9 mar. 2020

El deshielo de la tundra siberiana no deja de proporcionar sorpresas a los investigadores. En este caso se trata de la cabeza de un lobo gigante, hallada en la ribera del río Tirekhtyakh y datada hace 40.000 años, en el Pleistoceno. La particularidad de este descubrimiento es que los restos están tan bien conservados que el cerebro del animal ha permanecido intacto dentro del cráneo.

Aunque el tamaño exacto del ejemplar no está claro, parece que podría haber llegado a duplicar en tamaño al lobo común y superado en varios centímetros a la raza más grande de la actualidad, el lobo gris. Lo que sí se sabe es que era un adulto de entre 2 y 4 años.

El calentamiento global ha ido dejando al descubierto tesoros por todo el mundo, desde restos de aviones perdidos en montañas heladas y bases secretas hasta mamuts lanudos, cachorros de león de las cavernas y muchos animales ya extintos. ¿Qué otros secretos esconderán el Ártico y los glaciares?

Ya dentro de la ficción, es fácil imaginar tramas en las que grupos de exploradores rivales tratan de llegar a un nuevo yacimiento en Rusia o Groenlandia, solo para toparse con que hay algo mucho más misterioso allí que unas momias de la Edad de Hielo. Puede que los restos pertenezcan a criaturas desconocidas para la ciencia, o que no sean tan antiguas como se supone. ¿Quizá provienen de una meseta oculta tras la niebla y las nieves perpetuas donde aún sobreviven criaturas prehistóricas? ¿O vendrán de un reino intraterrestre, al que se accede por una compleja red de cavernas?

En cualquier caso, la aventura está servida.

Fuentes:
National Geographic
Smithsonian Magazine

1 comentarios:

  1. Tengo una historia que... XD Y la cantidad de cosas que se pudrirán sin que nadie las encuentre.

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