viernes, 2 de enero de 2015

Escribir Ficción es un manual realizado por el Gotham Writer's Workshop, que a pesar de su nombre no tiene nada que ver con el Caballero Oscuro ni su icónica ciudad natal. Se trata de una de las escuelas para escritores más famosas de Estados Unidos, ubicada en Nueva York y con más de veinte años de experiencia. A lo largo de las cuatrocientas páginas del libro, varios profesores de la misma abordan todos los aspectos del arte de escribir, desde los más básicos, como personajes, descripciones, trama o diálogo, hasta otros más esquivos como las semillas de la inspiración o las posibilidades de ganar dinero en este mundillo.

Es agradable encontrar textos de referencia tan concisos y útiles como éste. Se nota que está redactado por y para gente del oficio, con un estilo ameno, claro y directo. Quizá por eso mismo los centenares de páginas se recorren sin esfuerzo y se llega al final casi sin que uno se dé cuenta. No hay tecnicismos innecesarios y el tono es cercano y familiar. Imagino que el hecho de que sus autores se dediquen a enseñar y lo hayan hecho durante años influye mucho.

Hay una clara intención de que resulte práctico: los capítulos están llenos de ejemplos de obras cumbre de la literatura universal y como caso de estudio se cita un relato corto de Raymond Carver, Catedral, que viene incluido en el apéndice. También abundan los ejercicios y termina con una "chuleta" que contiene todas las claves a tener en cuenta cuando estemos escribiendo, algo que me ha gustado especialmente.

Otra sección a destacar es la dedicada a la revisión de originales. Resulta tranquilizadora la naturalidad con la que el autor asume que pasaremos por una larga sucesión de borradores, reescribiendo y desechando material hasta convertir la espontaneidad mediocre en algo que merezca la pena leer. Nos ocurra dos, doce o veinte veces, lo plantea como algo sano y necesario, parte indispensable del proceso. Mejor, sin duda, que atascarse en busca de la frase perfecta y nunca llegar al final, como suele ocurrirme a mí.

El capítulo once, dedicado por entero a la escritura como oficio remunerado y al libro como "producto", me ha resultado muy curioso, quizá porque no es habitual en este tipo de textos. Es de agradecer que esté adaptado a nuestro país. Me gustaría saber hasta qué punto se ajusta a la realidad, pero como mínimo lanza ideas interesantes para abrirse camino o al menos intentarlo.

En conclusión, un añadido interesante a la biblioteca de cualquier escritor o aspirante a serlo, un título de esos que te hacen preguntarte por qué no estás escribiendo ¡ya!

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