miércoles, 9 de marzo de 2016


Se denomina moodboard a una herramienta utilizada por diseñadores gráficos y de moda para establecer el “tono” que desean dar a un determinado trabajo. En esencia se trata de un collage de imágenes, textos y objetos que vistos en conjunto transmiten una sensación determinada, lo que ayuda a concretar el resultado final de una obra y diferenciar lo que se desea incluir de lo que no.

Los moodboards más espectaculares suelen ser los de los diseñadores de moda, quizá por su combinación de fotos, colores y texturas. Un buen tablero reúne en muy poco espacio muchas referencias, las relaciona y logra contar una historia a través de ellas. Es una explosión de conceptos que cobra sentido y nos permite sintetizar algo nuevo. Bien realizado es tanto un recurso útil como una obra de arte por sí mismo.

Fuente: Monthly Mood Board: FP Movement

Respecto al desarrollo de juegos de rol, la idea de usar los moodboards no es nueva y ya en La Torre del Profeta se hablaba de ello hace tiempo. Merece la pena leer el artículo porque hace un repaso exhaustivo y clarificador del concepto.

Entre las ventajas de usar estos “collages conceptuales”, por una parte está la de resultar una muestra visual de nuestro trabajo, un escaparate al que cualquiera puede asomarse, echar un vistazo rápido y saber de qué estamos hablando. No hace falta que nos compliquemos definiendo nuestro proyecto como “una mezcla de Mad Max y Lovecraft, ambientado en el espacio”. Una buena selección de imágenes entrará en detalles mejor que nosotros y es probable que resulte más evocadora. En cierta forma se trata de abrir una ventana a la mente del creador y ver, al menos de forma aproximada, lo mismo que él.

A nivel profesional no hay que desdeñar esta función. Un tablero bien definido puede servir tanto para exponer nuestras ideas a nuestros colaboradores como para convencer a posibles clientes o mecenas (vivimos en la era del kickstarter, no lo olvidemos). Los ilustradores sabrán mejor qué queremos, los co-escritores, cómo es el mundo que queremos crear. Y la gente que no tiene claro aún si apoyarnos monetariamente, cuales son nuestras referencias y objetivos.

Fuente: Antagonist Moodboards

Para nosotros mismos, un moodboard también será un resumen de los conceptos de nuestro proyecto. Podemos volver a él una y otra vez en busca de inspiración, revisando elementos, poniendo unos y quitando otros. Si en un momento dado incluimos razas fantásticas y no funcionaron en las pruebas de juego, podemos prescindir de ellas, o mejor aún, tratar de averiguar por qué su imagen nos resultó sugestiva en su momento y cómo recuperar esa sensación para hacer que funcione.

En el fondo de lo que hablamos es de hacer un trabajo de síntesis. Un tablero bien definido es un entorno cerrado que transmite esa sensación, atmósfera o “tono” del que habla su nombre. No son miles de conceptos flotando en torno a etiquetas genéricas como “medieval fantástico” o “steampunk”, sino unos pocos, entrelazados y representados por imágenes o textos. Esos definirán la identidad de nuestra obra y la harán única. Diferenciando, matizando y concretando es como lograremos un resultado de calidad.


Cuando nos pongamos manos a la obra, listos para crear nuestro primer moodboard, lo primero que puede venirnos a la cabeza es usar Pinterest. No por nada sus secciones se denominan tableros. Sin embargo a mi modo de ver sufre de un problema importante, el hecho de que no tenga un límite definido. Nuestra recopilación de imágenes puede extenderse hasta el infinito y el “tono” acabar diluyéndose entre cientos o miles de referencias diferentes. Al igual que el clásico tablero de corcho pegado en la pared establece una frontera física, deberíamos procurar que nuestros boards, aunque sean en formato digital, no sobrepasen unas dimensiones determinadas. Un documento en blanco en cualquier programa de dibujo sea GIMP o Photoshop, cumplirá perfectamente esa condición.

Como colofón, diría que como toda herramienta, este tipo de tableros está hecho para servir un propósito, no al contrario. No se tratan de un objetivo en sí mismos sino de un borrador, un paso previo que debe impulsarnos, no ponernos zancadillas. Así que no debemos temer repensarlo, modificarlo, o destruirlo totalmente. Cualquiera de esas opciones también nos hace avanzar hacia nuestro objetivo.

3 comentarios:

  1. ¿Alguna aplicación o software gratuito para crear "moodboards" de estos?

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  2. Enhorabuena, un concepto del diseño bien aplicado

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  3. Algo como esto se emplea a veces en mesas virtuales de rol (Roll20, Fantasy Grounds, iTabletop . . .), con las posibilidades gráficas que tienen.
    En ocasiones se añaden también piezas sonoras en sintonía con lo que se busca enfatizar del conjunto de imágenes.

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