jueves, 28 de julio de 2011

Ironclads: Los barcos acorazados de la Guerra Civil americana

Se conoce como "ironclad" a los barcos de guerra acorazados creados a mediados del siglo XIX, extraños híbridos que incorporaban en su diseño una mezcla de tecnologías antiguas y modernas: cascos de madera cubiertos con planchas de acero, motores a vapor en vez de mástiles (o en combinación con ellos) y cañones de gran calibre. Aunque no tardaron en ser superados por diseños completamente en metal hasta llegar a los buques que conocemos hoy en día, los ironclad han dejado para la historia sus extraños perfiles, que parecen surgidos de la mente de un científico loco. Al igual que los zepelines, el batiscafo de Monturiol o el autogiro, entran dentro de esa galería de inventos visionarios, románticos y a la vez un tanto bizarros.

Como curiosidad, H.G. Wells escribió en 1903 el relato "The Land Ironclads", en el que describe vehículos terrestres blindados inspirados en estos navíos, anticipándose en diez años a los tanques de la I Guerra Mundial.





jueves, 21 de julio de 2011

Juegos de Tablero: Outrider


"Outrider es un juego post-apocalíptico de combate entre vehículos que utiliza una mecánica única combinando dados y cartas para crear una experiencia de juego ágil, altamente detallada y personalizable."

Los más veteranos recordarán el ya clásico Car Wars de Steve Jackson Games e incluso puede que haya alguno que haya estado enganchado, como yo, al videojuego Interstate '76, publicado a finales de los 90 por Electronic Arts. Outrider, creado por Dice Fest Games, sigue su misma estela y apuesta por una fórmula infalible: coches potentes, armas de gran calibre, enfrentamientos a cientos de kilómetros por hora... ¿qué más se puede pedir?




Por unos ajustados 8 $, Outrider incluye el manual completo en formato PDF imprimible con fichas de vehículos, tarjetas de maniobras y un escenario introductorio. Un aspecto interesante a tener en cuenta es que está diseñado a la escala de los coches de juguete tradicionales, así que con un poco de maña, pegamento, piezas de plástico y pintura podemos convertir cualquier Hot Wheels en el nuevo Turbo Interceptor de Mad Max. En la página oficial del juego pueden verse algunas de estas conversiones.

Personalmente me parece un alarde de simplicidad, un reglamento de unas pocas páginas que condensa la acción frenética de las persecuciones a toda velocidad y los tiroteos por la autopista. Un buen punto de partida al que luego seguro podremos añadir de forma fácil material propio. Además Dice Fest Games sigue publicando expansiones en forma de nuevos vehículos, reglas adicionales y escenarios.

Enlaces relacionados:
Página oficial en Dice Fest Games
Página del juego en Wargame Vault
Muestra de ejemplo del manual (PDF)

martes, 19 de julio de 2011

Introducción a Baraka, nuevo artículo en la Sociedad del Dado Cornudo

Con motivo de la mini-campaña de Baraka que comenzamos hace poco escribí una introducción para el grupo, un breve texto que combina material original y extractos del manual. Creo puede servir de primera toma de contacto para todos aquellos que quieran conocer este universo de juego, nuestra próxima aventura editorial:

        En el estrecho callejón los neones parpadeaban en un bucle interminable, congelando la escena con fogonazos de luz blanca cada pocos segundos. Parecía imposible que la lluvia se colase hasta allí, eludiendo el laberinto de cristal, acero y plástico de los pisos superiores. Incluso el rumor de los taxis gravitatorios llegaba atenuado. Alguien había dejado un holoproyector encendido en uno de los cubículos y el sonido demasiado alto de una vieja grabación se distorsionaba en una cantinela martilleante. Empapado, sujetó el revolver con fuerza, reconfortado por la familiar vibración que le indicaba que el acelerador funcionaba a plena potencia. Tan solo quedaban dos proyectiles en el tambor, puntas de titanio con camisa de tungsteno, el mayor calibre que alguien podría disparar sin romperse el brazo. Pero quizá no fuese suficiente. (...)

