miércoles, 28 de marzo de 2012

BrowserQuest, homenaje a los videojuegos de antaño


BrowserQuest es un juego de rol online y multijugador que funciona en cualquier navegador que soporte HTML5 y Javascript. Pixelado y en más puro estilo "hack & slash", los chicos de Mozilla han querido rendir homenaje a los títulos míticos de nuestra juventud, añadiendo elementos modernos como logros o chat en tiempo real. Y para colmo guarda nuestro progreso, por si cerramos la pestaña por error o queremos regresar más tarde y perder un poco más de tiempo en él.



martes, 20 de marzo de 2012

John Carter (2012)


"Sabías a lo que venías", parecía decir la mirada resignada del acomodador mientras nos dirigíamos hacia la salida, dos horas y cuarto después. Y era cierto, habíamos leído las reseñas y escuchado los gritos de  horror al otro lado del océano, los alaridos de los fans de la saga de Edgar Rice Burroughs corriendo como pollos descabezados después de ver John Carter de Marte. Perdón, John Carter a secas, porque a algún ejecutivo de marketing "de Marte" debió parecerle demasiado lejano y recortó a última hora esa parte. Probablemente fue el mismo que decidió que Una Princesa de Marte, el título de la novela original, no iba a tener suficiente gancho para llevar a un montón de machotes al cine, porque -como todos sabemos- los machotes no ven películas con princesas.

Era cierto, sabíamos que ninguna adaptación a la gran pantalla es totalmente fiel al original y algunas son decididamente desastrosas. John Carter parecía entrar dentro de la segunda categoría. Personajes planos, diálogos pobres, historia sacada de la manga, trama poco hilada. Pero allí estábamos, dispuestos a pagar los 10.50 euros de la entrada en 3D, un tresdé de esos de baratillo, con gafas que parecen de disfraz de Groucho de carnaval. Como teorizó un amigo, quizá si nos la ponían tan mal, luego nos parecería mejor. Reconozcámoslo, si fuimos a verla fue porque somos incorregibles, y entre Ryan Gosling en una interpretación de Oscar y unos alienígenas verdes de cuatro brazos liándose a tortas, no tenemos duda: cogemos la crema solar para irnos a Barsoom.

La película resultó tal y como nos la habían descrito, para qué negarlo. El que más sufrió de nuestro grupo fue el más fan de los libros, al que escuchábamos agonizar escena tras escena al otro extremo de la fila de asientos. Si hubiese tenido gasolina seguramente se habría prendido fuego allí mismo y rodado patio de butacas abajo. Al resto creo que le resultó más o menos indiferente y a mí personalmente -aquí viene la sorpresa- me pareció entretenida. Lo digo en serio. Pero uno acaba preguntándose dónde fueron a parar los 230 millones de dólares del presupuesto, casi lo mismo que Avatar, qué aportó al guión un escritor de primera fila, Michael Chabon, o por qué un director experimentado como Andrew Stanton, que ha firmado algunos de los mayores éxitos de Pixar, no es capaz de hacer algo mejor. Esa es otra cuestión ¿realmente hubo alguien de Pixar trabajando en John Carter? Sería en el perro gigante de seis patas, como mucho.

No es que los escenarios y las máquinas que aparecen en la película no estén bien diseñados, al contrario, hay que reconocerles el mérito a los artistas conceptuales. Sin embargo para una fantasía pulp, una space-opera (que por algo se llama ópera) el conjunto queda un poco pobre. Vale que Marte es un planeta desértico, ¡pero no tanto! Las ciudades en un  momento dado parecen descomunales y al siguiente son barrios con cuatro gatos paseando, el palacio el rey lo habitan un par de guardias y unos amiguetes que manejan todo el cotarro, en los cruceros de batalla van una docena de soldados contados... si mandan tan pocos a las batallas cada vez no me extraña que la guerra se les haga interminable.

Lo más frustrante es que se percibe que las intenciones estaban ahí y eran buenas. Hay momentos brillantes para lucimiento del protagonista, como su captura por el 7º de Caballería, donde demuestra a las claras su carácter indomable, o la épica batalla en la que se acumulan los cadáveres al más puro estilo Frazetta. No puedes dejar de sentir simpatía por ese John Carter que parece querer emerger constantemente del rostro pétreo del actor que le interpreta, digno alumno del actor's studio de Steven Seagal, mejor dicho, del armario's studio. El guión pasa de pinceladas sutiles y emotivas, como los flashbacks de la vida pasada del protagonista, a tener frases de patio de colegio, resultado, supongo, de haber pasado por demasiadas manos entre una reescritura y otra. Me pregunto cuántos ajustes y cuánto "cortar y pegar" le hicieron a la película hasta que les quedó algo "visible". Quizá eso explique la sensación de que todo se mueve a trompicones o que se les disparase tanto el presupuesto.

Hay muchos "quizá" y muchas incógnitas que nunca resolveremos. Quizá si no la hubiese producido Disney... quizá si hubiesen usado maquetas y criaturas de látex en vez de imágenes por ordenador a diestro y siniestro... Si hubiesen pensado más en la historia original y menos en la comercialidad y en no pasarse en la calificación de edades (¡menudo drama que sea PG-13! ¡Cuidado, que a Dejah Thoris se le ve demasiado una pierna!). ¿El resultado podría haber sido mejor, con esos medios y ese equipo? Sin duda.

En resumen, me quedo con lo positivo, como dije -sorprendido de mí mismo- un poco más arriba: me pareció entretenida, me descubrió una saga de fantasía que sólo conocía por referencias y despertó mi curiosidad por el mundo de Barsoom y las andanzas de John Carter. Suficiente como para que no me doliese el dinero invertido (menos los 3 euros extra del 3D) y para tener unos cuantos títulos que añadir a mi lista de "cosas para leer", que ya es bastante.

Como punto final y por si alguno lo estaba pensando, no existe ningún juego de rol oficial sobre la serie de novelas, aunque hay algunos inspirados en ellas:

Mars  RPG (reseña en Aventuras Extraordinarias)
Edgar Rice Burroughs’ Mars: Shadows of a Dying World
Planets of Peril: The Sword & Planet Role Playing Game
Warriors of the Red Planet (en preparación)
Warriors of Mars (por Gary Gygax, descatalogado y mera curiosidad)