martes, 8 de julio de 2014


El futuro nos alcanzó sin que nos diésemos cuenta. Estábamos esperando brazos biónicos y aerodeslizadores pero lo que tuvimos fue un entramado de información global, conexiones omnipresentes, ordenadores en nuestros bolsillos, ocio virtual. El shock tecnológico llegó sin luces de neón. Las megacorporaciones no se dieron tanta prisa en controlarnos y espiarnos como nuestros propios gobiernos, que a la menor oportunidad llenaron las ciudades de cámaras y pincharon las comunicaciones. En otros aspectos nadie vio necesidad de cambiar: a pesar de internet, los satélites y los drones, las guerras siguieron librándose en los mismos países casi de la misma manera. Los titulares de los periódicos de hoy podrían intercambiarse con los de los años 80 sin que nadie notase la diferencia: movimientos de tropas rusas en la frontera de Ucrania, guerra en Afganistán, revueltas en los países árabes, hambrunas y golpes de Estado en África. Desde las alturas, las mismas botas descendieron para aplastar los mismos rostros contra el barro, una vez más.

Si alguien se decidiese a escribir un juego de rol sobre el 2020 que nos espera, tendría poco que ver con la exageración kitsch del ciberpunk y más con una pesadilla noir tecnificada. Personajes corrientes, explotados, alienados y deshumanizados por el sistema, tratando de escapar al ojo que todo lo ve para sobrevivir trapicheando en la periferia de un mundo mejor. Y puede que soñando con asaltarlo un día. En el horizonte se elevarán rascacielos diferentes pero a pie de calle se vivirá y morirá como siempre.

“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano – eternamente.” George Orwell

3 comentarios:

  1. Muy interesante y realista publicación.

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  2. Tan cierto como que, quizá, este futuro nuestro no es menos malo que el imaginado en las historias ciberpunk. Solo que no reparamos en ello. En realidad es peor, porque este presente futuro nuestro es real.

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  3. Uhmmm... yo creo que lo peor de todo es que en realidad nos lo hemos hecho nosotros a nosotros mismos y que lo que llamas alienación y la bota gubernamental solo es el rostro de nuestro Mr Hyde devolviéndonos la mirada.

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