lunes, 18 de abril de 2016


La agente del FBI Kate Macer se une a un grupo especial que lucha contra la creciente presencia de los narcos en EEUU. Pronto descubrirá que sus supuestos aliados esconden secretos tan turbios como sus verdaderos objetivos.

Sicario es una historia de la que Don Winslow estaría orgulloso, un thriller sobre el narcotráfico que resulta absorbente desde el primer minuto y retrata el lado más oscuro de la guerra contra las drogas. La frontera entre México y EEUU se convierte en un territorio hostil que nada tiene que envidiar a Irak o Afganistán, con la diferencia de que en este caso el frente se encuentra a la puerta de casa. Aunque hay evidentes concesiones a la ficción (Ciudad Juárez no es en la actualidad el caos que se retrata), toda la narración se construye de manera tan verosímil que resulta fácil pensar que si lo que vemos no ha ocurrido aún, no tardará en hacerlo.

Uno de los aspectos en los que más sobresale esta película es la construcción de sus personajes. Emily Blunt, Josh Brolin y Benicio del Toro representan las diferentes facetas de un conflicto en el que los implicados evolucionan desde los principios y el idealismo hasta el desprecio total a los cauces legales. Es cierto que salvo alguna excepción puntual hay un vacío, probablemente voluntario, en lo que respecta a los antagonistas del lado mexicano. En mi opinión este "olvido" transmite la idea de que el verdadero enemigo puede estar más cerca de lo que pensamos, entre los nuestros.

Las escenas de acción son otro punto fuerte. El tono es realista y por tanto no veremos una sucesión de explosiones ni tiroteos multitudinarios que se alarguen eternamente. Los enfrentamientos serán crudos, rápidos y directos. Ésta no es una película de héroes de acción sobrehumanos y será la consciencia de esa vulnerabilidad la que nos pondrá en tensión cuando las amenazas se vuelvan reales.

Si hay que sacarle algún "pero", diría que quizá la trama no sea tan novedosa para aquellos que hayan leído El poder del perro, El cártel o cualquier otra novela sobre el narcotráfico de Winslow. Sin embargo Sicario es un buen complemento de estas obras, un retrato sin suavizar de los infinitos matices de gris que se dan en la frontera. Puede saber a poco, pero aquellos a los que les ocurra están de enhorabuena. Se rumorea que Taylor Sheridan, el guionista, ya ha entregado un borrador de la secuela, que continuará donde terminó ésta, con los mismos protagonistas.

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