3 dic. 2019


Hace unos meses cerré la cuenta de Twitter de FrankenRol y poco después le siguió la de Facebook, aunque esa era ya poco más que un muerto viviente. Dejar las redes sociales era algo que llevaba sopesando desde hacía algún tiempo, aunque me resistía a ello, pensando que podía seguir usando esos canales para publicitar los artículos del blog, anunciar novedades y demás. Sin embargo mi conclusión final fue que no merecía la pena, y este artículo viene a explicar un poco los motivos.

Las redes sociales son uno de los referentes clave hoy en día, es imposible negarlo. Poca gente se sienta en un PC a navegar o leer artículos como se hacía antes. Según las estadísticas del blog, más de la mitad del tráfico llega desde dispositivos móviles, lo cual quiere decir que mis lectores ahora abren FrankenRol en el autobús, mientras esperan para comprar el pan o se toman un café. No es algo extraño, se ve a nuestro alrededor. La gente saca su teléfono, echa un vistazo a las cosas que le gustan, da unos likes y pasa a lo siguiente. Se escribe y se comenta mucho menos, porque el tiempo de atención se ha reducido: ¿cuántas galerías de fotos o twits podemos ver en un minuto? También resulta curioso descubrir cómo ha evolucionado la narrativa, transformando lo que antes eran artículos en hilos de Twitter, o en pequeñas historias en vídeo, si hablamos de Instagram o Youtube.

Ese tipo de material de consumo requiere de una elaboración muy específica y resulta tremendamente efímero. Nadie se acuerda de lo que se publicó hace una semana, y lo que es peor, cualquier tema, por serio que sea, se diluye en nuestra mente al cabo de dos. Si asuntos polémicos como las protestas en Chile o Hong Kong se desvanecen como si nada, ¿qué se puede esperar del contenido dedicado al ocio?

Para publicar en Twitter, al menos algo que merezca la pena, hace falta tiempo. Es fácil rellenar una cuenta con memes y chistes, pero incluso así tienes que ser constante, seguir lo que escriben los demás y mantener un perfil activo. Todo para acabar embutido en una rueda que no para de girar y en la que lo que hagas o digas, tristemente, no va a trascender de ninguna manera. Lo que se publicó hace unos meses ya es prehistoria, ni el autor ni los lectores lo saben y a nadie le importa.

Cerrar mis redes sociales vino a raíz de asumir que esa no es la dinámica que quiero seguir, porque mis objetivos siempre han sido otros. Este año es el quince aniversario de FrankenRol y si abrí la web en su día fue para compartir cosas con otros aficionados a los juegos de rol. Era importante para mí tener un espacio en el que expresarme y dejar algo de utilidad que perdurase. Ediciones FrankenRol, los juegos gratuitos, los módulos y las ayudas de juego… todo pertenece a una filosofía muy diferente a la que impera hoy. Se trataba de contribuir y añadir tomos a una biblioteca global, más que poner pegatinas o post-its que acaben cubiertos por otros en unos pocos minutos. Un objetivo idealista, pero no por ello obsoleto, al contrario. Si hay menos gente publicando en blogs, es el momento perfecto para seguir haciéndolo. El buen contenido no surge de la nada y confío en que por mucho tiempo que pase o por muchas modas que se adopten, seguirá siendo apreciado. Mi tiempo a partir de ahora se enfocará en lograrlo.

Al margen de todo lo anterior, quiero añadir que también tengo objeciones morales y de principios a las redes sociales. Permanecer en ellas, incluso como medio secundario al que "rebotar" los artículos del blog, suponía aceptar que generaba contenido para plataformas que toleran perfiles destinados a la mentira y el engaño sistemático, a la difusión de doctrinas de odio, o a apoyar el racismo, la xenofobia o la homofobia. Tanto Twitter como Facebook miran para otro lado y hacen caja con la publicidad, ignorando las denuncias o sugiriendo simplemente que bloquees, como si no ver el acoso o la violencia solucionase el problema. No me apetece ser cómplice, y esa es otra razón, más personal, para cerrar mis cuentas en esos medios.