Seguir leyendo en la Sociedad del Dado Cornudo >>

lunes, 18 de julio de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

RPG-S: El Incidente con el Payaso (III) - Plano del banco

Un complemento indispensable para esta partida es el plano del banco asaltado. Hay muchas posibilidades pero en este caso la historia está escrita teniendo en mente el que veis sobre estas líneas, un trabajo elegante y funcional de la diseñadora Melanie Mandl. En su web se puede encontrar una versión en PDF (ahora esta caída por mantenimiento, avisaré cuando vuelva a estar online).

jueves, 14 de julio de 2011

Difamando a los juegos de rol, que siempre queda bien

La Voz de Galicia, en un artículo sin firmar sobre un robo en una casa de Pontedeume que acabó con la muerte del supuesto asaltante:

(...) Adolescentes que frecuentan la movida de Pontedeume hablan de que, en los últimos tiempos, uno de los juegos consiste en asumir un riesgo, como entrar en una vivienda o en cualquier otro lugar que suponga afrontar dificultades, y dejar algún objeto o detalle personal del que se hace una foto con el móvil, que luego sirve para demostrar, al regresar a la pandilla, que se ha conseguido el objetivo. La familia ha insistido en negar que se tratase de un robo, versión que en principio sostiene la Guardia Civil como móvil. 
Una reedición
De prosperar la hipótesis del juego, nos hallaríamos ante una reedición del viejo rol, si bien con riesgos diferentes. Aquel había quedado desacreditado tras el asesinato de Manoteras, en Madrid, en 1994, también con dos jóvenes como protagonistas. (...)


Las negritas son mías. Sin comentarios.

Enlace al artículo completo:
Un juego de riesgo entre adolescentes como alternativa a la hipótesis del robo

miércoles, 13 de julio de 2011

Insidious (2011)

Insidious es una película de terror escrita por Leigh Whannell y dirigida por James Wan, equipo habitual en la saga Saw. Con una inversión de 1.5 millones de dólares y una recaudación cercana a los 90 millones, se ha convertido en uno de los títulos más rentables de 2011 y ha sido una de las sorpresas de la temporada. Su argumento es bastante convencional, al menos en apariencia: una pareja con tres hijos se muda a una casa nueva en la que pronto comenzarán a ocurrir fenómenos extraños. Con esta premisa se construye una historia que recurre a los tópicos del género pero lo hace de una manera personal y sin resignarse a caer en la serie B.

A primera vista nadie diría que es una cinta de bajo presupuesto, está bien rodada, con un estilo de cámara al hombro muy efectivo, la fotografía es de calidad y los efectos son pocos pero adecuados. Además Wan tiene la suerte de contar con buenos actores para los papeles principales, Patrick Wilson y en especial Rose Byrne como sufrida madre que contempla cómo "algo" no deja de perseguirles.

El tono de desasosiego se va percibiendo desde los primeros minutos, con detalles que se van encadenando hasta crear una atmósfera en la que el espectador a la vez espera y teme la siguiente vuelta de tuerca. Acompañamos a los protagonistas en una pesadilla que se vuelve cada vez más extraña, un caos de sucesos ante el que no saben cómo reaccionar. Por suerte la ayuda les llegará de manera inesperada.

(En adelante, spoilers)

Quizá es a partir de este momento cuando la película empieza a fallar, al intentar encajar todas las piezas que ha jugado. El director se empeña en mostrar personajes que funcionaban mejor cuando sólo eran sugeridos, empezando por la siniestra figura del demonio, pero también el extraño niño que baila, las gemelas en el pasillo, etc. En mi opinión las "criaturas" resultaban más impactantes como sombras entrevistas en una habitación, pasos al otro lado de la ventana o ruidos confusos a través de un intercomunicador. Por poner un ejemplo concreto ¿qué necesidad hay de enfocar una y otra vez al bailarín, si cuando la madre lo ve desde el jardín ya provoca una sensación ajena y algo macabra? La escena se alarga para al final acabar todo reducido a... un fantasma infantil jugando al escondite. En mi opinión, una de las normas básicas del miedo es contar lo menos posible: cuando empezamos a ver y conocer las cosas es cuando les perdemos el respeto. Si se deja a la imaginación, aquello que construya nuestra mente será mucho más terrible.

Como consecuencia de la sobrecarga de imágenes sobrenaturales resultan más evidentes las referencias a las que el guionista ha estado expuesto al concebir la historia. Esta película es heredera de Poltergeist pero también tiene momentos que parecen sacados de El Resplandor o Pesadilla en Elm Street. El demonio afilando sus garras ¿metálicas? en su guarida recuerda a Freddy Krueger en la sala de calderas del instituto y las marionetas a su alrededor quizá sean un guiño a otra obra anterior de James Wan como director, Silencio desde el mal. También hay paralelismos con La Celda en el viaje onírico del padre para rescatar a alguien encerrado en el "Más allá", e incluso con El Orfanato. Las escenas con la medium son tan parecidas que podrían sustituirse unas por otras sin problema. Esto sólo confirma que todo el género bebe de unas fuentes comunes de las que es difícil librarse, más aún cuando llega el momento de contarle al espectador qué está pasando.

