martes, 28 de agosto de 2012

Brave (Indomable) (2012)


Brave es la primera incursión de Pixar en un género tradicionalmente dominado por Disney: los cuentos de ambientación medieval fantástica. También es la primera película de este tipo en la que el personaje protagonista es exclusivamente femenino, alejándose del tópico de princesa en apuros que debe ser rescatada por el héroe de turno. Brave nos cuenta la historia de Mérida, la primogénita de un clan escocés, activa e independiente, que para evitar un matrimonio convenido recurre a la magia... con consecuencias desastrosas.

Como siempre, puede haber spoilers más adelante...

Reconozco que viendo los trailers y los diseños preliminares de esta película (The Bear and the Bow, en su título original) pensaba que se trataría de una saga épica: el viaje iniciático de Mérida, la arquera de pelo salvaje, en busca del oso, mitad realidad, mitad leyenda, que devoró la pierna de su padre. La realidad es que se trata más de una historia familiar, una reflexión sobre lo que supone luchar por la propia identidad, las dificultades que tienen padres e hijos para entenderse y la importancia de encontrar un punto medio.

El resultado final combina humor, acción y aventura en una mezcla a la que quizá le falte una pizca para convertirse en un clásico. En la misma línea, Cómo entrenar a tu dragón planteaba los mismos dilemas y los resolvía mucho mejor. No es que Brave sea una mala película, todo lo contrario. Sus personajes y situaciones son deternillantes, empezando por las travesuras de los hermanos de Mérida y siguiendo por los belicosos jefes de clan y sus seguidores; los escenarios son espectaculares y las escenas panorámicas quitan la respiración. Cualquiera desearía viajar a esa Escocia tan evocadora. Hay combates, hay desafíos, hay magia... pero como decía antes, le falta una pizca, un pequeño empujón.

Da la sensación de que el tono se ha suavizado, a propósito o por accidente. Para empezar uno se pregunta si realmente el mensaje es tan feminista y positivo como se supone. Desde luego Mérida es la protagonista indiscutible, pero en realidad no llega a marcharse nunca de aventuras y cuando lo hace está acompañada en todo momento por su madre. Llegados a un punto parece que va a huir para enfrentarse por su cuenta al oso Mor'du, liberándolo de su maldición (o no)... pero no llega a ocurrir. Quizá los guionistas temieron recordar demasiado a La Bella y la Bestia o todavía no asimilaban que una chica pudiese hacer tan bien como cualquiera el papel de héroe. En cualquier caso prefirieron contar algo mucho más convencional. Al final, la conclusión de esta película no es tanto "sé quien quieras ser" como "sé independiente pero no sacrifiques a tu familia en el proceso". He disfrutado mucho con Brave, pero no es lo que imaginaba. Los directivos de Disney, Pixar o quien fuese el responsable final tendrían que haberse atrevido a salirse un poco más del tiesto.

Puede que el montador del primer teaser tuviese una idea más acertada de lo que queríamos ver: en él Mérida cabalga hasta un círculo de piedras que se alza amenazador entre la neblina, desmonta, y al girarse alza su arco para encararse con un oso de aspecto monstruoso. El trailer oficial también arrancaba de forma épica, con la narración de su padre:

Aquel día vi algo, algo que nunca olvidaré. Medía casi cuatro metros de altura... zarpas afiladas como cuchillas... las armas de guerreros caídos clavadas en su piel... tenía una cicatriz en el rostro... le faltaba un ojo... 

En un mundo paralelo puede que alguien haya rodado una película en la que Mérida acaba con el oso, demuestra que puede valerse por sí misma y es realmente indomable.







miércoles, 22 de agosto de 2012

Diario de Diseño: Dragones de Midnord

"Los cuentos de hadas son más que ciertos. No porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser derrotados." - G.K. Chesterton

Es difícil que exista una criatura más icónica en los juegos de rol, y quizá en la propia mente humana, que el dragón. Ha dado nombre al padrino indiscutible del género, Dungeons & Dragons, y durante años ha representado la máxima amenaza a la que podían enfrentarse los aventureros. Páginas y páginas de los bestiarios, incluso tomos enteros como el Draconomicón, lo describen y catalogan. Quizá por eso ya queda poco en ellos del monstruoso saurio de las leyendas.

