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Por qué todas las películas tendrían que ser como Artemis Fowl


Después de ver Artemis Fowl, la película que adapta la conocida saga de libros, solo puedo decir que Disney ha dado en el clavo. Estamos ante el futuro del cine, y el resto de directores, guionistas y actores deberían tomar nota. No solo las películas de fantasía juvenil harían bien en seguir esta fórmula, TODO el cine podría aprender mucho de esta obra maestra firmada por… ¿Kenneth Branagh? ¿En serio, Kenneth? Pero si te nominaron al Oscar por Enrique V. En fin, de algo hay que comer. Veamos qué hace de Artemis Fowl una obra magna, digna de estudio en las facultades de cinematografía de todo el mundo.

En primer lugar, tenemos el tratamiento de la historia, que en este caso no es original sino adaptada de las obras de Eoin Colfer. Un guionista con menos experiencia que se enfrente al reto de llevar a la gran pantalla una saga de novelas pensaría en leerlas todas, o al menos la mayoría de ellas, consultar al autor original, extraer la esencia de los personajes, el mundo… En resumen, demasiado trabajo. Disney ha comprado el nombre y eso es lo que va a atraer a los fans, así que media tarea ya está hecha. Además, ¿para qué repetir algo que ya han leído? Mejor crear una trama totalmente diferente y que no tenga nada que ver. Puede que sea más sencilla, a ratos absurda y esté llena de agujeros, pero para poco más de hora y media es suficiente.

El sentido común te diría que en una película de aventuras debes hacer que los personajes se muevan, visiten lugares sorprendentes, hagan cosas emocionantes… ¡no! Error de principiante. Eso queda para películas vintage como Indiana Jones. La verdadera maestría es que toda tu historia transcurra en la misma casa, casi en las mismas cuatro habitaciones. Y la batalla final, en tu salón. ¿Por qué confundir al espectador con sitios nuevos? Además, ¡casi todo Harry Potter ocurre en un colegio! Habrá quien me diga, “pero Franken, Hogwarts es mucho más grande, tiene mucho más alrededor…”. Eso solo son puntos a mi favor. Esta película es más moderna y ha conseguido llevar a cabo una labor de síntesis. Menos espacio, menos distracciones. Quizá en la siguiente entrega todo se pueda resolver sin salir del armario de la limpieza, ¿por qué no?

El armario, la policía elfa, el cosplay de Hagrid y Artemis Fake.

Y ya que antes hemos mencionado a los personajes, de nuevo se nos presenta un dilema. Nuestro primer impulso como guionistas sería intentar recrear al Artemis Fowl que todos conocen y quieren, hacerlo carismático, que podamos identificarnos con él, admirarlo. Lo mismo con los secundarios, pero eso requeriría de más tiempo y más esfuerzo para los actores, que ya van justitos con lo suyo. Tendrían que interpretar, habría que escribirles líneas de diálogo de verdad, no solo clichés y voces en off de novela barata. Habría que dedicar minutos a darles un trasfondo, conocer sus inquietudes, y para ser sinceros, esta película la van a poner en Disney+ a sus hijos un montón de padres con ganas de tener un rato de tranquilidad. Los chavales van a quedarse mirando con los ojos como platos cualquier cosa donde salga gente con trajes raros entre brillos y explosiones, así que esa parte nos la podemos ahorrar también. Nadie se va a acordar del nombre de nadie al final, como mucho mencionarán lo que se rieron al ver a ese tío que comía tierra y la lanzaba por el culo, así que, para qué molestarse.

Y sí, el enano gigante parece dudosamente inspirado en Hagrid, pero es lo que hay. Mejor tirar de algo conocido. El director también ha logrado ponerle a Judi Dench, una leyenda del cine, un traje de ciber-elfo de carnaval. Otra prueba más, después de Cats, de que esta mujer se atreve con todo, sin el más mínimo sentido del ridículo. Ah, ¡se me olvidaba que hay un villano! Pero no sabemos quién lo interpreta, creo que no lo sabe ni el propio equipo, por buenos motivos.

Así que, en resumen, tenemos 95 minutos de una trama superficial y sin sentido, una búsqueda del tesoro que transcurre prácticamente toda entre las mismas cuatro paredes. Llevada a cabo por personajes de cartón que no le importan a nadie, incluyendo al protagonista. Escenas de acción sosas y un clímax en el recibidor de una mansión con un enemigo que ni siquiera es el antagonista principal. Pero solo nos ha costado 125 millones de dólares y nos llena otro hueco más en el catálogo de nuestro canal online. ¡Bien por nosotros! Disney otra vez da en la diana. Los rumores dicen que no va a haber segunda parte de esta saga, y la verdad, no entiendo por qué…

4 comentarios:

  1. He visto el título y he pensado, ¿pero qué dice?
    Jeje, te has quedado a gusto (y con razón).
    No he leído los libros, y solo por lo poco que sé de ellos me quedé defraudado al ver la película. Vale que busquen algo "infantil", pero es tan sosa y simplona...

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    1. Es criminal que gasten más de 100 millones de dólares para fallar en todos los aspectos. Hasta los niños se deben aburrir como piedras.

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  2. El día ha sido un asco, dirigido con maestría por un guionista sádico, vivo en una aburrida mediocridad enmascarada, y entonces... Frankenrol me alegra el día despellejando una peli que no conozco sobre unos libros que no me importan, y se convierte en "Qué bello es vivir".
    Me costó leer hasta la mitad del primer párrafo para descubrir que, no, Disney efectivamente es un zombi manejado por inversores ÚNICAMENTE INTERESADOS en facturar. Nos ven como vacas, Mr Franken, solo buscan la manera de que demos más leche a base de pienso de harina de huesos y música de Vivaldi.

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    1. Siempre es un placer alegrarle el día con la inexorable decadencia del arte y la cultura occidental, Sr. Desertor. No nos desanimemos y admiremos la labor de refrito de Disney, para compensar el fiasco de esta seguro que ya están planeando otra de los Vengadores, o un Piratas del Caribe protagonizado por la bota izquierda de Jack Sparrow.

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