Pero todo lo anterior no estropea Insidious, al contrario, resulta refrescante encontrar un título "de miedo" a la manera tradicional, que no recurra a la violencia gratuita o la casquería para atraer al espectador, y eso es decir mucho viniendo del creador de Saw. Esta película juega con los mismos recursos que muchas otras pero lo hace con un gran nivel en todos los sentidos, desde el trabajo de los actores a la manera en la que está rodada. También argumentalmente intenta distanciarse de la manida "casa encantada" o el "esqueleto en el armario" y creo que lo resuelve de manera original. Qué lástima que un arranque con tanta fuerza como el que tiene se diluya por los clichés o las ganas de hacerlo todo explícito. Aun así es entretenida y los aficionados al terror tienen garantizados un par de buenos sustos.

sábado, 9 de julio de 2011

El Hobbit, cada vez mejor

Vistas las nuevas imágenes de la película El Hobbit, donde aparecen los enanos Oin, Gloin, Dori, Nori y Ori, sólo cabe un calificativo: impresionante.




viernes, 8 de julio de 2011

Robo en la Catedral: Otro audaz golpe de la Banda de la Abuela

7/7/2011. SANTIAGO DE COMPOSTELA. Un gran despliegue policial rodea la Catedral de Santiago de Compostela tras conocerse la desaparición del Códice Calixtino, un manuscrito del siglo XII de incalculable valor. José Sanchez, medievalista de la catedral, echó en falta el volumen el martes al cerrar el Archivo. Acto seguido avisó al deán, quien lo buscó acompañado de varios colaboradores por las diversas estancias del recinto. Al no localizarlo en ninguna de ellas procedió a dar parte a las autoridades. Hasta el momento no hay pistas sobre el suceso, aunque se espera que las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad aclaren lo ocurrido.

El Códice, que se mostraba al público en muy pocas ocasiones, se guardaba en una caja fuerte que no ha sido forzada y que está situada en un ala del claustro de acceso restringido. Tampoco han sido violentadas ninguna de las puertas de acceso a la sacristía o al archivo, lo que apunta a una persona o personas con un conocimiento privilegiado de la situación de la obra y de los sistemas de seguridad que la protegían.

La Banda
Nuestro reportero de investigación destacado en la ciudad compostelana, Constantino Cantinopla, ha recabado testimonios de primera mano, así como reveladores indicios que apuntan a una siniestra organización como artífice de la sustracción. Nos encontraríamos ante otro audaz golpe de la Banda de la Abuela, responsable también de innumerables robos de obras de arte por todo el globo: desde el Hombre con Dolor de Muelas de Munch, al grupo escultórico de los Monos Gritones de Jade, visto por última vez en 1988 durante la visita del Emperador del Japón Akikito.
- "Ha sido un robo de guante blanco, ejecutado de forma impecable", comenta uno de los investigadores asignados al caso. 
 Interpelado acerca de la brecha de 5 metros de alto por 4 de ancho en un muro del claustro, ha declarado que se trata de algo "totalmente casual" y sin relación con los hechos.
La INTERPOL ha proporcionado un perfil de los posibles integrantes de la banda, así como fotos recientes de los mismos: el cerebro en la sombra sería la Abuela, una aristócrata enriquecida durante la II Guerra Mundial gracias a la venta de betún para botas, caprichosa y extravagante, que financia las arriesgadas operaciones del grupo para nutrir su colección de arte. Se rumorea que los sótanos de su mansión en las montañas del Harz, habilitados en exclusiva para su disfrute, rivalizan en extensión y número de piezas con el museo del Louvre.

A la cabeza de la banda se encontraría la Condesa Negra, supuestamente pariente cercana de la anterior. La Condesa creció en un ambiente de lujo y opulencia, a caballo entre diversas capitales europeas. Vio frustrada su vocación de bailarina al romperse el tobillo durante una interpretación del Lago de los Cisnes, pero en su periodo de inmovilidad forzada descubrió dos nuevas pasiones: la traducción de los clásicos del latín y el griego, y el tiro de competición con pistola. Dotada de un talento natural para el pensamiento analítico, asumió la propuesta criminal de la Abuela como un nuevo reto con el que combatir el aburrimiento.

