La noticia del "zombi" que devoró la cara de un indigente y fue abatido a tiros en Miami el pasado sábado ha atraído la atención sobre un nuevo tipo de droga de diseño, las denominadas "bath salts" o "sales de baño". Llamadas así por su aspecto cristalino y la manera en la que se comercializan -camufladas y etiquetadas como "no para consumo humano" en las tiendas especializadas- también se las conoce como "Ivory Wave", "Purple Rain" o "Vanilla Sky". Se trata de una combinación de compuestos sintéticos que provocan en quien las toma episodios de intenso delirio, alucinaciones, paranoia, tendencias suicidas, pulso acelerado, aumento de la temperatura corporal (se han registrado hasta 42º grados) y la presión arterial y en los casos más extremos espasmos musculares y fallo renal. Las secuelas psicológicas pueden permanecer hasta mucho después de ingerida la droga: días, semanas e incluso meses.
En Mississippi, un hombre se cortó su propia cara después de tomar "bath salts". En Louisiana, un joven de 21 años intentó degollarse, aterrorizado por sus visiones, tres días después de esnifarlas. Al no conseguirlo se suicidó pegándose un tiro.Esnifadas, fumadas o inyectadas, los expertos comparan los efectos de las "sales" a los registrados con el PCP en los 70. Mark Ryan, director del Centro de Envenenamientos de Louisana, declaró: "Si tomas las peores características de la metanfetamina, la cocaína, el PCP, LSD y el éxtasis y los pones juntos, con eso es con lo que nos enfrentamos". A pesar de lo terrorífico del viaje, el adicto siente la necesidad de repetirlo una y otra vez.
Las comisarías, hospitales y teléfonos de emergencias de Estados Unidos han recibido a lo largo de este año miles de llamadas por intoxicaciones e incidentes relacionados con esta sustancia. Un hombre se coló en un monasterio en Pennsylvania y apuñaló un sacerdote. Una mujer en West Virginia se desgarró la piel durante días porque sentía que algo que se movía por debajo. Varios policías resultaron heridos al intentar detener a un chico que pensaba que eran demonios. El frenesí que provoca en los adictos es tal que hace que se vuelvan insensibles a los táseres o los sedantes tradicionales.
Para agravar la situación, una dosis típica de "bath salts" puede adquirirse por tan solo 20$ y en muchos lugares los materiales con los que se fabrica no están regulados. En Europa, variantes de la droga en pastillas se han vendido como "falso éxtasis".La mefedrona, uno de sus compuestos químicos base, ha sido rastreado hasta China, donde se sintetiza de forma masiva y barata. Sin embargo el origen exacto de los cristales que inundan las calles sigue siendo un misterio... ¿estaremos ante un experimento fallido de control mental del gobierno?











