Mis compañeros mientras tanto trataban de llevar los personajes lo más parecido a la manera en la que lo habían hecho sus dueños originalmente. Así transcurrió la segunda escena, que resultó bastante digna a pesar de ser improvisada, y en un momento de tensión... paramos la acción de nuevo. Los jugadores volvieron a puntuarse entre ellos la interpretación y de nuevo el mejor tuvo que elegir el papel que quería. Yo tenía curiosidad por saber qué haría nuestra anfitriona con el giro que le había dado yo a la trama asi que le devolvimos de mutuo acuerdo el papel de master.

La idea sería seguir así, cambiando en cada escena de papel a interpretar (pudiendo volver al tuyo propio), hasta terminar la historia.

Por lo que me contó nuestra master, esta manera tan peculiar de llevar una partida es similar a la de un juego llamado Érase una vez... en el que los participantes van narrando por turno una historia, retomando cada uno el hilo del narrador anterior. Me pareció muy original y perfecta para una tarde distendida, con un juego como Falkenstein, que se prepara con tanta facilidad. La única pega que le encontré es que los jugadores tienen que estar acostumbrados a interpretar, les tiene que dar igual "salir" de sus personajes para meterse en los de otros y si se elige ser master, la trama puede llegar a lugares insospechados, donde luego el siguiente puede verse algo pillado de los dedos para rescatarla. También cuesta puntuarse a sí mismo y a los demás, aunque como es algo que hacen todos los participantes varias veces durante la sesión la responsabilidad es menor.

Una manera alternativa de hacerlo es que el master siempre sea la misma persona, pero al final de cada escena cada jugador pasa su ficha al que esté sentado a su derecha, de forma rotativa. Es más sencillo, no hay puntuaciones que dar (lo cual aliviará a muchos) y sigue siendo un reto como "actores".

En nuestro caso el resultado fue una sesión muy divertida en la que todos nos reimos viendo nuestros propios tics y manera de interpretar, pero a través de los ojos de los demás.

8 comentarios:

  1. Lo habiamos probado con GURPS, con una partida de star wars, donde el master iba rotando. Como el universo de star wars lo conociamos perfectamente, y era una historia muy sencilla, fue muy divertido. Me encanto lo de que fuera una sorpresa en vuestro caso, y lo de puntuar, en vez de ir rotando por turno.

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  2. Este sistema lo que tiene de bueno es que impide la hegemonía del máster único y evita su tiranía :)

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  3. Debo ser sincero: admiro a los másters con esa capacidad de imaginar nuevas cosas sesión tras sesión. A menudo pienso que, como máster, ya he tocado techo (y no es un techo muy alto, me temo). Al menos me queda la inspiración de los narradores más imaginativos que yo, cuyas ideas a menudo adornan mis partidas.

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  4. En nuestro grupo usamos la técnica de master alternativo para Stargate. Un juego perfecto para esta técnica.

    Cada partida, un grupo de 4 se iban a un planeta a realizar una misión, y el master dejaba su personaje en algún lugar, sea dia libre, sean pruebas médicas, sea un secreto que el resto no conoce...

    Respecto a la técnica que usais, la teoría de puntuar interpretaciones puede dar lugar a malentendidos. Yo lo haría con un simple dado.

    Y por supuesto, me pillaría sin dudarlo una copia del Universalis, que es un juego orientado a precisamente ese tipo de partidas, con todas las reglas de creación de ambientación, trasfondo, personajes, etcétera.

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  5. CP, yo lo veo adecuado para cualquier sistema sencillo en el que los sucesivos masters puedan sacarse los PNJs de la manga sin necesidad de estadísticas. Tienes razón con que conocer la ambientación tan al detalle ayuda mucho.

    Threkk, y rotar también propicia la ¡venganza! Es broma. ;)

    Vengador Tóxico, en mi caso también ha sido la primera vez, todo el mérito es de nuestra master, que es una caja de sorpresas... anima a tus jugadores y adelante.

    Miguen Ángel, lo de puntuar se hace raro al principio pero también es un desafío para que los jugadores lo hagamos mejor. Si hay confianza no hay peligro de herir en el orgullo a nadie. Gracias por la recomendación, me informaré sobre el juego que comentas.

    Gracias a todos por los comentarios, un saludo

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  6. Jodo... me acabas de inspirar para la ¿proxima? partida, si algun dia continuamos con eso del rol. Por que, lo dicho, o es un one-shot o vete tu a saber para cuando se queda para continuar.

    Y de esta guisa consigo que los que siempre han estado en un solo lado de la pantalla se atrevan y vean como es.

    Eso si, por ser la primera vez, se va rotando y ya esta.

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  7. Me ha gustado mucho la idea, intentaré llevarla a cabo algún día de esos que no tenemos muy claro a que jugar. La cuestión es ver quien se atreve a ponerle el cascabel al máster (es decir, quien lo sustituye). En mi caso creo que se podría hacer una variación para forzar las cosas...

    Propongo que todos se levanten, y el máster ocupe el lugar del jugador que quiera sustituir dejando su plaza vacía, el resto irían siguiendo el orden sentándose en el lugar del jugador que quieran suplantar. Además el cambio físico de lugar en la mesa haría incidencia en el cambio de roles.

    Un saludo.

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  8. Esto ya se hizo (rotación de masters) en un juego de rol español llamado Analaya.

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