Spined Wurm - Carl Critchlow
La historia está llena de relatos sobre dragones gigantescos, dragones alados, dragones cuadrúpedos o largos como serpientes interminables. Los hay emplumados, marinos, de múltiples cabezas. Escupen fuego, tienen mordiscos venenosos o púas dorsales. Su sangre cura todas las enfermedades, funde el acero o vuelve invencible a aquel que se baña en ella. En todas sus formas, el dragón infunde respeto y provoca terror.

Porque el dragón es un monstruo y debe ser un monstruo. Es un símbolo, una metáfora de todos los temores, de lo desconocido. Es la marca en los mapas que nos reta a llegar más lejos, el límite en el cual las personas normales pasan a convertirse primero en aventureros y después en héroes. Es el Desafío. Es la Criatura.

Al empezar a escribir Midnord tenía claro que quería algo más cercano al folclore que a la fantasía medieval clásica. No me interesaba un refrito tolkieniano ni la enésima versión del D&D básico. Deseché a elfos, orcos y monstruos tradicionales. Para algunos como el dragón, busqué una imagen más acorde con el espíritu de la ambientación: un continente norteño, duro, salvaje y en gran parte inexplorado necesitaba amenazas con esas mismas características.

Craw Wurm - Richard Sardinha
Me puse en el lugar de los aventureros, caminando a través de un bosque milenario, y escuchando de repente, a lo lejos, el crujir de la madera que se parte. La primera impresión sobre el dragón sería su cuerpo gigantesco y alargado, sin alas, deslizándose entre los árboles, las escamas de color verde oscuro, la cresta ósea de la cabeza y su morro picudo. Moviéndose más rápido de lo que cabría esperar para una criatura de su tamaño. Todos estos detalles me remitían a un dragón serpentino, parecido al lindworm del norte de Europa. Lo imaginé en otros entornos, sujeto con sus cortas pero fuertes patas a las estribaciones de una cordillera montañosa, enroscado en los salientes, con las escamas grisáceas confundiéndose con las rocas. Vigilando el valle, a punto de caer sobre una manada de bueyes lanudos, aturdiendo a su objetivo con un coletazo y rompiendo todos sus huesos en una presa mortal.

Algunos apuntes para su descripción:
        De entre 15 y 20 metros de largo, más de 10 toneladas de peso y cubierto de gruesas escamas, el dragón serpentino es un depredador inteligente, territorial y agresivo, una fuerza de la naturaleza capaz de arrasar una aldea en una noche o emboscar al paso a una caravana, devorando a todo aquel que se ponga en su camino.
Se cuenta que tras alimentarse arrastra al resto de sus capturas hasta su guarida, excavada en la ladera de las montañas o en profundos túneles en el bosque. Pasados los años, ropas, armas, armaduras o joyas desechadas se acumulan al fondo de estos cubiles. Pocos se atreven a seguir a los dragones para comprobarlo y muchos menos se deciden a cazarlos, a pesar del alto precio que se paga por su sangre, huesos o escamas, componentes indispensables para remedios y ungüentos de todo tipo.

Como material de los cuentos que son, sus habilidades y su comportamiento serán un misterio: ¿respiran un gas verde venenoso? ¿Se aparean en las noches de luna llena? ¿Existen cementerios de dragones? Los buhoneros hablan de una ciudad en el norte en el que príncipes corruptos los alimentan con sangre hasta que sus escamas adquieren un tono rojizo y sus ojos un brillo perverso...

miércoles, 8 de agosto de 2012

El enigma del cuervo (2012)


Edgar Allan Poe, investigador privado. Uno junta esas palabras y parece inevitable ¿por qué no iba a dedicarse a resolver crímenes el mayor maestro en imaginarlos? Castle, la serie de televisión en la que un autor de novelas policíacas -llamado precisamente Richard Edgar Castle en honor a su ídolo- ayuda a la policía con sus casos, ya lo vaticinaba. Su capítulo piloto también era una premonición de lo que nos propone El enigma del cuervo: un asesino toma la obra de un escritor, en este caso Poe, como inspiración para sus atrocidades. El genio de Baltimore tendrá que unir sus fuerzas con un inspector adelantado a su tiempo para evitar que los cadáveres se acumulen. Antes de que pueda impedirlo la amenaza se volverá mucho más personal.

