miércoles, 11 de mayo de 2005

Hace tiempo se me ocurrió crear un ambientación medieval para probar el sistema que estoy desarrollando. Inspirado en fuentes muy diferentes surgió Midnord, una ciudad situada en un lugar del norte que recuerda a Islandia pero que no lo es.

A Midnord se llega en barco, cruzando un mar que en invierno se llena de témpanos de hielo, haciendo muy difícil la navegación. A medida que los navíos se aproximan a la costa, los viajeros comienzan a distinguir los techos de pizarra que cubren la mayor parte de los edificios de la ciudad. Si brilla el sol con fuerza se puede ver brillar la cúpula de la torre principal tras las altas empalizadas.

Los muelles de Midnord están claramente destinados al comercio, con cientos de almacenes y puntos de amarre, varios mercados permanentes, cambistas, posadas... casi una ciudad dentro de la ciudad. Debido a la amenaza de los clanes de las montañas y los reinos vecinos los midnorianos son muy paranoicos y cualquiera que llegue por primera vez está obligado a dar su nombre en el registro antes de pasar del recinto del puerto al interior de la muralla. No está prohibido llevar armas, pero patrullas de la guardia recorren las calles a todas horas velando por la seguridad.

Desde cualquier punto en el que se encuentre, un visitante puede divisar el gran palacio-torre central, una de las pocas construcciones totalmente de piedra de Midnord, y las columnas de humo que surgen de las minas al aire libre cercanas.

La ciudad era un puerto del norte más hasta que un lider militar, conocido como el Voivoda Negro, se estableció en ella hace más de 50 años y comenzó a explotar el "oleum", una sustancia que los nativos utilizaban para calafatear sus barcas. El oleum es una especie de betún mucho más espeso que se encuentra excavando en las paredes rocosas de los acantilados próximos. Para su extracción, que se realiza en grandes bloques cuadrados, se usan esclavos de todo tipo, desde prisioneros de guerra orcos a trolls de las montañas capturados expresamente para ese trabajo. Las condenas por robo o asesinato también se cumplen en las minas, en incluso se puede acabar en ellas por deudas de juego o como venganza. El color negro que acaba cubriendo la piel de los condenados es tan intenso y difícil de quitar que se les conoce como "sombras". Otra razón para este apodo es que ningún ciudadano reconocerá abiertamente que existen ni que Midnord se enriquece de una forma tan cruel.

El oleum suele usarse como aislante para barcos o grasa para armas, pero se emplea sobre todo como combustible en las regiones glaciares (un pequeño lingote desprende veinte veces más calor que la misma cantidad de carbón) y para permitir el deslizamiento de los "barcos de hierba". Estas naves son una de las mayores sorpresas que se llevan los extranjeros que llegan a estas tierras. Se trata de pequeños veleros montados sobre patines que recorren los pastizales a gran velocidad, impulsados por los vientos helados. Su uso es relativamente reciente y no se ha conseguido construir ninguno para más de media docena de personas, pero resultan muy prácticos para proteger a las caravanas.

Midnord tiene un activo comercio con los reinos polares, que tras varios intentos sin éxito de adueñarse de la ciudad han terminado por considerarla un puerto franco, o mejor dicho una "tierra de nadie" todavía por conquistar. Prácticamente todas las semanas se organizan caravanas para transportar oleum y otras mercancías llegadas del sur en dirección a los glaciares. Recuas de bueyes lanudos gigantes tiran de enormes fortalezas sobre ruedas, las únicas que pueden garantizar la superviviencia de los viajeros en los territorios hostiles de las llanuras. Aunque van protegidas por grupos de arqueros y guardias, siempre están acompañadas por grupos de veleros que actúan como exploradores y escoltas.

Con esto uno ya puede hacerse una idea, a grandes rasgos, de cómo es la ciudad. Más adelante seguiré describiendo el entorno, sus gentes y sus costumbres.

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