El segundo del grupo y mano derecha de la Condesa sería el Niño del Coro. Su rostro engañosamente juvenil y su encanto esconden a un experimentado ladrón y timador que comenzó su carrera desvalijando a viudas de mediana edad entre Madrid y Barcelona, ante las que se presentaba como un huérfano desvalido. Tras algunos intentos frustrados de la policía por atraparle, fue captado por la Banda y desapareció de las listas de los más buscados durante una temporada. En ese tiempo añadió a sus habilidades como cerrajero y escapista las de buzo y falsificador. También ha perfeccionado -y usado con éxito- sus papeles de simpático desconocido, novio que toda madre querría para su hija o nieto adorable.

El último de la lista quizá sea el más excepcional, al menos en lo que a físico se refiere: el Frankenstein. Aunque su nombre se desconoce, se sospecha que este personaje de estatura descomunal nació a mediados de los 70 en la Rumanía rural, siendo abandonado casi de inmediato por sus padres debido a sus deformidades. Aquejado de gigantismo y una enfermedad ósea congénita, fue recogido por una tribu de zíngaros que le incluyeron en su espectáculo. Al llegar a la adolescencia y superando ya los 2 metros de altura, Frankenstein abandonaría la vida nómada para estudiar ingeniería y mecánica en varios talleres de Cracovia, donde finalmente se estableció. Allí le encontraría la Condesa, que supo ver la utilidad de varias de sus invenciones, además de su tremenda fuerza, para sus planes.

El robo
Las pesquisas de nuestro reportero también nos han permitido reconstruir paso por paso el procedimiento por el cual los criminales se hicieron con el Códice. Todo indica que la Banda partió de un punto indeterminado en el Atlántico Norte, probablemente una base secreta situada en una vieja plataforma petrolífera cercana a las Azores, y se aproximó a la costa gallega en un batiscafo acondicionado para la ocasión.

Tras alcanzar la entrada de la ría el grupo desembarcó en un coche acorazado, un vehículo discreto, tal y como se puede apreciar en la foto que acompaña estas líneas, que cubrió en menos de media hora el trayecto hasta Santiago.

Ya en la ciudad y ante la imposibilidad de aparcar, el plan de infiltrarse con disimulo fue desechado y la Banda condujo por las calles hasta embestir frontalmente la pared del claustro más cercana a la sacristía. Fue entonces cuando la Condesa y Frankenstein se colaron por la brecha en el archivo, neutralizaron a varias hordas de monaguillos y se encararon con los sacerdotes fuertemente armados que custodiaban el manuscrito. Tras un intenso tiroteo, disimulado por el sacristán gracias a un oportuno repique de campanas, se hicieron con el libro y retrocedieron. En el coche acorazado, acosado por seminaristas enfurecidos, el Niño del Coro les esperaba con el motor en marcha.

La huída hacia la costa fue frenética, pero por fortuna para ellos el batiscafo seguía escondido en el lugar en el que lo habían dejado. Disimulado entre bateas de mejillones y la estela de planeadoras de contrabando, el sumergible cruzó el bloqueo de la vigilancia aduanera y salió a mar abierto, donde puso rumbo a la base. La Banda volvía a triunfar y la Abuela añadía un ejemplar más a su colección.

- "No han dejado ninguna pista, será muy difícil dar con los ladrones", declara el jefe de la policía local. A su espalda, marcas de disparos, casquillos y dos surcos en el adoquinado que se alejan hacia el Oeste.

martes, 5 de julio de 2011

De los titulares: Cabeza de Cerdo

Una noticia que bien puede servir de arranque para una historia de género negro, cercana y ambientada en la época actual:

Se busca a Cabeza de Cerdo (El País)
La Policía Nacional lleva una década persiguiendo al rumano Ioan Clamparu, uno de los mayores traficantes de mujeres - Su rastro se perdió en Madrid

Algunos párrafos son muy cinematográficos, con perfiles de personajes y situaciones muy aprovechables:

Es alto, grande, fuerte. Inmenso. Por eso a Ioan Clamparu, uno de los mayores traficantes de mujeres del mundo, lo llaman Cabeza de Cerdo.

Las mujeres traficadas son el escalón más bajo de una organización perfectamente jerarquizada. (...) La junta directiva no llega a una veintena de personas que visten traje, viajan como ejecutivos y hacen reuniones a plena luz del día en sitios céntricos como las cafeterías de El Corte Inglés. 

