taller de escritura

El arte de pescar ideas


Decía David Lynch que tener buenas ideas es como ir a pescar. Tú no creas las ideas, igual que no creas los peces, simplemente están ahí, y es tu labor como "pescador" tener paciencia y estar dispuesto para capturarlas. Me gusta la metáfora, y no creo que Lynch se refiera a que la inspiración venga de algún limbo mágico, sino que debemos asumir que el proceso creativo es algo que no controlamos totalmente. Podemos alimentar las ideas y crear un ambiente favorable para recibirlas, pero no hay fórmulas infalibles para obtenerlas. Solo podemos aportar tiempo y usar nuestro deseo como "cebo" o chispa para que todo comience. Al final, si escuchamos con atención, llegarán.

Entonces, ¿cómo dar sustento a las ideas? En mi opinión la mejor manera de hacer engordar esos "peces" creativos es con lo mismo que estamos deseando conseguir, con los referentes que nos motivan, sorprenden o cautivan en el género en que nos movamos. Ya sean nuestras novelas, películas, cómics o juegos de rol favoritos, debemos volver a verlos, vivir con ellos, reflexionar sobre lo que hace que nos apasionen y qué proceso siguieron sus autores hasta ofrecernos esas pequeñas obras maestras. Si nos rodeamos de ese material, nuestra cabeza comenzará a sintonizarse en la misma onda poco a poco y lo que venga a nosotros, nuestra "pesca", habrá bebido de esas fuentes, entrelazando todo aquello que nos hace soñar para estimular la aparición de algo nuevo.

Parecido a lo que se puede decir del ambiente favorable del que hablábamos antes. Igual que nunca agitaríamos el agua removeríamos el fondo del estanque en que pescamos, sabemos que hay una actitud correcta para potenciar nuestra creatividad. No tiene por qué ser necesariamente la paz y la tranquilidad, hay gente que escribe en cafeterías ruidosas o escuchando heavy metal. El método de ensayo y error es el que nos dirá la mejor hora del día, la música adecuada o el lugar en el que todo fluirá mejor. Como en el caso anterior, la intuición nos dice que lo más lógico es buscar algo similar a lo que deseamos obtener. Quizá escribamos con mayor soltura nuestra historia de género negro por las noches escuchando jazz, y las escenas de acción de nuestra aventura medieval fantástica por las tardes con música épica de fondo. Cada autor es diferente en eso, así que debemos hacer introspección y conocernos para ser capaces de dar con nuestra propia respuesta.

Por último, un último apunte a tener en cuenta, es que no todo acaba cuando se nos ocurre algo, ni todo resulta perfecto a la primera captura de nuestro "anzuelo" mental. Una idea puede ser compleja y enrevesada como una catedral y venir ya en esa forma, o ser como una semilla, el germen de algo mucho más grande y mejor. Cuanto más tiempo trabajemos sobre nuestras ideas, más podremos perfilarlas y perfeccionarlas. Toda persona creativa es un artesano y su labor es tomar las pequeñas piezas que surgen de su mente y crear con ellas una máquina capaz de maravillar a otros. La mejor forma de hacerlo a menudo no es la más obvia, ni la más rápida, ni la más directa. Démosle su espacio y el beneficio de la duda, para ver en qué puede evolucionar, mientras tratamos de pulirla y darle brillo.

Y hasta aquí los consejos de pesca de hoy. Buena suerte en el mar infinito.

1 comentario:

  1. Creo que hay dos posibles anzuelos/cebos, uno compuesto de sensibilidad y curiosidad, otro de método y frialdad analítica, en el medio, un espectro de pescadores de lo más variados.
    Cada día hay más gente que niega la existencia de la inspiración, creo que con la idea de vender cursos de escritura creativa, publicaciones de obras previo pago y otras depredaciones a escritores enfermos terminales del deseo de darse a conocer.
    Al menos para mi es imprescindible esta inspiración. Siempre surge después de mirar con atención como se pasean de aquí para allá los peces. Estamos en un bonito y siniestro acuario, rodeados de peces de colores, tiburones y millones de peces que ni se cómo se llaman.

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