viernes, 8 de julio de 2011

7/7/2011. SANTIAGO DE COMPOSTELA. Un gran despliegue policial rodea la Catedral de Santiago de Compostela tras conocerse la desaparición del Códice Calixtino, un manuscrito del siglo XII de incalculable valor. José Sanchez, medievalista de la catedral, echó en falta el volumen el martes al cerrar el Archivo. Acto seguido avisó al deán, quien lo buscó acompañado de varios colaboradores por las diversas estancias del recinto. Al no localizarlo en ninguna de ellas procedió a dar parte a las autoridades. Hasta el momento no hay pistas sobre el suceso, aunque se espera que las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad aclaren lo ocurrido.

El Códice, que se mostraba al público en muy pocas ocasiones, se guardaba en una caja fuerte que no ha sido forzada y que está situada en un ala del claustro de acceso restringido. Tampoco han sido violentadas ninguna de las puertas de acceso a la sacristía o al archivo, lo que apunta a una persona o personas con un conocimiento privilegiado de la situación de la obra y de los sistemas de seguridad que la protegían.

La Banda
Nuestro reportero de investigación destacado en la ciudad compostelana, Constantino Cantinopla, ha recabado testimonios de primera mano, así como reveladores indicios que apuntan a una siniestra organización como artífice de la sustracción. Nos encontraríamos ante otro audaz golpe de la Banda de la Abuela, responsable también de innumerables robos de obras de arte por todo el globo: desde el Hombre con Dolor de Muelas de Munch, al grupo escultórico de los Monos Gritones de Jade, visto por última vez en 1988 durante la visita del Emperador del Japón Akikito.
- "Ha sido un robo de guante blanco, ejecutado de forma impecable", comenta uno de los investigadores asignados al caso. 
 Interpelado acerca de la brecha de 5 metros de alto por 4 de ancho en un muro del claustro, ha declarado que se trata de algo "totalmente casual" y sin relación con los hechos.
La INTERPOL ha proporcionado un perfil de los posibles integrantes de la banda, así como fotos recientes de los mismos: el cerebro en la sombra sería la Abuela, una aristócrata enriquecida durante la II Guerra Mundial gracias a la venta de betún para botas, caprichosa y extravagante, que financia las arriesgadas operaciones del grupo para nutrir su colección de arte. Se rumorea que los sótanos de su mansión en las montañas del Harz, habilitados en exclusiva para su disfrute, rivalizan en extensión y número de piezas con el museo del Louvre.

A la cabeza de la banda se encontraría la Condesa Negra, supuestamente pariente cercana de la anterior. La Condesa creció en un ambiente de lujo y opulencia, a caballo entre diversas capitales europeas. Vio frustrada su vocación de bailarina al romperse el tobillo durante una interpretación del Lago de los Cisnes, pero en su periodo de inmovilidad forzada descubrió dos nuevas pasiones: la traducción de los clásicos del latín y el griego, y el tiro de competición con pistola. Dotada de un talento natural para el pensamiento analítico, asumió la propuesta criminal de la Abuela como un nuevo reto con el que combatir el aburrimiento.

El segundo del grupo y mano derecha de la Condesa sería el Niño del Coro. Su rostro engañosamente juvenil y su encanto esconden a un experimentado ladrón y timador que comenzó su carrera desvalijando a viudas de mediana edad entre Madrid y Barcelona, ante las que se presentaba como un huérfano desvalido. Tras algunos intentos frustrados de la policía por atraparle, fue captado por la Banda y desapareció de las listas de los más buscados durante una temporada. En ese tiempo añadió a sus habilidades como cerrajero y escapista las de buzo y falsificador. También ha perfeccionado -y usado con éxito- sus papeles de simpático desconocido, novio que toda madre querría para su hija o nieto adorable.

El último de la lista quizá sea el más excepcional, al menos en lo que a físico se refiere: el Frankenstein. Aunque su nombre se desconoce, se sospecha que este personaje de estatura descomunal nació a mediados de los 70 en la Rumanía rural, siendo abandonado casi de inmediato por sus padres debido a sus deformidades. Aquejado de gigantismo y una enfermedad ósea congénita, fue recogido por una tribu de zíngaros que le incluyeron en su espectáculo. Al llegar a la adolescencia y superando ya los 2 metros de altura, Frankenstein abandonaría la vida nómada para estudiar ingeniería y mecánica en varios talleres de Cracovia, donde finalmente se estableció. Allí le encontraría la Condesa, que supo ver la utilidad de varias de sus invenciones, además de su tremenda fuerza, para sus planes.

El robo
Las pesquisas de nuestro reportero también nos han permitido reconstruir paso por paso el procedimiento por el cual los criminales se hicieron con el Códice. Todo indica que la Banda partió de un punto indeterminado en el Atlántico Norte, probablemente una base secreta situada en una vieja plataforma petrolífera cercana a las Azores, y se aproximó a la costa gallega en un batiscafo acondicionado para la ocasión.

Tras alcanzar la entrada de la ría el grupo desembarcó en un coche acorazado, un vehículo discreto, tal y como se puede apreciar en la foto que acompaña estas líneas, que cubrió en menos de media hora el trayecto hasta Santiago.

Ya en la ciudad y ante la imposibilidad de aparcar, el plan de infiltrarse con disimulo fue desechado y la Banda condujo por las calles hasta embestir frontalmente la pared del claustro más cercana a la sacristía. Fue entonces cuando la Condesa y Frankenstein se colaron por la brecha en el archivo, neutralizaron a varias hordas de monaguillos y se encararon con los sacerdotes fuertemente armados que custodiaban el manuscrito. Tras un intenso tiroteo, disimulado por el sacristán gracias a un oportuno repique de campanas, se hicieron con el libro y retrocedieron. En el coche acorazado, acosado por seminaristas enfurecidos, el Niño del Coro les esperaba con el motor en marcha.

La huída hacia la costa fue frenética, pero por fortuna para ellos el batiscafo seguía escondido en el lugar en el que lo habían dejado. Disimulado entre bateas de mejillones y la estela de planeadoras de contrabando, el sumergible cruzó el bloqueo de la vigilancia aduanera y salió a mar abierto, donde puso rumbo a la base. La Banda volvía a triunfar y la Abuela añadía un ejemplar más a su colección.

- "No han dejado ninguna pista, será muy difícil dar con los ladrones", declara el jefe de la policía local. A su espalda, marcas de disparos, casquillos y dos surcos en el adoquinado que se alejan hacia el Oeste.

6 comentarios:

  1. xDD...¿De la costa a Santiago en media hora? ¡Será en avioneta, porque tal y como están las carreteras...xDD!
    Muy grande el post.
    Un saludo.

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  2. Cuando escuché la noticia ayer pensé: "qué robo más rolero, seguro que merece un post en frankenrol..." y aquí está! jejeje

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  3. Pues a mi me suena más a Dresden Files o Hellblazer... consiguiendo el libro para utilizar un hechizo para salvar el mundo....

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  4. Hay que reirse por no llorar, es que hay cosas que no tienen nombre. Buena recreación al estilo 007 XD

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  5. En lo que se puede convertir comentar un poco las noticias por el Messenger...
    ¡¡Hay que hacer un módulo!!

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