martes, 17 de marzo de 2015


Todo personaje es difícil de escribir. Que sea creíble, que tenga su propia voz, que "viva" de alguna manera más allá de las páginas y sea capaz de susurrarnos cuál será su siguiente acción sin tener que pensarla. Construirlo como un individuo real a partir de lo que a veces son sólo impresiones y retazos en nuestra imaginación requiere tiempo y dedicación. Y la tarea se vuelve doblemente difícil si se trata de un personaje femenino, no sólo por la distancia natural, si el autor es un hombre, sino también porque tenemos muchas menos referencias de mujeres como protagonistas de ficción.

Para empezar diré que esta entrada ha surgido a raíz de leer el artículo ¿Apesta tu personaje femenino? 4 maneras de comprobarlo que el siempre oportuno Sr. Miguez me hizo llegar. Le doy las gracias desde aquí. Del texto de Gabriella Campbell, lectura obligada, se pueden extraer algunas cuestiones interesantes para plantearnos a nosotros mismos y a nuestra obra:

  • ¿Está bien desarrollado nuestro personaje femenino? ¿Tiene profundidad como para actuar por su cuenta? El ejercicio de poner a dos personajes femeninos hablando revela muchas cosas, para empezar que a menudo ni siquiera hay dos mujeres en la historia. Y no me refiero a dos que tengan trasfondo, sino directamente que exista alguna otra aparte de la compañera del héroe. En el cine de acción, está sola y su tarea suele ser seguirle cogida de su mano en interminables y frenéticas huidas, así que lo de hablar, mejor ni mencionarlo.
  • ¿El personaje es meramente decorativo o tiene relevancia en la narración? ¿Se notaría su ausencia? Relacionado con el punto anterior, los personajes femeninos a menudo se incluyen porque "quedan bien", visual o estilísticamente. Rellenan un espacio, atraen la mirada, dan al protagonista alguien a quien explicarle, de manera paternal, lo que está pasando. En Inception el personaje de Ariadne que interpreta Ellen Page, a pesar de su supuesta trascendencia como diseñadora de laberintos, sufre bastante de este problema.
  • ¿Existe de verdad como personaje independiente o es un McGuffin para hacer avanzar la trama? La femme fatale/mujer desvalida que se presenta para contratar al duro detective privado y luego pasa a ser secuestrada, asesinada, etc, sería el paradigma de esto. Paradójicamente se trata de una caricatura de la mujer fatal original de Dashiell Hammett: definida, con personalidad y con sus propios planes, a menudo enfrentados a los de sus interlocutores masculinos (ver por ejemplo a la pelirroja del magnífico relato La Casa de la Calle Turk).
  • Por último, ¿tiene la misma entidad que un personaje masculino o es un cliché del género? La prueba de cambiarlo de sexo y observar si su papel se sustenta revela con mucha claridad si estamos cayendo en los tópicos. También sirve para saber si estamos "disfrazándolo", el recurso fácil de algunos autores para crear personajes femeninos que se salgan de lo trillado: darles atributos que normalmente sólo otorgamos a los hombres. De ahí que nos encontremos aventureras, mercenarias, letales asesinas, etc, que sólo son mujeres de nombre y físico. Crearlas de esa forma refleja falta de interés e incapacidad para entender lo que da dimensión a una protagonista. La Ripley de Aliens no es una versión femenina de Hicks, ni mucho menos, y eso la hace memorable.
Como podemos ver, todo está relacionado. Un buen personaje, sea del género que sea, es único y relevante para la trama. Tiene un presente y un pasado, motivos para estar donde está y hacer lo que hace. No recuerda a otros, no es un adorno ni un cliché (que es diferente a que sea un arquetipo). No es la sombra de nadie y no puede ser sustituido. Sobre todo, debe importarnos. Si nuestro personaje es así, sea masculino o femenino -especialmente si lo es-, es que lo hemos hecho bien y hemos logrado darle vida.

1 comentarios:

  1. Creo que en principio, y desde el punto de vista de lo políticamente correcto, un personaje femenino, se construye igual que uno masculino, lo cual es un error... el gran acierto de Ripley en alien, es que comienza más o menos como un personaje femenino cliché, y evoluciona hacia el heroe, y eso le da mucha más fuerza al personaje. Los personajes femeninostienen una ventaja si los desarrollas bien a partir del cliché y luego lo rompes.

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