"Sabes que existe pero nadie le ha visto" (...) "Un día fue a los juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid. Apareció con cinco guardaespaldas y una caravana de coches que se dispersó para despistarnos. Cada uno se fue a un sitio distinto".

La persecución de la Policía Nacional al clan Clamparu duró casi un año. Les dio la pista un taxista enamorado de una prostituta.

"De repente recibimos una llamada. Era la policía rumana. Se habían equivocado y habían adelantado las detenciones". No se sabe si alguien le protegió o fue un error, pero la operación entera se frustró. Cabeza de Cerdo nunca regresó a Boadilla. Los otros 11 pisos que se iban a registrar estaban vacíos. Se habían esfumado.

domingo, 3 de julio de 2011

Documental: Tales from the script (2009)

Mas que un documental, Tales from the script es una charla entre amigos que se dedican al cine, una larga colección de anécdotas y consejos, historias de éxitos y desengaños destinados a poner en situación a todo aquel que por un motivo u otro se haya planteado dedicarse a la, a menudo ingrata, labor de guionista. La diferencia es que aquí los amigos son de la talla de Frank Darabont, John Carpenter o Paul Schrader y sus comentarios han madurado a lo largo de décadas en la meca del cine.

También nos encontraremos con guionistas más "asequibles", aquellos que nunca verán su nombre en gigantescos carteles en presentaciones con alfombra roja, los que luchan día tras día para ver aceptado su siguiente trabajo y tienen que enfrentarse a la implacable trituradora que son los grandes estudios. Como ellos mismos dicen, no es que el guionista esté en el puesto más bajo del escalafón, sino que está a un nivel incluso inferior, en un punto en el que todavía no ha empezado la escalera.

Quizá uno de los mejores aspectos de este documental es descubrir a todos estos escritores, legendarios y modestos, como personas normales, gente corriente que aborda su labor cotidiana con las mismas inseguridades que cualquiera. Porque en Hollywood haber colaborado en taquillazos millonarios o en la redacción de frases que ya son parte de la historia del cine no garantiza ningún trato de favor. Varios de ellos usan el mismo símil, empujar constantemente una pared en busca de las grietas por las que colarse en el negocio... tratando a la vez de no caer al vacío.

Ésta no es una guía sobre cómo escribir o de dónde sacar la inspiración. Se da por supuesto que todo aquel al que le interese tendrá sus propios recursos. Tales from the script habla más sobre el mundo que rodea al guionista, el proceso de tratar con productores y directores, soportando que pidan una y otra vez reescrituras del material, que sus páginas pasen por una docena de manos y que hasta el más inexperto en el campo dé su opinión (y sea escuchado). La leyenda negra de los ejecutivos que sueltan sugerencias absurdas -¿no sería mejor cambiar al niño por un perro?- en las reuniones de desarrollo queda aquí totalmente confirmada.

"Nadie sabe nada", así resume William Goldman, autor de títulos como Dos hombres y un destino, Marathon Man o La princesa prometida mucha de su experiencia. Nadie conoce la fórmula perfecta para conseguir un éxito en taquilla y a esa incertidumbre se une el hecho de que rodar una película es siempre una apuesta en la que pone mucho dinero, cada vez más. Después de que todo el mundo opine tratando de dar su visión, el actor protagonista se queje de sus líneas y el director trate de imprimir su visión, nuestra obra maestra puede haberse convertido en un pastiche irreconocible. Y hay que asumirlo.

A nivel práctico y desde un punto de vista profesional, es probable que los testimonios sean válidos exclusivamente para la industria americana, un medio en el que suena viable mudarse a Hollywood y vivir en el apartamento de un amigo mientras se espera colocar nuestro guión en un golpe de suerte. Si lo bajamos a nuestra escala, con un cine español tan endogámico y cerrado sobre sí mismo, pasto de vacas sagradas, no creo que sea aplicable. Quizá se acerque, de forma lejana, a lo que se vive en el círculo de los guionistas de televisión.

Lo mejor que se puede extraer del documental es el mensaje de fondo: ser guionista (o escritor en definitiva) es duro, un trabajo de artesanos en un medio hostil, en el que se invierten largas horas y se terminan decenas de originales que no irán a ninguna parte. Los pocos que pasen la criba serán mal pagados y la maquinaria del cine los procesará hasta convertirlos en algo que puede que aborrezcamos. Aun así, merece la pena. Para el que quiere expresarse y contar algo más, escribir es adictivo y sólo unos pocos lo cambiarían por un trabajo más estable con horario y sueldo fijo.