opinión

La utilidad del premio Planeta



Siempre me ha gustado el premio Planeta, por un motivo muy simple: conociendo todo su entramado de chanchullos y elecciones a dedo, cuando se anuncia al ganador y finalista de cada año puedo sumarlos a la lista escritores españoles con pocos escrúpulos que se han prestado a la pantomima de fingir que se han "presentado" y han "ganado".

Podríamos argumentar que los 600000 euros del premio, el mayor de nuestro país, son muy tentadores, pero no hablamos de personas de a pie que tendrán la vida casi solucionada después de recibir el cheque, sino de autores ya consagrados que simplemente engordarán sus arcas un poco más. Así que a la falta de ética profesional hay que sumarle la avaricia. Una combinación como para estar orgulloso.

Cada año me pregunto también si los escritores anónimos que mandan sus obras al Planeta ignoran todo esto, si no saben que jugarán en una liga B, una lista secundaria de nombres que nunca será tomada en serio. O lo hacen porque mantienen, a pesar de todo, una brizna de esperanza en el jurado. Quizá creen que, esta vez, al menos esta vez, los de arriba olvidarán el circo publicitario y las cifras de ventas proyectadas, y se decantarán por desconocidos que hagan buena literatura. O todo lo contrario, puede que, si te ven potencial, reenvíen tu manuscrito al ganador pactado de antemano para que lo plagie si se le acaban las ideas, como ya ocurrió hace tiempo...

Porque en las partes más sórdidas del mundo editorial siempre se puede caer un poco más bajo.

1 comentario:

  1. Qué bonito final. Comentando esto mismo con una persona con ciertas credenciales, me dijo que conocía a otra que se había presentado porque si que se hace una lectura de las novelas enviadas y si que puede ocurrir que acabes publicado aunque de una manera menos pomposa y retribuida. No sé qué pensar.
    Hay demasiadas voces del mundo editorial (importantes editores) que ya en el ocaso de su carrera les da por soltar la lengua y decir abiertamente lo que muchos ya saben o intuyen, que los premios como el Planeta son una exclusiva farsa, unos Oscar de la novela en español (como el Minotauro).
    Viendo lo evidente, que todo se sabe, y aún así miles de personas juegan a simular la sorpresa, me pregunto si en realidad los que no entendemos nada somos nosotros.

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