A partir de aquí, aviso de spoilers.

El enigma del cuervo es una película bien hecha, ambientada de forma impecable e interpretada de manera correcta por John Cusack, un actor que siempre resulta convincente en lo que hace. Tiene el tono adecuado y las situaciones truculentas que todos esperamos: el péndulo, un enterramiento en vida y la máscara de la Muerte Roja, entre otras. Tiene a un Poe atormentado por todo lo que se le ha escapado o no ha podido conseguir en esta vida. Lo tiene todo... pero quizá lo que le falte sea una base sólida, un verdadero espíritu para unir esos elementos y construir con ellos una historia que interese y enganche al espectador. El enigma... no es aburrida en absoluto, sus 110 minutos no se hacen pesados, pero hay que reconocer que al final resultan algo previsibles. No hay tantos actores ni subtramas como para que no podamos intuir quién está moviendo los hilos. Su desarrollo es muy convencional, mismos trucos se han usado ya anteriormente en cine y televisión, a menudo con mejores resultados.

Es una lástima que no se haya aprovechado más a un icono del género como Edgar Allan Poe, con toda su leyenda negra y los rumores que le rodean, empezando por su muerte, que nunca ha sido explicada del todo, su implicación en el asesinato de Mary Rogers o el significado oculto de La narración de Arthur Gordon Pym. Los guionistas han optado aquí por no complicar las cosas y tejer una intriga "de manual" en la que todos los pasos están marcados y el desenlace se ve venir a kilómetros. Llegados a cierto punto incluso los asesinatos pasan a un segundo plano. Cuando un emparedamiento resulta soso y la aparición de la Muerte Roja es un mero episodio de transición hay que replantearse qué es lo que se pretende contar y si se está haciendo correctamente.

Uno de los mayores problemas es que Poe no tiene un antagonista real al que enfrentarse. El asesino carece del carisma necesario para que exista un enfrentamiento convincente, básicamente porque sus apariciones son escasas y muy neutras, sin dejar ninguna huella de su personalidad. En la versión de Sherlock Holmes de Guy Ritchie, por poner un ejemplo reciente, Lord Blackwood impone su presencia casi desde el primer minuto, misterioso, poderoso, seguro de sí mismo. No necesita esconderse en las sombras, todo lo contrario, lleva a cabo sus crímenes a la vista de todos. En El enigma del cuervo los guionistas eligen convertir la trama en un ejercicio detectivesco de lo más básico, lo que hace imposible mostrar al villano hasta el último segundo. En mi opinión se pierde más que lo que se gana, prolongar un suspense que no es tal.

Con un enfoque más directo en el que no se temiese mostrar al asesino, o al menos sus acciones, se podría erigir una figura oscura, tan anónima como Jack El Destripador o el John Doe de Seven y que sobrecogiese con su misma crueldad. Las descripciones de los relatos de Poe lo permiten: el péndulo es brutal, el emparedamiento cruel y agónico, el enterramiento en vida (uno real, en una fosa a varios metros de profundidad, no casi a ras de suelo como aparece en la película), horriblemente angustioso. A esta cinta le falta un personaje despiadado y maquiavélico que no dude en ponerse la máscara de la Muerte Roja y llevar el pánico y la desolación a la fiesta donde se le espera. Alguien a quien temer y que justifique por sí solo la caza.

Todo ello si quisiésemos respetar la estructura que nos propone la película, que tampoco es necesariamente la mejor opción. Al fin y al cabo la trama es un gran cliché, la opción más comercial y "vendible". El recurso del autor contra sus creaciones es el más trivial de todos: Lovecraft descubriendo que los horrores primigenios son reales, Bram Stoker conociendo en persona a Drácula... es algo casi natural y más propio de una novela barata de terror. Es difícil creer que no hay material para algo más profundo en la biografía de Poe, un hombre que tuvo enemigos acérrimos a lo largo de su vida e incluso después de su muerte, al que la oscuridad y el infortunio persiguieron de cerca y que acumuló más enigmas en torno a su persona que cualquiera que anuncie el título.

En conclusión, El enigma del cuervo aprueba pero de manera muy justa. Puro cine de verano sin complicaciones que dejará a los aficionados esperando "algo más".