semillas de aventuras

QAnon, la teoría de la conspiración más improbable y de más éxito



A finales de 2017, un usuario de la web 4chan publicó un mensaje que se convertiría en una de las teorías de la conspiración más difundidas de los últimos años: QAnon. Su influencia ha sido tan grande que ha desembocado en actos de violencia en el mundo real y las redes sociales han tenido que declarar el contenido relacionado con ella como tóxico, eliminando cientos de miles de cuentas que la propagaban. El FBI, por su parte, la ha catalogado de "amenaza terrorista doméstica". A pesar de ello, la candidata Marjorie T. Greene, una seguidora declarada del misterioso "Q", ha conseguido hacerse con un escaño en el Congreso de Estados Unidos, revelando cómo de lejos han llegado sus tentáculos. Pero ¿en qué consiste QAnon?

El mensaje original del usuario "Q Clearance Patriot", conocido ahora simplemente como "Q" y que supuestamente trabajaba para el gobierno, hablaba de la existencia de una sociedad secreta de satanistas pedófilos que se dedican al tráfico de niños y en la que estarían implicados personajes destacados de la política, el cine o la economía, desde Hillary Clinton al multimillonario George Soros. La única línea de defensa sería el presidente Trump, que libra una cruzada secreta contra ellos mientras prepara "la Tormenta", el día en el que se revelará el nombre de todos los culpables y se organizará una gran operación para detenerlos. Desde su publicación original en 2017, la teoría ha ido ampliándose para involucrar a más personas, desde Obama al hijo de presidente electo Joe Biden, propagar desinformación sobre la COVID-19 o hacer afirmaciones tan descabelladas como que Angela Merkel es la nieta de Adolf Hitler.

Un análisis superficial ya deja claro que QAnon es una versión evolucionada del Pizzagate, otra teoría de la conspiración que se hizo popular durante las anteriores elecciones. En ella se suman otros elementos clásicos, como los multimillonarios que son miembros de sectas secretas, el "gobierno en la sombra" que mueve los hilos a nivel internacional, los Illuminati y cualquier otro bulo moderno que permita aumentar el sensacionalismo de sus afirmaciones, como los chips de control o los nanobots en las vacunas.

El éxito de esta teoría de la conspiración está en gran parte en el uso de las redes sociales y en la desconfianza que mucha gente tiene en los medios de comunicación. Por eso se prefiere a un supuesto experto, un "informante desde dentro", del que nadie puede confirmar ni desmentir nada, frente a la prensa convencional. La persona (o personas) llamada "Q" actúa a medias como un profeta y como un agente secreto, dejando mensajes con bloques de información supuestamente codificada, con símbolos y palabras clave, que sus seguidores deben descifrar para extraer de ellos sus "predicciones". Aunque ninguna de ellas se haya cumplido, eso no desanima a sus acólitos para seguir intentándolo una vez más. La sensación de que se está participando en una guerra secreta y que se está compartiendo un conocimiento solo al alcance unos pocos iniciados es suficiente.

Lo que comenzó como una publicación en una web ha tenido tanto eco en el mundo real que en los últimos mítines de Trump se vendían camisetas con el eslogan de QAnon y sus partidarios levantaban pancartas sin ninguna vergüenza. En sus escasos tres años de vida, esta trama ficticia, que cualquier novelista o guionista de cine desecharía por ser demasiado fantasiosa, ha escalado hasta impulsar secuestros, agresiones y como mínimo un asesinato. Veremos en qué desemboca en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

| Designed by Colorlib