14 mar. 2020

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Las monedas son una parte importante de los juegos de rol. Los aventureros buscan fama y riquezas, al fin y al cabo, y la imagen de un dragón subido sobre una montaña de oro es una de las más icónicas de la fantasía. Merece la pena dedicar un rato a imaginar las formas que puede adoptar el dinero, ya sea en nuestros mundos imaginarios o en la realidad, para añadir un poco más de vistosidad a las descripciones de lo que llamamos de manera genérica "tesoro". La ilustración que acompaña estas líneas corresponde al magnífico trabajo de Olga Drebas para el módulo Dragon Heist, ambientado en Aguaprofunda.

Lo primero que me llamó la atención al ver la imagen es lo bonitas que son las monedas. También el hecho de que no sean todas redondas, algo hecho a propósito, supongo que para añadir variedad y diferenciar las más valiosas de las más corrientes. La diseñadora ha utilizado el tamaño, el color y la forma para que podamos saber intuitivamente qué es lo que nos hemos encontrado. Cualquiera puede reconocer las "harbor moon" como especiales a simple vista, y no se equivocaría: al cambio una sola de ellas equivale a 50 monedas de oro. La escala ya es otro asunto, porque la descripción oficial dice que en el agujero con forma de rombo del centro cabe un "nib" de cobre con comodidad, lo que las haría enormes.

Históricamente, que las monedas sean redondas se debe al proceso mecánico para crearlas. El metal se calentaba y se estampaba con el sello oficial, lo que producía una forma circular sin mucho esfuerzo. También había que tener en cuenta el material. En un proceso que emplea oro y plata lo lógico es optar por la solución que menos partes desperdiciadas produzca. Por último hay un motivo funcional: los bordes irregulares y puntiagudos hacen las monedas más íncómodas de llevar o utilizar.

Sin embargo han existido monedas de todos los tamaños y tipos. Las hay incluso con forma de cuchillo o "espada", habituales en China en la antigüedad. Como curiosidad, también se utilizaron conchas como pago durante un tiempo. Nada nos impide adornar nuestros reinos de fantasía con variantes parecidas. Desde pequeños lingotes de plata con el sello real, ristras de monedas con un agujero en el centro enlazadas para crear un valioso collar (o una cota de escamas hecha con monedas, ¿por qué no?), hasta objetos preciosos que puedan utilizarse también en los intercambios sin ser considerados estrictamente trueque. Por ejemplo, la sal y la pimienta se han usado como pago durante milenios, además de otras especias. Bloques de ámbar gris, puntas de flecha... la belleza de toparse con algo así es que se ubican en un contexto determinado, con una historia propia.

Imaginemos que tras derrotar a un grupo de trasgos encuentran en su poder cartas de crédito robadas a un comerciante que solo pueden canjearse en una ciudad determinada. Esto les forzaría a realizar un viaje con todo tipo de nuevos descubrimientos y peligros. Volviendo al caso de las monedas de Aguaprofunda, las famosas "harbor moon" pierden casi la mitad de su valor si se cambian fuera de la ciudad (50 monedas de oro dentro, 30 fuera), así que lo lógico si das con un cofre lleno de ellas es llevarlas de vuelta. Otras posibilidades son dar con una bolsa de cristales pulidos que solo tenga valor para una cultura concreta, o cinturones ceremoniales hechos con cuentas que te garanticen un estatus o la postestad sobre unos terrenos... pero únicamente en la región en la que fueron creados. Un tesoro que no sea solo una pila de genéricas "monedas de oro" siempre va a sorprender más a los jugadores y proporciona muchas posibilidades de aventura.

1 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo. Conforme lo leía iba pensando en lo incómodo de llevar un puñado de monedas como las de arriba en el bolsillo, hasta que vi tu comentario y a continuación comprobé estupefacto que adjuntabas una foto de otras, reales, igual o más incómodas ¡¡¡pero completamente reales!!! No me extraña que los chinos inventasen el papel moneda XD

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