jueves, 9 de febrero de 2012

Microrrelato: El Último Día Sobre la Tierra


        El último día las sirenas aullaban a lo lejos. Los incendios teñían el horizonte y en las calles los coches se apilaban en una sinfonía de cláxones, gritos y cristales rotos. La gente corría abrazada a objetos inútiles, familias de ojos confusos cargaban con maletas que ya nunca usarían.

Marcos sólo quería llegar a un lugar. El punto más alto.

La marea de gente no seguía su misma dirección, huían de la ciudad pensando quizá que la sombra de la destrucción no les buscaría más allá del asfalto y los edificios. En el caos asfixiante de cuerpos una mano tomo la suya y le arrastró fuera. Corrieron.

La torre surgió de pronto ante ellos, un gigante solo y abandonado. La puerta a la azotea no resistió ni el primer empujón.

En el cielo nocturno el cometa se dibujaba como una segunda luna con su cola de gas flameando desafiante en azul y blanco. Su silueta crecía poco a poco, ocultando las estrellas.

- Me alegro de haberte encontrado - dijo Marcos-. Pero ni siquiera sé tu nombre.
- No te preocupes -sonrió ella mientras le cogía de nuevo de la mano- tenemos todo el tiempo del mundo.


5 comentarios:

  1. Especialmente si se pasan en ciertas compañías, unos segundos pueden contar como todo el tiempo del mundo...

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  2. me gusto.
    como debe ser un buen cuento, corto pero bueno

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  3. A mi, personalmente, los microrelatos siempre me dejan con "la miel en los labios".

    Prefiero algo mas desarrollado... eso si, como ejercicio de escritura me parecen una herramienta estupenda.

    Un saludo

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