Dicho esto, solo me queda decir que se me podrá seguir encontrando aquí, espero que aún por mucho tiempo. Gracias a los que seguís entrando para leerme.

14 comentarios:

  1. Cuanta razon tienes... al igual que tu, creo que es el momento de mantener los blogs vivos, generando articulos que no se pierdan en muros con el paso de los dias.
    Del mismo modo, creo que es el momento de que los aficionados al rol (y otros tipos de ocio) vuelvan a los foros, donde se pueden compartir los articulos y aunque el tiempo los va relegando dejando paso a los nuevos post siempre es más facil buscarlos que en interminables timelines o muros.

    Gracias por seguir escribiendo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay aficiones como la nuestra que necesitan de más espacio que una docena de twits. Los blogs, o los foros, como tú apuntas, son lugares mucho mejores para explayarse y para que el contenido perdure.

      Gracias a ti por seguir leyendo. Un saludo.

      Eliminar
  2. "Se trataba de contribuir y añadir tomos a una biblioteca global, más que poner pegatinas o post-its que acaben cubiertos por otros en unos pocos minutos."

    +100

    ResponderEliminar
  3. Es difícil expresarlo mejor, y muchos te acompañamos en el abandono de las redes sociales, al menos de las más prominentes (e inútiles).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que compartamos la misma filosofía, sobre todo en estos días que la gente parece ir totalmente en otra dirección. Gracias y un saludo.

      Eliminar
  4. Aplaudo y admiro tu decisión.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, espero que nos veamos por los blogs. Un saludo.

      Eliminar
  5. Yo tomé una decisión parecida hace poco. Twitter tiene una pega: un tuit cono un enlace a un contenido interesante tiene el mismo peso que un comentario supérfluo, ya sea de ánimo o un insulto.

    He vuelto a los blogs, via lector de RSS (Feedly en mi caso). Leo lo que me interesa y, sólo si quiero (como en este caso), leo los comentarios.

    El problema que tienen los blogs es que requieren un esfuerzo, tanto de escritura como de lectura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón, tanto el público como los autores han cambiado mucho. Tener un blog hoy en día es nadar contra la corriente, al menos a simple vista. Pero creo que para ciertos contenidos siguen estando muy vigentes. Ningún hilo de una docena de twits puede equipararse a un buen artículo. Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

      Eliminar
  6. Que quiere que le diga, siempre me ha parecido usted un tío cabalgando a través de un valle erizado de cañones que le disparan, sabiendo que no servirá para nada (en el sentido utilitarista del término) pero que lo hace porque debe. Por su honor. Probablemente no es un buen ejemplo, porque al contrario que aquellos trescientos jinetes que murieron por culpa de la estupidez de sus mandos, y la absurda inflexibilidad de la guerra, esto si que sirve para algo.
    Yo seguiré leyéndole mientras continúe fiel a ideales trasnochados, luchando contra molinos de viento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguien debe pararles los pies a esos malditos molinos, ¡cada vez hay más! Bromas aparte, cada uno debe defender aquello que cree que es correcto, aunque nadie más lo haga. A veces te llevas la sorpresa y descubres que no estás solo en esa lucha.

      Gracias por su constancia, camarada, o mejor dicho, compañero de armas, y un saludo afectuoso.

      Eliminar
  7. Pues bienvenido al club de los que hemos abandonado las redes sociales. Realmente las redes nos dieron la posibilidad de conocernos los unos a los otros, pero coincido en que se han convertido en un ambiente muy tóxico. No quiero ser parte de ello. Mi blog es anterior a Google+ y ha durado más tiempo ;), y lo mismo ha pasado con el tuyo, ¡eso ya es algo! :D

    Realmente las redes sociales han sido un poco como bajar al bar a charlar de modo intrascendente. El espacio para la reflexión que permite un blog me parece mucho más sano y productivo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que sigas al pie del cañón con tu blog, es agradable descubrir que los viejos roleros somos tenaces e inasequibles al desaliento. Coincido contigo, un blog siempre será un lugar mucho mejor para desarrollar cualquier afición y la nuestra es mucho más social y colaborativa que cualquier cosa que quieran vendernos.

      Un saludo y gracias.

      Eliminar